lunes, febrero 27, 2006

Yo sé lo que vi. (II)

En una anterior entrada de paranormalidades argumentábamos en contra de tomar la sinceridad y convicción de los testimonios oculares sin la confrontación de esos testimonios con la evidencia física, de superior rango.

Sobre el mismo asunto, y de forma mucho más autorizada, el gran filósofo empirista David Hume, en un capítulo sobre los milagros de su “Investigación sobre el conocimiento humano”, razonó que la experiencia es lo único que da autoridad a un testimonio humano y que es, precisamente, esa experiencia la que asegura las leyes naturales. Hume insistió en que la experiencia a favor de las leyes naturales es muy persuasiva, como todos podemos comprobar lanzándonos desde gran altura al vacío, por ejemplo, pero que la experiencia que asegura la casi infalibilidad del testimonio ocular simplemente no existe.

Desde Hume, los estudios de la percepción y la memoria humana y los casos documentados de testimonios sinceros completamente equivocados que involucran a una o muchas personas se han multiplicado.

Elizabeth Loftus es probablemente la experta en testimonios oculares y falsos recuerdos más conocida. En dos de sus libros, Witness for the Defense: The Accused, the Eyewitness and the Expert Who Puts Memory on Trial y Eyewitness Testimony: Psychological Perspectives, muestra abundantes ejemplos de la poca fiabilidad del testimonio ocular en ámbitos judiciales y de todo tipo.

Loftus ha documentado todo tipo de errores en los testimonios y ha sido capaz de provocar no solo testimonios sobre aspectos inexistentes en sucesos controlados sino además recuerdos sobre eventos totalmente inventados.

Loftus muestra como la memoria del testigo puede ser distorsionada mediante la forma de entrevistar. Por ejemplo, tras la exposición de una película con un accidente de tráfico en el que no parecía ningún granero, Loftus obtuvo un 2,7% de respuestas positivas s la pregunta “¿Ha visto algún granero?”, y un 17,3 % cuando la pregunta era “¿Ha visto el granero?” Y esto respecto a un episodio nada extraño y con elementos cotidianos.

Otros expertos han escrito sobre los límites y capacidad de los testigos oculares.

Algunos “sospechosos a sueldo”, personas a las que recurre la policía para completar ruedas de reconocimiento, han declarado con frecuencia que ellos han sido los elegidos por los testigos como aquellos que vieron en la escena del delito con una convicción que ni siquiera la policía pudo vencer. Nick Brealey, un estudiante universitario que colaboraba con la policía completando ruedas de sospechosos cuenta lo siguiente:

“Imagínense mi sorpresa y preocupación cuando en dos ocasiones distintas, ¡me señalaron a mí como el culpable! Una vez, también identificaron a mi amigo Ken, y aunque no puedo afirmar con seguridad que él no era la elección correcta, ¡sé con seguridad que yo no lo era! Pero mi preocupación, entonces y ahora, era que otras personas inocentes bien pudieran haber sido elegidas por errores similares al recordar o en la información sensorial, conduciendo a detenciones o al menos serias acciones judiciales. En uno de los casos en los que me eligieron mal, la mujer que se equivocó estaba muy, muy convencida de que tenía razón, y comentó que nunca olvidaría mi cara.” (Carta abierta a James Randi. 11 de marzo de 2005)

Abundan los estudios perceptivos. Alguno de ellos, como el doctor Robert Buckout, publicó sus conclusiones en el Scientific American con las siguientes palabras:

“Un observador está menos capacitado para recordar detalles (…) cuando está sometido a estrés; como es natural está más preocupado en prestar atención a su propia seguridad y bienestar que a los elementos no esenciales del entorno. La investigación que he realizado con las tripulaciones de combate de las Fuerzas Aéreas confirma que incluso las personas mejor entrenadas se convierten en malos observadores cuando están sometidas a estrés…”

Buckout escribe en ese artículo, precisamente titulado “Testimonio de los testigos oculares” (Scientific American, diciembre 1974, pag. 23) que la cosa no es distinta cuando en lugar de un testigo son dos o diez testigos. Un gran número de resultados de la investigación, cuenta Buckout, apoya esta afirmación.

Existen otros estudios de las Fuerzas Aéreas estadounidenses, sobre la II Guerra Mundial y la Guerra de Corea en donde se muestra como un gran número de tripulaciones (el 30% de los vuelos nocturnos, en el caso de Corea) se dedicaron durante semanas a perseguir y disparar contra el planeta Venus y otros hitos astronómicos. (Citado por Philip Klass. UFOs Explained. Pag. 90 y Javier Armentia- "Todo lo que la ciencia sabe de los OVNIS", en CONOCER Nro. 110. Marzo 1992, p.4., respectivamente)

En el libro "La creación de la bomba atómica" de Richard Rhodes hay un divertido incidente recordado por Oppenheimer en el que las condiciones de seguridad y control eran extraordinarias y, a pesar de ello:

"Muy poco antes de la prueba de la primera bomba atómica, la gente de Los Álamos naturalmente estaba un poco tensa. Recuerdo una mañana en la que toda la gente del proyecto estaba en el exterior mirando un objeto brillante y naranja en el cielo con cristales, binoculares y todo lo que podían hallar; y el cercano Campo Kirtland nos informó que no tenían interceptores que les hubieran permitido acercarse al rango del objeto. Nuestro director de personal era un astrónomo y un hombre de cierta sabiduría humana; y finalmente vino a mi oficina y preguntó si dejaríamos de intentar hacer bajar a tiros al planeta Venus. Cuento esta historia sólo para indicar que incluso un grupo de científicos no está a salvo de los errores de la sugestión y la histeria".

Sobre Venus y los OVNIs, escribe el ufólogo francés Jacques Vallee en su Challenge to Science (1966, pag. 120):

“Ningún objeto ha sido confundido tantas veces con un “platillo volante” como el planeta Venus. El estudio de estos errores resulta muy instructivo porque demuestra, más allá de cualquier posible discusión, las limitaciones de la percepción sensorial y la poca base de de las descripciones de tamaños o movimientos de puntos u objetos con diámetros aparentemente pequeños”

No es el único ufólogo “pro OVNI” con experiencia en casos de confusiones de este tipo.

El no menos famoso ufólogo Allan Hynek se desplazó a Michigan, Estados Unidos, debido a una oleada de avistamientos en la primavera de 1966 en la que estaban implicados policías y estudiantes universitarios, entre otros casi 100 testigos. Hynek acompañó a una patrulla de policía durante una noche en la que las radios policiales clamaban cosas como “ahí está”, “lo veo”, está directamente encima de nosotros”. La decepción de los policías y del propio Hynek debió ser enorme cuando comprobaron gracias al mismo Hynek, astrónomo, que el OVNI era la estrella Arcturus. (Are Flying Saucers real? Saturday Evening Post. 17 de diciembre de 1966. Pag. 20)

También Allan Hendry, director que fue del “International UFO Reporter” (IUR), publicación del pro OVNI de la organización CUFOS, suministra algún ejemplo. En este caso de confusiones con globos y con aviones. Publicó que la mitad de los casos de avistamientos podían atribuirse a confusiones con estrellas o aviones. En ese estudio para el CUFON, Hendry, que no es precisamente un hombre contrario a los OVNIs, puso como ejemplo, entre otros, el por el bien documentado caso del avistamiento de Aurora, Illinois, del 29 de Abril de 1978, con descripciones de testigos independientes entre si que hablaban de la forma del OVNI, de ventanas en él, de efectos electromagnéticos, y de cercanía del objeto hasta unos trescientos metros sobre sus cabezas. Hendry investigó el caso concienzudamente tras haber dicho el mismo que “nadie podía negar la autenticidad de este OVNI” para el CUFON y el IUR.

Determinó que se trataba de la identificación errónea de un avión de las “AD Airlines” de Chicago que arrastraba un cartel publicitario de gran tamaño y que no se comportó como los testigos decían. Así ocurrió con las más de trescientas llamadas investigadas por el IUR que fueron atribuidas a aviones con pancartas luminosas, que incluían descripciones de cúpulas con ventanillas , platos que giraban con luces fijas, etc. Hendry escribió que esos informes eran vitales para el estudio del fenómeno OVNI, pues mostraban que muchas personas describían objetos y comportamiento que solo existía en su imaginación. (Allan Hendry. The case of IFO study:an recent example. Internacional UFO reporter 3. Nº6. También “The UFO Handbook”. Doubleday, 1979)

En el mismo sentido, Paolo Toselli, investigador UFO italiano se concentró en casos OVI, objetos identificados con seguridad a pesar de los testimonios y descubrió que los testigos aportaban elementos ficticios que consideraban sinceramente existentes. Llegó a acuñar la expresión ”Síndrome de Trasgresión de la Realidad” para la descripción del fenómeno, que no es en absoluto patológico. (Diccionario de Ufología. “Trasgresión de la Realidad, síndrome” Fundación Anomalía).

El astrónomo Simon Newcomb cuenta como todo un destacamento militar en Fort Snelling quiso mostrarle como un objeto luminoso se aparecía en el cielo todas las noches desde hacía días y, después de seguir un curso normal en el cielo, pasaba a comportarse de manera errática y contraria al de los objetos celestes conocidos. Newcomb comprobó, y les hizo ver a los oficiales, todos formados en West Point, que lo que veían era una estrella que seguían en su curso celeste hasta que, cerca del horizonte se hacia casi imperceptible y entonces seguían a otra, Capella, que muy próxima a la primera seguía el curso contrario. Newcomb escribió que recordaba aquella experiencia como “ilustrativa de la falacia de todos los testimonios humanos acerca de fantasmas, llamadas de los espíritus y otros fenómenos parecidos” Sin duda, parece muy aplicable en el caso de los OVNIs. (The reminiscences of an astronomer. 1903. Citado por Robert Sheaffer en “Veredicto OVNI”)

El conocido astrónomo Frank Drake, respecto de los esfuerzos de Observatorio Radio Astronómico por documentar los meteoritos, escribió:

“El primer hecho que aprendimos es que la memoria del testigo sobre estos fenómenos exóticos se esfuma muy deprisa. Un día después, aproximadamente la mitad de los informes son erróneos; dos días después, alrededor de las tres cuartas partes están claramente equivocados…Quedó bien demostrado que, más tarde, reconstruían en su imaginación un hecho basado en un vago recuerdo de lo que había sucedido.” (“Sobre las habilidades y limitaciones de los testigos oculares” en “UFO´S. a Scientific Debate” ed. Sagan y Page 1972)

Veamos como describieron algunos testigos un bólido documentado por la Red de Alerta de Hechos Científicos del Smithsonian Institute y por los astrónomos del Observatorio Nacional de Brasil el 12 de marzo de 1978 que incluye a dos pilotos, uno militar y otro civil, entre otros muchos testigos:

Lygia Pape, profesora universitaria de Arte: “Había un objeto enorme que se aproximaba por el norte. Había cuatro grandes naves que tenían alrededor otros grupos de cinco naves más pequeñas…”

Waldyr Foreax, coronel de la policía militar: “Volaba a una altura de 500 metros. Volaba tan bajo que pensé que chocaría con las montañas. Esto implica unos cálculos matemáticos muy precisos. Tenia que haber alguien al mando de la nave.”

Francisco Simonelli Cruceiro, piloto civil: “El objeto volaba horizontalmente. Tenía el tamaño aproximado de un Jumbo. Tenía luces blancas a su alrededor que parecían fluorescentes. No era un satélite ni tampoco un meteorito. Era un OVNI.” Cruceiro acompañó su testimonio de un dibujo que representaba la clásica forma de cigarro puro con ventanitas a lo largo.

Coronel Rui Guardiolo, piloto de las Fuerzas Aéreas brasileñas: “Seguía una trayectoria directa de choque con la Base Aérea de Campo Dos Affonsos, pero cuando alcanzó una altura de unos 600 metros se niveló. Eran dos naves madre principales seguidas de algunas más pequeñas.” (Nacional Enquirer. 17 de Octubre de 1978. Pag. 2.)

Como decíamos, el bólido fue seguido por dos centros de observación independientes. (Smithsonian Institution Scientific Event Alert Network Bulletin 3. (31 de marzo de 1978. Pag 9.)

Hume ofreció sus razonamientos, nunca refutados, a una audiencia que no disponía de la evidencia empírica y experimental que hoy en día apoya sus argumentos. Sin embargo, todavía se sigue usando el testimonio ocular como fuente para sostener abiertas discrepancias con lo que la experiencia sobre las leyes naturales nos enseña.

ACTUALIZACIÓN

En la página de Elizabeth Loftus aparecen enlaces a algunos de sus artículos sobre el tema. Aunque ya enlazo la propia página, pondré a continuación los enlaces.

Por otra parte, gracias a Manuel Borraz que dejó un muy interesante comentario en este mismo artículo, llegué a su página, donde, desde una perspectiva judicial, se aborda el mismo tema de la confianza en el testimonio ocular. Manuel me ha permitido enlazar su sitio web, cuya lectura recomiendo con toda insistencia, y pondré también enlaces a artículos sobre el tema que aparecen en una de las páginas. El asunto principal de ese lugar es la terrible situación de Ahmed Tommouhi, preso 13 años gracias a un par de testimonios oculares (testimonios que no fueron, en un principio, nada contundentes, y que se muestran cuajados de irregularidades en su llevada a efecto por parte d elas autoridades) de unas víctimas de violación a pesar de que las evidencias físicas- análisis de ADN incluído- lo exculpa. En esa página es posible adherirse a una campaña de recogidas de firmas en su favor. Si les es posible y están de acuerdo con lo que esa página expone, como es mi caso, les ruego que se adhieran a esa campaña.

También les recomeindo que permanezcan atentos al blog de Gerardo García-Trío, Bajo el Volcán donde en los próximos días hay prevista una entrada sobre un caso de una condena basado en testimonio oculares y en contra de evidencia física.

Enlaces:

Artículos de Elizabeth Loftus:

Artículos provenientes de la página de Manuel Borraz y Eva Bobrow:

“No Confidence: A Step Toward Accuracy in Eyewitness Trials” (James M. Doyle), The Champion, enero/febrero 1998; http://www.criminaljustice.org/CHAMPION/ARTICLES/98jan01.htm

”
Best Practices for Eyewitness Evidence Procedures: New Ideas for the Oldest Way to Solve a Case” (Turtle, Lindsay & Wells), The Canadian Journal of Police and Security Services, marzo 2003; http://www.psychology.iastate.edu/faculty/gwells/CJPSSarticle.pdf

”
Eyewitness Identification Procedures: Recommendations for Lineups and Photospreads” (Wells, Small, Penrod, Malpass, Fulero & Brimacombe), Law and Human Behavior, vol. 22, nº 6 (1998); http://www.psychology.iastate.edu/faculty/gwells/whitepaperpdf.pdf

“
From the Lab to the Police Station: A Successful Application of Eyewitness Research” (Wells, Malpass, Lindsay, Fisher, Turtle & Fulero), American Psychologist, junio 2000; http://www.psychology.iastate.edu/faculty/gwells/Lab_to_police_station.pdf

“
Eyewitness Testimony” (Wells & Olson), Annual Review of Psychology, 2003; http://www.psychology.iastate.edu/faculty/gwells/annual_review_2003.pdf

La página de Manuel Borraz y Eva Bobrow es la siguiente:

http://www.geocities.com/eva_bobrow/seguvsfiab.html



martes, febrero 21, 2006

Pequeña referencia o "pocacosa" sobre Bruno Cardeñosa.

Quienes visiten la lista de correo salsarosaparanormal en estos últimos días pueden contemplar el espectáculo de Bruno Cardeñosa o (de quien con ese nombre escribe) desatado en incontinencia verbal.

Los insultos de Cardeñosa son algo habitual en esa lista. Su excusa suele ser que otras personas le han insultado a él. Muy rara vez- y digo esto por precaución ante algún posible olvido o ignorancia mía, que para mí recuerdo es más bien nunca- ha sido insultado por quien sea en esa lista su eventual interlocutor. En todo caso, no discrimina nunca entre quienes le hayan podido insultar en la lista o fuera de ella y quien se dirige a él con voz crítica pero sin insultos.

En su imaginación, o en interesada estrategia, todos los críticos son uno y de las ofensas individuales hace solidaria responsanbilidad hacia todos los escépticos y críticos. "Hijos de puta", "mal nacidos" y otras lindezas semejantes son las habituales en Bruno. Si te quejas del trato, Bruno te contestará algo así como "vosotros insultásteis primero", aunque nunca haya salido ningún insulto de la boca o el teclado de quien recibe el insulto de Bruno. Si pides pruebas de esas acusaciones, te remitirá a alguien que no escribe en esa lista.

Sobre las recientes hazañas de Bruno pueden verse dos estupendas entradas en El Retorno de los Charlatanes, esta y esta otra.

Cardeñosa ha desencadenado una estrategía contra los críticos que consiste en calificarlos de "dictadores feroces" y de promover la violencia. Hasta el punto de asegurar que si la banda terrorista ETA abandona las armas, los escépticos pasaremos a ser "el colectivo más agresivo de este país" Así, como suena, y dirigido a sus interlocutores críticos sin distinción alguna.

Puede parecer raro que un hombre que tiene toda la libertad para escribir esas barbaridades se queje de sufrir una dictadura, por no hablar de la libertad que tiene para participar en televisión y radio, donde es colaborador fijo, escribir en revistas y publicar libros. Y puede parecer extraño que exprese que un escenario con los críticos silenciados- o directamente muertos, Bruno confiesa que nos desea la muerte sin tapujo alguno- pueda parecer un paraíso democrático, pero Cardeñosa es un declarado admirador de la notable "democracia cubana" y, quizá, esto ayude a explicarlo.

No se extrañen ustedes acerca de ese deseo mortal hacia los críticos. Cardeñosa, pretendiendo acusar a Mauricio José Schwarz de incitar a la violencia, dice lo siguiente:

Cualquier que lea eso querrá matarme ­y con razón, claro, si soy todo eso merezco que me maten­ y desde luego, no puedo confiar en que su autor no quiera cometer alguna barbaridad contra mi.

Cardeñosa se refiere a una serie de calificativos que supuestamente Schwarz le dedica. Como muestra Mauricio en sus entradas, no es cierto.

Pero, aunque lo fuera, lo impresionante del párrafo anterior es que de lo escrito parece desprenderse que Cardeñosa piensa que es lícito pretender matar a alguien si este es un mentiroso o un estafador. Y no simplemente que se le aplique la pena de muerte tras oportuno juicio, directamente teme el linchamiento de su persona porque ¡¡¡"si soy todo eso, merezco que me maten"!!!

Así, puesto que Bruno considera que los críticos le agreden con sus escritos, no extraña que su deseo de muerte hacia ellos sea sincero. De hecho, insiste en varios mensajes en la sinceridad de ese deseo.

Trata de escudarse en un miedo por su seguridad personal, pero resulta dudoso que un hombre que, cuando tras sus insultos se le pide que se calme, confiesa que no está alterado, que escribe esas cosas "en pelotas, con los pies sobre la mesa y sin pasar de 65 pulsaciones"tenga ningún miedo a nada.

Ni siquiera a las consecuencias de lo que está escribiendo estos días.

viernes, febrero 03, 2006

Yo sé lo que vi.

¿Nunca le han dicho nada parecido cuando usted ha puesto en duda una afirmación sorprendente, improbable o directamente imposible?

Alguna vez he tenido que recurrir a testigos para convencer a alguien que aseguraba haberme visto en algún lugar y momento en el que no había estado. No suele bastar con negar ese hecho, en esa situación debes demostrar que no podías haber estado allí, que a esa hora estabas en otro lugar. Y su convencimiento nunca acaba de ser total. “¿Seguro?. Yo juraría que eras tú”

Lo curioso es que no existe diferencia en la convicción de la persona que te asegura algo así cuando no es posible que estuvieras donde dice haberte visto y cuando, efectivamente, te ha visto. La sensación o emoción que causa en esa persona esa experiencia es la misma tanto si se trata de un error como si no lo es.

La fuerza de esa percepción es tan abrumadora que suele ser frecuente que tu conocido, cuando se ve obligado a reconocer que no pudo haberte visto en ese lugar, añada algo como “Pues tienes un doble perfecto. Incluso vestía ropa que te he visto a ti”

La cosa suele terminar entre risas que celebran la simpática anécdota. Aunque en las del protagonista de la misma suele detectarse algún rastro de nerviosismo o desconcierto, quizá a él no le resultó exactamente simpática.

Cuando algún charlatán ha sido desenmascarado, por ejemplo, algún sanador por la fe norteamericano cuyos trucos para “conocer” los problemas de sus feligreses resultaron de todo menos sobrenaturales, incluso en el caso de ser juzgado y condenado, cuando queda claro que no pudo curar nadie, que era un falsario, no faltan testigos que aseguran que ellos han presenciado verdaderos prodigios del convicto. “Yo sé lo que vi.” “A mí me curó” Algunos “clientes”, cuyas enfermedades han acabado con su salud o su vida a pesar de creerse curados por el charlatán, no veían diferencia entre ser curado y creer haber sido curado. Quienes han sobrevivido y han podido recordar aquello insisten en su desconcierto, notaron mejoría, y no algo sutil, sino muy real. Su emoción, su percepción cuando al final fueron curados médicamente y la que experimentaron con el charlatán era la misma.

Cuando algún “avistamiento OVNI” ha sido explicado mediante objetos bien terrestres de manera que no quede duda, (alguno de ese 95% que hasta el ufólogo más crédulo reconoce como debido a “causas naturales”), los testimonios aparecen incoherentes con el verdadero comportamiento del objeto avistado. Lo que realmente vieron no pudo hacer lo que declaran que hizo. Pero su convicción se ve inalterada, o, en el mejor de los casos, se ve reducido a una confusión abrumadora. Esa convicción fue, al menos durante el tiempo en que se demoró la explicación, absolutamente igual a la que muestran los testigos de otros casos no explicados.

S. J Davey fue un asiduo a sesiones espiritistas convencido de estar asistiendo a manifestaciones de seres de ultratumba. Cuando descubrió que uno de ellos, el que él consideraba el mejor de entre los médium, Engliton, hacía trucos, descubrió que su convicción de hallarse ante verdaderos prodigios inexplicables era exactamente la misma que la que el causaba en los que asistían a sus propias demostraciones de poderes que él hacia con trucos en un espectáculo que diseñó para estudiar la validez de los testimonios incluso entre hombres de ciencia. Los que le defendían a él como verdadero médium antes de que descubriera que era un mero ilusionista, usaban los mismos argumentos y con la misma convicción con la que, en su día, el defendió a Engliton.

Algunos se negaron a creerle. Decían que Davey tenía poderes reales y que cuando realmente mentía era cuando aseguraba usar trucos.

También algunos testigos de los casos OVNI explicados se niegan a aceptar la explicación convencional a pesar de la evidencia y tratan de imaginar alguna explicación de tipo conspirativo o similar. Como en el caso de los “pacientes” de charlatanes convictos y confesos.

Mi conocido hubiera podido también explicar la contradicción entre su experiencia y los datos reales. Pudo insistir en que yo estaba allí y recurrir a bilocaciones, dimensiones desconocidas o cualquier cosa que se le ocurriera.

“Yo se lo que vi.”

Muchas personas se niegan a aceptar que la subjetividad de la experiencia tenga que doblegarse a los datos objetivos, y todos sentimos dificultades para aceptarlo sin alguna resistencia. Pero no tenemos alternativa. Sabemos que cometemos errores, que sufrimos ilusiones y que la sensación que nos invade nos resulta indistinguible de la que experimentamos en casos “reales”. Solo la contrastación con los datos objetivos nos puede ayudar a determinar si lo que vimos estaba o no allí. Cuando uno no miente, tiene una convicción de la misma fuerza y naturaleza que la que experimenta cuando padece un error, confusión o ilusión. Es la misma sensación.

Y su valor probatorio es nulo no solo cuando existen datos objetivos sobre la experiencia concreta. También carece de valor si enfrenta conocimientos sólidos.

Cuando una afirmación resulta más irracional que su negación, la elección racional queda clara. El resto es prejuicio.

miércoles, enero 25, 2006

¿Ha movido ficha Iker Jiménez?

Se había anunciado un movimiento de Iker Jiménez en su programa de televisión, Cuarto Milenio, en la cadena Cuatro, que supuestamente le pondría a salvo de la evidencia, cada vez más aplastante, de que las figuras humanas que aparecían en unas fotografías nocturnas de un cementerio de la provincia de Ávila se explicaban por una manipulación digital de esas fotografías.

La base para sostener la convicción de ese movimiento la proporcionó las declaraciones de algunas personas próximas a Iker Jiménez, según cuentan Mauricio José Schwarz y Luís Alfonso Gámez en sus respectivos blogs. Antes de eso, los rumores ya corrían por foros y listas de correo.

Se contaba, además, con las palabras del propio Jiménez en la despedida de su programa radiofónico, Milenio3, del pasado domingo, 15 de enero, y las de su compañera, Carmen Porter, hablando de “goles encajados” y de nuevas “pruebas periciales”.

José Manuel García Bautista, hasta hace poco colaborador de Jiménez, escribía en una lista de correo que cuando Iker le remitió las fotografías, la evidencia de la posibilidad de manipulación le asaltó en cuanto les echó el primer vistazo, y que así se lo hizo saber a Iker Jiménez, que guardó esas fotos durante meses.

En el mismo pueblo era la convicción dominante, y el alcalde declaraba a Schwarz que se avenía a colaborar con el programa de Jiménez para que “nos dejen en paz” y para acabar con el asunto, ya que un miembro del equipo del programa le dijo que la “policía científica” había afirmado que la fotografía era un montaje.

Con estos mimbres se tejió una hipótesis acerca de cual podía ser ese movimiento de Jiménez. Dado que, como resulta claro, la evidencia del montaje era generalizada incluso para el propio Jiménez, que no puede negar ahora, sin dejar por mentirosos a los que así lo han declarado, que la posibilidad de manipulación le fue comunicada, la jugada debía consistir en distanciarse de las fotografías y de todo apoyo al carácter “real” de las mismas.

Y así, se pensó que consistiría en una suerte de pacto según el cual se declararía que los “engañados” fueron el equipo de Jiménez y la familia “García Peña”, quedando la autoría del montaje en manos anónimas y la inocencia de los suscriptores del pacto en altar de pureza.

A pesar de que todos los que apoyaban la posibilidad de un pacto como ese argumentaban en contra de la sensatez, y hasta de la cordura, del mismo, incluso en el ámbito de un mundillo donde esa cualidad parece escasear, acabó por imponerse como segura o casi segura.

Ahora se sabe que tal pacto, muy probablemente, jamás existió. Hubo jugada o movimiento, si, pero consistió en otra cosa.

Iker Jiménez y su programa movieron ficha para asegurar o apuntalar la imagen que vende de sí mismo, según la cual él sólo se limita a favorecer y/o realizar por si mismo la investigación, a dar los datos, y dejar la conclusión al espectador. Con el programa del domingo en la cadena Cuatro, Jiménez parece querer favorecer la interpretación de que él, ni en su web ni en ningún otro lugar, apoyó nunca la “realidad” de lo que aparecía en las fotografías, ni se la negaba. Jiménez presentó las cosas como si todo lo afirmado por él fueran datos aportados por expertos, que son los que hablan. Así, se permitió hablar de su “escepticismo” sobre estos temas, pretendiendo haber mantenido una distancia aséptica acerca de las fotografías y la verdad sobre las mismas. Lejos de pacto alguno, lo que Jiménez hizo es dejar claras las distancias entre él y la familia García Peña. Si hay manipulación, las cuentas se piden a quienes obtuvieron las fotografías, él se limita, en ausencia de pruebas definitivas, a confiar en la bondad e inocencia de las personas.

Imagen muy dudosa, e interpretación muy forzada sea o no sincero al presentarlas así.

En general, Iker Jiménez se limita, cuando alguna vez lo hace, a declarar su supuesto escepticismo sobre el tema tratado en sus programas, pero no ofrece nunca los datos y argumentos que enfrentan las hipótesis que presenta en cada caso. No parece que a Iker le quepa alegar desconocimiento de esos argumentos. En primer lugar, porque, si como dice, es escéptico sobre esos temas, lo será por algún motivo, sobre alguna base argumental. Nunca ha ofrecido esa base a sus oyentes o espectadores. Además, Iker se muestra a menudo al corriente de la existencia de críticas a esos temas. Si él es imparcial, neutro y distante respecto al tema que ofrece, esas críticas deberían ser ofrecidas, al margen de que a él, personalmente, le merezcan una u otra opinión. ¿No es el espectador el que decide? ¿Cómo puede hacerlo si se le ocultan claves? Recordemos que una parte o versión de esos temas la presenta siempre, incluso en el caso de que se declare escéptico sobre el mismo, pero nunca presenta la contraria al “misterio”.

En el caso concreto de las fotografías del cementerio abulense, Iker cita la existencia de críticas a esas fotografías, y consta la opinión de uno de los que hasta hace poco era uno de sus colaboradores más estrechos, opinión que le fue comunicada al mismo Jiménez. ¿No debería conocer su público la existencia de esos “datos”, si presume de ofrecerlos? ¿No se acumulan, de hecho, las evidencias que permiten dudar de la inocencia de quienes les proporcionaron esas fotos? ¿Es posible que así lo vea el mismo Jiménez? Y si es así, ¿Por qué se empeña en mantener una posición contra toda evidencia?

Jiménez favorece el aura de misterio de los temas que presenta porque nunca presenta “datos” que la enfrenten, a pesar de saber de su existencia y de que él mismo, si sus protestas de escepticismo son sinceras, posee algunos de esos datos. Así, la conclusión de sus seguidores no puede ser realmente informada, las dudas que alimenta son forzadas.

Pero no puede jugarse con todas las cartas. O se presta atención especial a una visión de esos asuntos o se está verdaderamente dispuesto a ofrecer todo al espectador para que este opine. Las dos cosas son incompatibles.

Actualización 31/01/2006

Me ha parecido conveniente enlazar algunos artículos con análisis de las famosas fotografías. Se trata de los realizados por Mauricio José Schwarz aquí y aquí, y del efectuado por Macías aquí.

jueves, enero 19, 2006

La "amabilidad"del Grupo Elron

Ya hemos hablado anteriormente en “paranormalidades” del grupo Elron (El nombre proviene de El Ron, que se refiere a L. Ron Hubbard, fundador de la secta conocida como Cienciología, con cuyo espíritu descarnado aseguran tener conversaciones, además de con el de Jesús y cualquiera que deseen o precisen) En aquella ocasión hablamos de un artículo que el grupo dedicaba a Carl Sagan, al que estos chiflados difaman en sus delirios.

El artículo provocó numerosos comentarios de defensores del grupo, tanto en la sección de comentarios como por medio de correos electrónicos privados. Al final el grupo ha considerado oportuno honrarme con una página de su sitio Web oficial dedicada a mi y que lleva por título mi propio nombre y en la que roban mi artículo y ponen mi fotografía sin mi permiso.

De los fieles y simpatizantes, personas que se han dejado embaucar por unos charlatanes cuyo arsenal lógico es casi inexistente, recibí justo lo que cabía esperar, un conjunto de consignas aprendidas de memoria que se niegan a cuestionar. No cabe duda que las sectas contactistas saben hacer su trabajo, sobre todo teniendo en cuenta que en el caso de Olguin, director del grupo, vive exclusivamente de que alguien crea sus dogmas, lo cual garantiza su entrega a la “causa”.

En resumen se limitan a pedir que antes de escribir sobre el grupo me lea todo el material que tienen publicado. Eso aquellos que sugieren algo, los demás se limitan a defender contundentemente al grupo al más puro estilo de los acólitos típicos de todos los gurús de todas las épocas. Ninguno, salvo, en parte, una excepción de un comentarista que utiliza el alias “Helios”, se decide a responder a los argumentos que utilizo en la entrada, a pesar de que, con mejor o menor acierto, lo que yo hago es intentar refutar los “argumentos” utilizados por el grupo en su panfleto contra Sagan.

En los mismos comentarios hago ver que para analizar el artículo sobre Sagan no preciso leer más que ese artículo, puesto que no me refiero a nada más que a los “argumentos” de ese artículo. Sin éxito, claro, no hay manera de hacerles ver que lo que puedan decir acerca de si el boxeo es deporte o crimen o si Mallory e Irving fueron o no los primeros en la cima del Everest no afecta en nada a si tiene o no razón en lo que dicen sobre Sagan. Ellos tienen claro solo una cosa: el grupo y sus enseñanzas son intocables. Debe doler comprobar que no es así, imagino. No solo la Ciencia desdeña las locuras de un oscuro señor que se auto titula, auto premia y auto dicta sus creencias, nadie, con dos dedos de frente, es capaz de reprimir las carcajadas ante la sarta de majaderías que el grupo vende como “sabiduría” salvo un puñado de inconscientes.

Aún más difícil resulta arrancarles un solo argumento. Hay un caso notable. El de un tal José Javier Redero, que me escribió un correo privado muy correcto. Consiguió engañarme, sinceramente. Ahora, ha enviado un correo a Horacio Velmont que este incluye en la página que me dedica a petición del autor y que finaliza con las muy caritativas palabras que copio a continuación:

“Si publica esto en la Red, no oculte mi nombre y apellidos. Quiero darme el gustazo de ver que cara se le pone a Josué...”

Lamento que la publicación no me haya hecho más daño, con lo cual, el gustazo del señor Redero, que parece haber asimilado muy bien el camino del bien y el amor a los demás que el grupo dice seguir, pueda verse menguado. Pero no sufra, en cuanto contraiga la menor enfermedad prometo remitirle un documento gráfico que le proporcionará horas de placer.

Este “amigo”, que dice en el mismo correo que escribe “siempre desde el respeto”, cree que merezco esa página, por lo cual se alegra mucho. Confiesa que ya desde la primera lectura consideró escribir al grupo pidiendo que este me hiciera el honor que más tarde me ha concedido por iniciativa propia.

La “dureza” de mi crítica le hizo sentir tal horror que pensó en “cerrar el navegador”. Al parecer, que a Sagan, que no está vivo para defenderse, le llamen cobarde, que cuestionen su talla moral, y el tachen de mentiroso le parece una de las más dulces y suaves críticas que pueda imaginarse. Claro, que el me acusa de no saber nada, y cree a pies juntillas lo que el grupo dice y lo considera una gran sabiduría. ¿Creen que se basa esa convicción en algún elemento lógico incoherente de mi escrito? ¿Piensan que ha detectado alguna inconsistencia en mi razonamiento? No, la razón es que…hablo del artículo de Sagan basándome en su lectura. Ya saben, como no he leído las tonterías que el grupo dice sobre el incesto, por ejemplo, no puedo hablar de un artículo que habla sobre Carl Sagan refiriéndome a lo que dice sobre Carl Sagan. Si no le ven el sentido no vayan al oculista, no lo tiene.

Eso si, dice que no tengo ningún pilar que sustente mi escrito, pero no dedica ni un solo esfuerzo, como ya hizo cuando me escribió a mí, a “sacarme” del error, a desmontar mis argumentos. Le basta con decir de Olguin que lo tiene por un ser excepcional. Bueno, pues queda claro. A usted no le importan las evidencias, los datos o argumentos, a usted le puede la fascinación por Olguin y su palabra es para usted ley. Demonios, confiéselo, y acarreé con las consecuencias de que su criterio para “conocer” sea la revelación de un señor que dice hablar con muertos y seres de otros mundos, que asegura que lo sabe todo sobre todo gracias a sus revelaciones y que conoce el origen de TODAS las enfermedades. Pero no me venga con gaitas, usted es fiel a algo muy parecido a una religión. Punto. Es decir, mi mail, que copia el grupo en la página, era correcto.

Esa es la tónica general de los mensajes que he recibido de defensores del grupo. “No hable sin saber” “Lea usted todo lo escrito por el grupo” ¿Y mis argumentos? Ni entran, tienen que ser equivocados y punto final.

Sin embargo, estas personas no quieren ser confundidas con quienes aceptan dogmas de fe a la manera de, por ejemplo, los católicos.

Pero los seguidores del grupo Elron creen las cosas más fantásticas soportadas por nula evidencia. De hecho, creen a pesar de la evidencia en contra de Olguin y Velmont. Algunas de las afirmaciones del grupo han sido desmentidas por la realidad. Sin embargo, esto no altera la inconmovible fe en el mensaje del grupo, a pesar de las patéticas explicaciones que dan de sus errores. Un buen ejemplo lo tenemos en el caso de pianoman, aquél misterioso personaje de efímera fama. Vean lo que el grupo decía del personaje y vean la vergonzante explicación acerca del suceso una vez supo todo el mundo, excepto los seguidores del grupo, la verdad sobre pianoman.

Pero, ¿y los responsables del propio grupo? Uno espera que unos individuos que llevan en engaño a los miles de seguidores que creen sus barbaridades serán, como mínimo, suficientemente espabilados como para componer un razonamiento con aspecto de cuerdo. Pues no. O quizá si, pero no precisan el esfuerzo. ¿Para qué? Les funcionan las cosas de maravilla. Hasta son invitados a viajar a diferentes países a dar conferencias y ofrecer su show. Entiéndase, les funcionan las cosas al chabacano nivel al que pueden aspirar. Nunca tendrán, no ya un Vaticano, cosa que causa risas solo pensarlo, tampoco se puede pensar en el conglomerado empresarial de un Sun Myung Moon o de un Maharishi Mahesh Yogi, es que resulta dudoso que pudieran alcanzar un estatuto más allá de pareja de pícaros. Son los herederos de los antiguos charlatanes, pero con conexión a Internet. Comparado con el público al que tenían acceso uno de los grandes de otras épocas, un James Graham, un Franz Anton Mesmer o un Henry Slade, estos dos pájaros, con las posibilidades que la red proporciona, no pasan de modestos cantamañanas.

En su “respuesta”, dicen exactamente lo mismo que los comentaristas de este blog apuntan. Tonterías como que “hablo sin saber” ¿Y qué debo saber? Pues esta parte, principalmente, la coartada, la más evidente y clara muestra que el grupo ofrece de su carácter sectario, una llamada a no oponer la menor resistencia intelectual- y mucho menos de otro tipo, que esta gente admira a Cienciología y sabemos como se las gasta esta gente con los disidentes- a todo lo que sueltan por la red:

Algo que tiene que quedar en claro es que el Grupo Elron no opina, sino que se limita a transmitir las enseñanzas de los Maestros de Luz. Cuando los Maestros de Luz nos enseñan algo, nosotros no debatimos con ellos brindando nuestro parecer, porque sería algo tan absurdo como que una hormiga le discuta a las águilas lo que se percibe desde las alturas. Si no entendemos algo de lo que nos dicen, entonces pedimos aclaraciones, pero nunca para cuestionarlos.

Eso es lo que quieren que sepamos, o más bien que sepan sus seguidores, que son los que intentan conservar, ustedes son hormigas, lo que nosotros les contamos no se cuestiona, y quien lo hace, es presa de los Maestros del Error, digan lo que digan, como lo digan y a la hora que lo digan. No piensen, ya lo hacemos nosotros. ¿Les suena a manipulación?


Pues les funciona, miren al pobre señor Don José Javier Redero, como traga.

miércoles, diciembre 28, 2005

Avances Científicos del 2005. Evolución en vivo.

La prestigiosa revista académica SCIENCE, editada por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), publica en su último número, como viene siendo habitual todos los años, la lista de los diez avances científicos más importantes del año 2005.

Entre los elegidos se encuentra el aterrizaje en Titán de la sonda europea Huygens, algunas investigaciones acerca del origen de los materiales que conforman la Tierra, prometedores estudios acerca de algunas afecciones neurológicas como la esquizofrenia, el síndrome de Tourette o la dislexia, que parecen mostrar un origen remoto en la fase de desarrollo embrionario; avances en el estudio de las estrellas de neutrones, etc.

El primer puesto de la lista lo encabezan varios estudios sobre la evolución. La comprensión del mapa genético del virus de la influenza responsable de la epidemia de gripe de 1918 puede, además de aportar datos acerca de la evolución, tener importancia médica de primer orden en la prevención de pandemias de la gripe. Una enfermedad que mataba en el primer tercio del siglo XX a millones de personas y que está de actualidad por la variante aviar.

La revelación de otra secuencia genética, la del chimpancé, puede arrojar luz sobre la historia evolutiva humana.

Otros dos estudios listados en el primer lugar por SCIENCE resultan más determinantes en su apoyo a la evolución como hecho, al margen de la teoría que de cuenta de ella.

Uno de ellos da cuenta de los dramáticos efectos que un pequeño cambio genético puede originar, como el caso de un pez de Alaska que perdió su escudo óseo a consecuencia de una de esas mutaciones y cambió su habitat en aguas saladas por otro en lagos de aguas frescas.

El otro se refiere a la curruca capirotada, una especie de pájaro europeo en el que se observó cómo dos poblaciones separadas de esta ave dieron lugar a dos especies separadas. Evolución en marcha, observada y documentada.

El anuncio de la lista se produjo la misma semana que se conoció la prohibición por parte de un tribunal americano de que el llamado Diseño Inteligente formara parte de las enseñanzas en las aulas de algunos estados de los Estados Unidos.

Colin Norman, editor de noticias del SCIENCE, negó conexión directa entre ambos hechos:

"Supongo que si (el debate) nos influyó en algo, fue para entender que los científicos tienden a dar por sentado que la evolución es la base de la biología moderna", dijo a la BBC.

"Los argumentos acerca del diseño inteligente solo hicieron que estuviéramos un poco más conscientes de ello."

"La evolución no es solo algo que los científicos estudian como una ocupación esotérica", añadió. "Tiene implicaciones muy importantes para la salud publica y para nuestro entendimiento de quienes somos".

El mundo se nos muestra tal y como es, a pesar de muchos.

miércoles, diciembre 14, 2005

Políticamente Correcto

Uno ya está curado de espantos respecto a la capacidad de los políticos para ejercer eso que ha dado en llamar “ser políticamente correcto”. Se expresa a través del lenguaje, principalmente, llamando invidente al ciego, afroamericano al negro o magrebí al moro de toda la vida. Naturalmente, el lenguaje no cambia las actitudes, y uno puede seguir discriminando al invidente, cuidandose del trato con afroamericanos o solicitando que se pare la “invasión” de los magrebies.

Otro aspecto de quienes se mueven por deseos “políticamente correctos” se manifiesta en la observancia de una tolerancia extrema hacia los demás. Salvo que se estime que la opinión o costumbre del otro es “politicamente incorrecta”. Y así, les lleva a los mismos que defienden que la sociedad de acogida de inmigrantes debe abrirse a las aportaciones culturales de estos inmigrantes, a defender el mantenimiento integro de su identidad cultural por parte de estos últimos. Desde luego, resulta contradictorio, pero eso no parece preocupar al defensor de los políticamente correcto.

Yamato habla hoy sobre esto mismo en blog, centrándose preferentemente en el mundo jurídico. Esto me ha traído a la memoria que en Chile, durante las discusiones acerca de la Ley de Divorcio, un amplio grupo de diputados consensuó una propuesta de añadir una clausula adicional a esa ley que permitiría que los novios, antes de casarse, pudieran optar por una variedad de matrimonio con opción a divorcio o por otra sin divorcio.

Uno no sabe si reir o llorar.

martes, diciembre 13, 2005

E.R. Lankester, el cazafantasmas.

Edwing Ray Lankester (1846-1929) es recordado por varios motivos.

Fue un pionero del periodismo científico con una columna fija durante años en la prensa llamada "Ciencia desde un cómodo sillón" con enorme éxito. (A mí me suena a título de blog escéptico)

Su terminología en el campo de la arqueología prehistórica todavía permanece.

Popularizó las descripciones de animales y paisajes extintos de la antigüedad. Conan Doyle se inspiró en ellas para sus propias descripciones en el clásico de aventuras "El mundo perdido", donde uno de los personajes cita a Lankester.

Se le considera el responsable de la recuperación del concepto de selección natural, perdido para la biología británica desde pocos años tras la muerte de Darwin. Trató de conciliar las teorías de Weissman, el pionero alemán de la genética, con la selección natural, adelantándose a la teoría sintética.

Además, y esta es la razón de que hable de Lankester hoy, fue el primer científico que denunció públicamente y ante un tribunal los manejos de un charlatán que pretendía poder comunicarse con los espíritus de los fallecidos.

Henry Slade era famoso en Londres por su pretendida capacidad como medium. El espectáculo de Slade consistía en hacer preguntas al espíritu de su propia esposa fallecida que esta respondía por medio de mensajes escritos misteriosamente en una pizarra.

Lankester, que admiraba profundamente a Darwin, tal vez para ganarse su afecto, pues sabia que el gran hombre aborrecía a los espiritistas que florecían en la sociedad victoriana británica, asistió a una de las sesiones de Slade.

En un momento de silencio en el que Slade se disponía a realizar una pregunta, siempre en un ambiente de gran oscuridad, Lankester arrebató la pizarra al medium, comprobando que, aunque la pregunta aún no había sido realizada, la respuesta ya estaba escrita en la pizarra.

Lankester denunció a Slade ante un juzgado, acusándole de "delincuente común". El juicio alcanzó gran resonancia en la sociedad británica, y se consideró un enfrentamiento entre los dos padres de la teoría de la evolución, Darwin y Wallace.

El primero de ellos contribuyó a los gastos del juicio aportando dinero a Lankester, y Wallace se personó en el juicio como testigo favorable a Slade, al que consideraba un hombre tan honrado como cualquier investigador. Wallace era un fervoroso creyente y en cierta ocasión provoco cierto escándalo al permitir la lectura de un trabajo sobre transmisión a distancia del pensamiento en una importante reunión científica.

Durante el juicio, Slade declaró que ignoraba como había llegado el texto a la pizarra, y un famoso mago mostró varías formas en las que aquello pudo ocurrir. Pero el juez desestimó todo lo que consideraba exhibición circense y juzgó y condenó a Slade basándose en una ley que condenaba la lectura de manos y otros medios de adivinación.

Slade no fue a la cárcel, durante una revisión del caso por motivos técnicos, huyó a Europa, donde continuó su lucrativa actividad, aunque las sospechas nunca le abandonaron y su descrédito creció hasta que acabó solo y olvidado.

Lankester sostenía que las supercherías de los charlatanes nunca podrían engañar a un científico preparado como él. Lamentablemente, el propio Lankester fue un ejemplo de lo contrario. Él fue una de las víctimas más notables del fraude del "Hombre de Piltdown", cuyas implicaciones parecían apoyar sus más queridas creencias.

martes, diciembre 06, 2005

Dios y la ética:El dilema de Platón.

Hoy, leyendo en Razón Atea, el blog de Fernando G. Toledo, me encuentro con una entrada sobre el problema del mal y su relación con la existencia de Dios. Fernando dice haber "jugado" un poco con la lógica, pero a mí me parece un muy buen artículo.


La existencia del mal en el mundo ha sido tradicionalmente un argumento en contra de la existencia de un dios que fuera omnipotente e infinitamente bueno. El dilema de Epicuro, que Fernando utiliza, entre otros recursos, en su entrada, es un ejemplo clásico. Hay otros igualmente procedentes de la antiguedad clásica griega.

Platón nos ofrece uno de los mejores, a mi juicio.

El Dilema de Platón no se refiere a la existencia de Dios, sino a la coherencia lógica de algunas afirmaciones sobre Él. Empieza con tres proposiciones aparentemente ciertas y compatibles para el cristiano:

1. Dios es bueno.
2. Dios quiere que hagamos el bien.
3. Dios es la base de la ética (o de la moral).

Las 2 primeras proposiciones son evidentemente ciertas para las religiones cristianas, y la tercera también lo es, pero de forma menos obvia. Pero, haciendo un razonamiento simple, encontramos una contradicción entre 1 y 3. Si Dios es bueno, es porque las cosas que son buenas lo son independientemente de Dios. Si no fuese así, Dios decidiría lo que es bueno y malo, y estaría por encima de lo bueno y de lo malo y, por tanto, no sería posible clasificarlo dentro de alguno de estas categorías. Por tanto, si Dios decide lo que es bueno y malo no puede ser considerado bueno.

Si Dios es bueno, no puede decidir lo que es bueno o no. Hará cosas buenas o no las hará, pero no decidirá qué es bueno o qué no lo es.

Se suele alegar que Dios, por su naturaleza, no puede ser malo, solo puede ser bueno. Pero hablar de cualquier cualidad de la naturaleza divina es hablar de las causas o las explicaciones de la inclinación de Dios a ser bueno, pero no del hecho de cómo se juzga que Dios es bueno.
Dios hará cosas buenas o no hará cosa malas DEBIDO a tal o cual cualidad de su naturaleza, pero esto no explica porqué lo que hace se puede llamar bueno o lo que deja de hacer se llama malo. Hablar de la bondad de Dios es colocarlo "dentro" del sistema de referencia que permite juzgar la bondad o la maldad.

En realidad, es decir que las cosas o las acciones son buenas o malas debido a la propia naturaleza de las cosas o las acciones y que podemos decir que Dios es bueno o malo porque podemos comparar sus acciones con la definición de acción mala y de acción buena.

Sin embargo, el punto tres dice que Dios es la base de la ética o de la moral. Esto, según el Dilema, es contradictorio con lo anterior. Porque decir que Dios es la base de la moral significa dejarlo fuera del sistema, que nace de Él o a partir de Él, haciendo que las acciones malas o buenas lo sean en función de su voluntad o de su sapiencia o de cualquier otra circunstancia diferente de la naturaleza propia de esas acciones.

Esto nos deja sin referencia para juzgar si Dios es bueno o malo, pues la ética o la moral quedan por debajo de él, y no tiene sentido alguno decir que Dios es malo o bueno. También significa que lo que es bueno o es malo puede ser intercambiable, pues no dependen de su propia naturaleza o de sus consecuencias inmediatas, sino de la voluntad de Dios, que bien podría haber decidido, por ejemplo, que matar es bueno y que ayudar al prójimo es malo. Si se quiere negar esto, que matar sea bueno o que ayudar al prójimo sea malo, solo se puede desde la aceptación de que la moral es autónoma y que los actos son buenos o malos por sí mismos, o por el contrario, porqué esa es la voluntad de Dios, pero no de ambas formas aun tiempo, pues implican que las cosas son buenas por si mismas y que no lo son, pura contradicción.

Si no se resuelve este dilema, el creyente debe decidirse por una de las dos alternativas, o a Dios no se le puede llamar bueno o malo, o Él no es la base de la moral.


miércoles, noviembre 23, 2005

Mente Abierta

En sentido general, el uso de esa expresión es una llamada a mantener una actitud libre de prejuicios ante cualquier hipótesis o creencia. Suele verse utilizada preferentemente por defensores de hipótesis o creencias con escasa o nula evidencia empírica, especialmente de tipo paranromal, pues de existir evidencia, no sería necesaría esa actitud, sino que más bien se debería recomendar que lo que se abriera fueran los ojos o el entendimiento.

Es dificil enfrentarse a esa recomendación, los prejuicios pueden conducir fácilmente a actitudes dogmáticas de negación. Sin embargo, es evidente que esa actitud no significa o equivale a aceptar cualquier hipótesis o creencia, o a renunciar a su examen. Todo el mundo, con mente abierta o no, tiene una opinión al menos acerca de algún tema, y por prestar apoyo a una alternativa no se debe suponer que esa mente permanece cerrada.

En la formación de la opinión, como en la aceptación de hipótesis en Ciencia, no solo cuenta el aprecio, gusto o deseo personal por una alternativa, algo asimilable al prejuicio, si no que existen ciertos criterios que permiten discernir la solidez de unas hipótesis o explicaciones frente a otras. Criterios que, de ser aplicados, evitan la acusación de prejuiciosa para la adopción de aquella que de ello derive mayor solidez. En realidad, esto constituye el juicio por oposición al prejuicio, que tiene decidido su apoyo por cuestiones ajenas al análisis.

Tener la mente abierta significa someter a crítica o análisis toda hipótesis conforme a ciertos criterios y aceptar su veredicto por lejano a nuestras creencias previas que pueda resultar. Creer en algo a pesar de la falta de apoyo argumental no es tener la mente abierta, es falta de criterio.

domingo, noviembre 20, 2005

¿Podemos Saber?

Existe un escepticismo radical del cual nacen el relativismo y el solipsismo. Se basa en la imposibilidad de demostración lógica de la existencia de un mundo exterior a la mente. Hay otro escepticismo que acepta la existencia de un mundo exterior pero cuestiona que se pueda obtener algún conocimiento fiable del mismo debido a que no lo aprehendemos directamente, sino por mediación de nuestros sentidos y con la participación de un proceso mental previo a la misma aprehensión y conversión en conocimiento.

Ambos escepticismos radicales tienen razón, no existe un proceso lógico que establezca de manera definitiva y segura que exista un mundo exterior ni podemos, en todo caso, obtener un conocimiento inmediato de él. Ni siquiera el "cogito ergo sum" cartesiano resiste un buen examen escéptico.

Pero del reconocimiento de estas dificultades no se sigue, como pretenden estos escépticos radicales ni los solipsistas y relativistas, la consecuencia lógica de que no exista un mundo exterior o que el conocimiento sobre el mismo sea imposible. De la misma manera que no existe un razonamiento lógico impecable y definitivo que establezca lo primero, tampoco existe para afirmar lo segundo. Y puesto que una de las dos alternativas, con los matices que se quieran, ha de ser correcta, debemos aceptar una y rechazar otra, no desde el simple momento en que se plantea la dificultad, pues como vemos no favorece ni a una ni a otra, sino que tendremos que estudiar nuestra misma mente, el mundo que representa y la relación entre ambos.

Es decir, no podemos demostrar, en el sentido lógico o matemático, que el mundo existe o que no existe, ni que podamos extraer conocimiento de él o que no podamos, pero, desde el momento en que cualquiera de esas proposiciones pretenden saber algo del mundo y la mente, aún siendo para negarlo, se establece que es posible conocer algo.

Naturalmente, nadie es realmente un escéptico radical. Quien discute contigo no cree realmente que este discutiendo con una proyección de su mente, y nadie en su sano juicio cree que puede dejar de alimentarse o beber sin morir, o que nada le ocurrirá si se para ante una locomotora lanzada a 250 kilómetros por hora. Lo que el escéptico radical pretende es cuestionar el conocimiento científico o al menos alguna de sus afirmaciones.

Pero ese es el principal problema del escéptico radical, la dificultad que esgrime es aplicable a todo, al MUNDO como totalidad o al conocimiento de CUALQUIER aspecto de la realidad. Y lo mismo cabe decir del relativista, si afirma que el conocimiento científico es solo una construcción social o cultural propia de cada grupo, y que todas tiene el mismo contenido de verdad, lo mismo cabe decir de cualquier afirmación de conocimiento del mundo realizada en el seno de cada grupo incluida su propia afirmación de que el conocimiento es relativo, que sería tan cierta como aquella que afirma que es absoluto.

Pero no se puede aceptar que se puede extraer algún conocimiento del mundo sin aceptar que esa extracción será más o menos fiable dependiendo de las condiciones concretas en las que se realiza y de otras características determinadas. Lo cual nos lleva a la necesidad de una metodología que nace del simple estudio sistemático de esas condiciones y características.

Ese estudio milenario ha producido el más potente sistema de conocimiento, la ciencia, que ha probado su eficacia por sus mismos productos, tanto teóricos como tecnológicos. Los primeros con su capacidad de predicciones cumplidas, algo dudoso si no fuera sólido en alguna medida, y los segundos simplemente funcionando, lo cual no puede ser asignado con facilidad a la ilusión o la casualidad.

Una vez aceptada la disolución de la dificultad general del conocimiento, es decir, una vez rechazadas las afirmaciones solipsistas y relativistas, y aceptado el hecho de que existe un mundo exterior a nuestra mente y que puede conocerse algo del mismo, no cabe ya referencia a ella en ninguna circunstancia, algo que ocurre con cierta frecuencia.

No puede hablarse vagamente de que nada es seguro, pues lo hemos rechazado implícitamente al reconocer un mundo y buscar conocerlo. Aquello que se ponga en duda en cuanto a su valor como saber, debe hacerse desde el cuestionamiento lógico y metodológico de cada afirmación concreta, no desde el recurso a esa dificultad general que ya hemos rechazado.

martes, noviembre 15, 2005

Relación entre el saber y el creer.

Muchas personas abordan los debates desde la postura escéptica convencidos, o al menos dando a entender que entre la creencia y el saber solo existe un claro antagonismo. Lo mismo ocurre en lado contrario, llevando a los que en ese lado se sitúan a defender la creencia por encima del saber o a cuestionar directamente la posibilidad de que exista algo a lo que podamos llamar saber.


Evidentemente, no es exactamente lo mismo saber que creer algo, pero la relación entre ambas cosas es más estrecha de lo que muchos piensan.

Fue Platón el primero en argumentar que el objeto del saber es diferente del objeto del creer en su obra "La República". Platón argumenta que el saber y el creer son capacidades distintas y que, puesto que cada capacidad del hombre tiene su propio ámbito de actuación, los objetos del saber y del creer deben ser distintos, como corresponde a capacidades distintas.

Pero parece más cierto que aquello que empieza siendo una conjetura, puede pasar a sostenerse como creencia para acabar constituyendo saber, desmintiendo las afirmaciones de Platón. No resulta difícil encontrar ejemplos. Puede conjeturarse con que el autor de un hecho determinado sea una persona concreta, para pasar a creerlo conforme se acumulan indicios, terminando por establecerse como "saber".(En realidad, Platón, trata de establecer diferencias entre lo que el llama "saber verdadero" y la noción común de saber, correspondiendo el primer caso a un saber inmediato, adquirido por intuición o contacto directo con el objeto, en un modelo basado en la percepción. Con mayores o menores diferencias, la tradición inaugurada por Platón llega hasta nuestros días, pero esa es otra discusión, que si bien es muy interesante, resulta poco pertinente a la cuestión principal de este artículo)

Consideremos la siguiente afirmación:"Yo sé que x es el autor de tal hecho, pero no creo que haya sido x"Parece evidente que existe una contradicción, si sabes que alguien es el autor de un determinado hecho, crees en ello necesariamente.


La relación entre creer y saber aparece clara, puesto que algunas creencias pueden llegar a "saber" y este no es concebible sin alguna creencia en el mismo sentido.Podemos empezar a caracterizar el saber diciendo que contiene, necesariamente, una creencia y que, evidentemente, esa creencia ha de ser verdadera.

Sin embargo, siendo necesario, no es suficiente para decidir que nos encontramos ante un ejemplo de saber.Supongamos que nuestra creencia acerca de que alguien es el autor de un hecho procede del discurso de un fiscal especialmente hábil en la persuasión retórica y la manipulación psicológica. Para hacerlo aún más claro supongamos que el propio fiscal no está convencido de que nuestro hombre sea el autor del hecho. El hombre puede ser, efectivamente, el autor del hecho, pero nuestra creencia en ello sería "accidental", fruto de la persuasión del fiscal.

Un ejemplo más claro podemos ilustrarlo si alguien afirmara antes de un partido de fútbol que estaba convencido de que el equipo x iba a ganar ese encuentro por tal o cual resultado y efectivamente así ocurriera. Nos encontramos con una creencia verdadera, pero parece difícil aceptar que este sujeto "supiera" cual iba a ser el resultado.Lo que echamos de menos es algún tipo de justificación, alguna razón que explique esa creencia. Una justificación de tipo epistémica, y no cualquiera, pues podríamos decir que la elocuencia del fiscal nos convenció de ello, sino buenas razones de tipo epistémico.

Llegamos finalmente a definir el saber como una creencia verdadera justificada, dejando clara la estrecha relación entre las creencias y el saber.Esto puede entenderse si consideramos cuanto de aquello que hemos podido llamar con propiedad "saber" diferenciándolo de la simple creencia u opinión ha tenido que ser abandonado como erróneo para ser sustituido por otros saberes igualmente legitimados para ese nombre y que no pueden pasar de la categoría de provisionales.

¿Eran aquellas "representaciones del mundo" abandonadas creencias o saber, y son los que los han sustituido "saberes" o creencias?. Dada nuestra caracterización del saber, sin duda pueden ser llamadas con toda propiedad "saberes".

miércoles, noviembre 09, 2005

Marisol y Jose Antonio Roldán:Petición docente

Los hermanos José Antonio y Marisol Roldán son los impulsores de una iniciativa que se realiza bajo el lema “Paraciencia con ciencia”, y tiene el subtitulo “por una formación legislada del Mundo del Misterio y los fenómenos Extraordinarios” (mayúsculas originales)

Se trata de una
petición de firmas a un escrito que posteriormente será remitido al Ministerio de Educación y Ciencia con la intención declarada de provocar un debate en el Congreso de los Diputados para la consideración de lo que el escrito propone. A día de hoy, los firmantes son 393.

Aunque me parece encomiable el deseo de regulación de actividades públicas destinadas a proponer información o conocimientos, la iniciativa, al menos en los términos redactados, me parece poco realista, pretenciosa y profundamente equivocada.

La confusión empieza con el primer párrafo. En él se recoge la esencia de la petición que viene expresada del siguiente modo:

“Los abajo firmantes deseamos formalizar nuestra intención y rogarle al Ministerio de Educación y Ciencia la inclusión de la Investigación de Enigmas de la Historia, Misterios de la Paraciencia y fenómenos extraordinarios como Licenciatura independiente de las carreras universitarias ya existentes, o una Formación Profesional cuyos principios básicos tendría que determinar el área encargada del propio Ministerio junto con profesionales docentes de diferentes ciencias aplicables a las pesquisas y recolección de pruebas, derivadas de este tipo de estudio o materia, debido a que los temas que estudia esta rama no tienen cabida en las Licenciaturas presentes en el mapa educativo español.”

¿Investigación de Enigmas de la Historia? ¿Y qué otra cosa hace la disciplina académica llamada Historia que no sea investigar enigmas históricos? La Historia se encarga de desvelar que ocurrió, donde, cuando y con qué protagonistas. Qué es cada objeto del pasado, quién, cómo y cuándo lo construyó en su caso. ¿Qué pretende investigar esa “licenciatura independiente”? ¿Acaso saber si las pirámides de Egipto, por ejemplo, son tumbas reales, artefactos “energéticos” o cualquier otra cosa no es algo que debe hacer la Historia o alguna de sus especialidades? ¿Qué enigma histórico no es “históricamente pertinente” y, por tanto, abordable por la Historia? ¿Qué novedad metodológica pretenden aportar a esa nueva disciplina que, en caso de existir y ser apropiada, no pueda simplemente ser adoptada por la Historia como actividad? ¿Qué materias quieren estudiar que “no tienen cabida en las Licenciaturas presentes en el mapa educativo español.”? Sobre cada objeto, sobre cada hecho histórico propuesto por los “Investigadores de Enigmas Históricos” existe una explicación, aún en forma de hipótesis en el mundo académico, pues resulta evidente que todos ellos son materia de su disciplina. Que los “Investigadores” no estén de acuerdo no puede ni debe solucionarse simplemente anulando el debate. Si alguien dice que un determinado objeto no pudo construirse con una tecnología disponible en determinada época y otros mantienen que si, la solución es el examen de las evidencias, no la creación de una nueva disciplina que recoja cada alternativa. Se trata de resolver enigmas, no de perpetuarlos mediante la legitimación académica “por decreto” de todas las explicaciones. O el objeto está bien adscrito a una cultura y época o no lo está. Pura materia de debate histórico mediante la investigación metodológica histórica. Nada más.

¿Y qué ocurre con “Misterios de la Paraciencia y fenómenos insólitos? Pues más de lo mismo. El problema es la identificación correcta de cada fenómeno o “misterio” y su resolución de manera correcta, conforme a lo que la reflexión epistemológica considera método apropiado para ello. ¿Es un objeto en el cielo una ilusión óptica, un objeto natural, un artefacto terrestre u otra cosa? Lo que se debe hacer es resolver esa cuestión, no habilitar una disciplina que trate cada una de esas alternativas dándolas por buenas. ¿Es válido un rosario de testimonios para apoyar determinada hipótesis o no lo es? Resuélvase esto y no se creen dos mundos académicos paralelos de estudio en el que uno se considera que si y en el otro que no. Es decir, abórdese cada misterio o enigma conforme a la metodología que resulte apropiada, pero no construya una que apoya determinadas interpretaciones en contra de otras. Debe decidirse cuál de esas interpretaciones es correcta mucho antes de suponer que existe un campo nuevo de estudio, porque esto es el resultado de considerar que una de las interpretaciones es la correcta. ¿Se registran voces inexplicables en los aparatos de grabación o son ruidos mal interpretados o voces “naturales” inadvertidas? La solución es resolver esa cuestión, no impulsar una nueva disciplina que asume que son voces inexplicables. Propóngase una metodología o un refinamiento de la existente sobre la base de principios que afecten a la obtención de conocimientos en cada área, no la legitimación política de una conclusión que no puede justificarse de otra manera o por medio del asentimiento basado en convicciones personales.

Por tanto, ante dos interpretaciones de una observación o dos hipótesis que la explican tenemos “buena investigación” frente a “mala investigación”. Conclusiones legítimas frente a otras ilegítimas. Errores o aciertos. Quienes ven refutadas sus interpretaciones e hipótesis deben responder con nuevos y mejores recursos que las apoyen, no solicitar un “permiso” especial para mantener las suyas.

El escrito asegura que de la supuesta marginación de esas disciplinas se derivan dos problemas principales.

Este es el primero de ellos:

“Por un lado, al no existir una base docente (para) todos aquellos que se dedica(n) a esta profesión o sus derivados periodísticos, no contemplan (sic) una preparación adecuada y si lo hacen es porque han pasado años ejercitándose en otras materias de cuyos temas sólo hubieran necesitado conocer un quince por ciento. Esta carencia formativa provoca que nuestra profesión, ya no sólo no sea legal ni académica, ni se valore como tal, si no que además resulta una barrera personal para cada uno de nosotros cuando nos disponemos a investigar casos o temas.”

En lo que se refiere a los “derivados periodísticos”, no se acaba de comprender que tipo de base docente distinta de la propiamente periodística puede esperar recibir un periodista. Nadie, que yo sepa, ha considerado necesaria la creación de una licenciatura en deportes para que un periodista pueda informar sobre ello e investigar desde una perspectiva periodística. Ni sobre crímenes para informar sobre sucesos o acometer investigaciones sobre el tema, o de estrategia militar para los corresponsales de guerra. Lo que un periodista debe hacer es informar conforme a los principios de su profesión sea cual sea el tema de su especialidad informativa. Puede imaginarse que algunos periodistas especializados en temáticas especialmente profundas han necesitado pasar “años ejercitándose en otras materias de cuyos temas sólo hubieran necesitado conocer un quince por ciento”, pero eso no ha hecho surgir la necesidad de una licenciatura de periodismo de deportes ni ha motivado escritos a ministro alguno.

¿Y respecto a otros ámbitos de investigación, no cabe decir lo mismo? Si un fenómeno afecta a aspectos propios de la física, es la metodología física la que resulta pertinente, si es la psicológica, será esa especialidad la que deberá estudiarse, etc. Un panorama docente como el que plantea el escrito, es decir una especialidad de “fenómenos extraños” sin más precisión, ante su ambigüedad y la variedad de ámbitos que se ven afectados por la supuesta casuística paranormal, no solo no resolvería en sencillez, sino que resultaría claramente compleja exigiendo mas porcentajes de esas otras “materias”. La especialización que se reclama se volvería imposible dado el vasto panorama que pretende abarcar el “investigador paranormal” Debería ser psicólogo, físico, químico, astrofísico, etc. Es mucho más razonable no intentar hacer encajar lo que no son más que distintas hipótesis sobre distintos ámbitos en un solo cuerpo de estudio y llevar cada uno a su terreno natural.

El segundo problema planteado por los hermanos Roldán es en realidad un conjunto de ellos. El primero, que supuestamente ayudaría a paliar la creación de un par de licenciaturas, es el del desempleo: “creando una posibilidad nueva de formación y trabajo” Aunque no se especifica el mecanismo que llevaría a un resultado semejante, por muy modesto que se pretendiera, parece algo bastante ingenuo. Si esa fuera una solución, bastaría con crear no un par, sino docenas de licenciaturas nuevas a gusto del consumidor para ocupar primero la universidad y luego el mundo laboral con docenas de nuevos empleos. ¿Haciendo qué? ¿Pagados por quién?

El escrito reconoce inmediatamente que ese trabajo ya se realiza, de todos modos. Solo que de manera, digamos, fraudulenta, sin cotizaciones ni obtener beneficios por ello.

De nuevo la pregunta sería qué beneficios esperan conseguir que no se esté consiguiendo ya, quién iba a pagar por el producto de esos trabajos que no lo estuviera pagando ya. Si existe un “producto” distinto al que ya se ofrece en el mundo del entretenimiento, no se sabe donde está ni que se espera conseguir con él. ¿Aportar una solución a un enigma histórico que según la metodología histórica no es ninguna solución, si es que existe ese enigma? ¿”Robar” esa solución a los historiadores y competir con ellos?

La siguiente frase del escrito es esta:

“…representaría un precedente único en todo el mundo, marcando un punto de inflexión favorable a nivel social y educativo, que demostraría que España es un país de avance y de miras hacia el progreso, siempre atento a las vanguardias y nuevas formas de hacer de sus habitantes.”

¿Volver al estudio de la Astrología y otras mancias arcaicas, a la Alquimia, a las afirmaciones sostenidas en la autoridad de su autor o del número de testigos, un avance un progreso? ¿Recuperar metodologías abandonadas por su esterilidad y el nulo sostén epistemológico, vanguardista? ¿No sería mejor que aportaran, caso de tenerlos, datos y evidencias suficientes para cambiar el veredicto histórico y científico sobre esos temas, lo cual abriría nuevos ámbitos de estudio reales, en lugar de instaurar un corpus por decisión política? ¿No es en el terreno académico, antes que en político, donde debe evidenciarse la existencia de un saber marginado?

Señala el escrito de manera algo confusa y con algunas referencias posteriores, que esas medidas combatirían el fraude y calificarían de instrusismo la actividad de determinados sujetos que no se atuvieran a la formación y el futuro código deontológico de la profesión. Me parece de nuevo algo ingenuo. El fraude en Historia, Física, Química, etc., no desaparece por existir un código deontológico, al contrario, consiste en infringirlo. Y el intrusismo no es más que el resultado- cuando no tiene intenciones fraudulentas- de la existencia de aquellos que desde fuera del mundo académico creen poseer claves sobre los ámbitos afectados. Es decir, disidentes que no pueden convencer al mundo académico de que tienen razón. ¿Qué hacemos con ellos? ¿En lugar de exigir que diriman sus diferencias en el seno de esas licenciaturas “parapsicológicas”, les dotamos con otras nuevas en “parapsicología parapsicológica?

El escrito termina, después de alguna consideración como aquella según la cual el “verdadero parapsicólogo” no es quien posee algún tipo de “poder” sino quien lo estudia, y asegurar que los medios son en parte responsables de esta confusión e insistir en alguno de los puntos anteriores.

En mi opinión, este escrito no aclara mucho la cuestión ni constituye una verdadera base para una petición de ese calado, debido a la escasez de argumentación específicamente referida a la necesidad de nuevas licenciaturas. Y aquellos escasamente expuestos lo son de manera confusa y resultan inconsistentes.