jueves, julio 07, 2005

Tom Cruise no se corta.

Tom Cruise anda desmelenado.

El actor ha sido objeto de burlas y parodias en todos los medios televisivos norteamericanos debido a algunos de sus recientes actos. Incluso ha provocado la furia de Steven Spielberg que cree que las formas “infantiles” del actor pueden perjudicar a su película, “La Guerra de los Mundos”.

Cruise ha dado un buen espectáculo en la gira de promoción de esta película, con saltos en el sillón de invitado en entrevistas televisivas, carreras en directo para hacer aparecer a su nueva novia ante las cámaras, mal encaje de bromas, actitud insolente hacia los entrevistadores, etc.

En lo que a este blog se refiere, dos cosas destacan entre las últimas “hazañas” de Cruise. Una, mera curiosidad a estas alturas, es la reciente respuesta de Cruise a la pregunta de un periodista acerca de si, efectivamente, él cree en la existencia de extraterrestres. La respuesta de Cruise:

"¿Tú eres realmente tan arrogante como para creer que estamos solos en este universo?" pregunta Cruise en un momento de la entrevista a su interlocutor para añadir a continuación: "Millones de estrellas, ¿y nosotros creemos que somos las únicas criaturas vivientes? No, hay muchas cosas por ahí, sólo que nosotros no las conocemos".

Es una respuesta típica, casi ya estándar. En definitiva no es más que un intento de disfrazar lo que no es más que una mera creencia, esa posibilidad no ofrece ninguna respuesta en realidad, y la existencia de vida extraterrena no depende de la actitud humana, sea arrogante o humilde. Pero en el caso de Cruise esconde cierta trampa. Tom es adepto a la Cienciología, y su fundador, L. Ronald Hubbard (1911-1986), cuyos textos forman la casi totalidad del cuerpo doctrinario de esta secta, afirma que los extraterrestres existen y que, entre otras cosas, las almas humanas provienen de un planeta destruido hace muchos años y que encarnaron en los humanos.

Cruise, a pesar de su respuesta, no cree en los extraterrestres como el mero resultado de una evaluación de las posibilidades de que exista vida fuera de la Tierra, que sea inteligente y que posea tecnología avanzada; lo cree por que su religión lo defiende y no importa cuantas sean realmente esas posibilidades de existencia de vida extraterrena. Su opinión no proviene de datos, observaciones o argumentos, usa estos para afianzar su creencia.

La otra declaración de Cruise es algo más grave y también proviene de su ideología religiosa y ha provocado un enfrentamiento con psiquiatras de todo el mundo. La propia Cienciología anda en ese enfrentamiento desde hace años, pero las declaraciones de una estrella internacional como Cruise han levantado una buena polvareda pública.

Cruise criticó en una entrevista televisada a la actriz Brooke Shields por la publicación de un libro por parte de esta en la que relata su depresión post- parto y su lucha contra la misma. En el libro, Shields afirma que determinados medicamentos la ayudaron a superar su grave depresión.

Cruise dijo que los desequilibrios químicos no existen, que la psiquiatría es una pseudo ciencia, que esos problemas los soluciona el con ejercicio y vitaminas, como los de adicción y otras perlas semejantes. La discusión fue acalorada y en un momento determinado Cruise le dirigió airado al presentador estas palabras: “usted no conoce la historia de la psiquiatría, yo si”. Y esto otro: "Usted no tiene ni idea, está diciendo tonterías"

De nuevo, la convicción de Cruise a este respecto es religiosa, es la que mantiene la Cienciología, la cual afirma que puede curar todas las enfermedades orgánicas y mentales por medio de una terapia de propia invención. Una terapia carísima, por cierto.

La Asociación Estadounidense de Psiquiatría criticó a Cruise por el efecto que sus palabras podían tener en miles de pacientes necesitados de un tratamiento médico adecuado y todo por una ideología religiosa.

También Shields respondió a Cruise. Además de apostar por que Cruise nunca ha sufrido una depresión post parto, la actriz dijo que “había considerado la posibilidad de suicidarse tomándose un frasco de pastillas o saltando por una ventana” cuando atravesó el momento más grave de su depresión, tras el nacimiento de su hija Roman Francis en el 2003. Un psiquiatra diagnosticó la depresión, debida en su opinión a una bajada de los niveles de estrógeno y progesterona del organismo de la actriz, y le prescribió un antidepresivo. Y funcionó.

Shields manifestó que “Si algo bueno puede salir de esta perorata ridícula del señor Cruise, esperemos que sea brindar mayor atención -- algo muy necesario -- a una enfermedad grave"

Algunos periódicos americanos se preguntan si deben referirse al actor como “Doctor Cruise”

Desde luego, si parece que Cruise debiera ser más precavido en sus declaraciones en defensa de las doctrinas de su religión, sobre todo cuando enfrentan conocimientos médicos sin más base que unas convicciones injustificadas. Pero parece que va a ser al contrario, Cruise ha despedido a su portavoz de siempre y lo ha sustituido por su hermana, ciencióloga convencida y ha declarado: “Ya no ofreceré más discursos preparados, a partir de ahora diré lo que pienso”

No parece que le vaya muy bien.

Actualización: 21.12.2005

El amigo Tom insiste. Lo último y más llamativo se refiere a los bomberos en tratamiento por inhalación de humos o por depresión a consecuencia de los sucesos del 11 de Septiembre en Nueva York.

Cruise abrió dos centros del llamado
Proyecto de Desintoxicacion de los Trabajadores de Rescate de Nueva York con fondos recogidos en galas benéficas al efecto más aportaciones personales suyas. Naturalmente, estos centros dispensan terapias basadas en las extravagantes creencias de la Cienciología, de la que Tom es un fiel seguidor.

Al parecer, el actor piensa que todos los afectados debieran hacer uso de esos centros. Y eso a pesar de que, según él, el centro que el año 2002 abrió en Manhattan se había colapsado de pacientes que pedía que se abriera otro, lo cual le lleva al segundo de esos centros, en Long Island, inaugurado en junio de 2004.

Ahora, hace unos días, Cruise a pedido a todos los bomberos y afectados de los grupos de rescate, que dejen los tratamientos médicos y "
dejar los medicamentos e inhaladores, como parte de un proceso de purificación, y en su lugar, utilizar sesiones de sauna, ingerir aceite comestible y grandes dosis de niacina."

Esta alternativa ha sido calificada por médicos como "ridícula y potencialmente dañina"

El subcomisionado de los bomberos, Frank Gribbon y el subjefe médico del departamento, David Prezant, han dejado clara su postura contraria a las declaraciones de Cruise en sendas declaraciones.


jueves, junio 23, 2005

Grupo Elron, difamando a Carl Sagan

El grupo Elron es una organización argentina fundada por Horacio Velmont y dirigida por Jorge Olguín. Su presencia en Internet es abrumadora, con decenas de sitios que incluyen comunidades, grupos, foros, listas de discusión y páginas de todo tipo.

A pesar de que declaran ser una organización de “ciencia avanzada”- ellos mismos deciden qué es ciencia y qué no lo es y cuan avanzada resulta cada una- no es posible encontrar ciencia en ninguna de sus páginas. Ni siquiera un método alternativo para obtener conocimiento, todo lo que dicen saber lo extraen de su “comunicación” con “seres superiores” a través de Jorge Olguín. Toda la justificación última de sus afirmaciones son esos seres y sus supuestas comunicaciones.

También dicen carecer de fines religiosos, pero sus páginas están repletas de un evidente sentido religioso, se inspiran en la cienciología e incluso dedican homenajes al fundador de esa peligrosa secta, L Ron Hubbard.

Sus disparates afectan a prácticamente todos los aspectos de la realidad y a los seres de ficción. Aseguran que los hombres lobo son extraterrestres, que Jack el destripador aprendió mucho con sus crímenes- según les comunicó el mismo, o su “espíritu” y que sus víctimas, que eligieron serlo, también extrajeron enseñanzas muy valiosas para futuras encarnaciones; que en Marte subsisten unos dos millones de habitantes que son el resto de lo que antaño fue una grandiosa civilización y que, sin embargo, no “construyeron” la cara de Marte, cuyos autores son seres de Orión, los mismos que construyeron las pirámides egipcias, que el mago David Copperfield traicionó la gran misión que se le encomendó al usar trucos en sus actuaciones, que el monstruo del lago Ness es un holograma proyectado desde una base extraterrestre situada en el fondo del lago, que la autenticidad de la sábana de Turín les fue confirmada por el mismo Jesús, que el “espíritu” se aloja en el cuerpo entre 20 y 50 días después de la concepción, que el aborto es una elección de la madre y que la “persona encarnada” ya tendrá otras oportunidades de vivir, que los dinosaurios llevaban inscrita en su ADN la fecha de su extinción así como el ser humano, que el pueblo judío se cree elegido debido a la confusión que sufrieron entre Jehová, que aunque si les escogió es solo un dios “menor” y el “Absoluto”, que Marilyn Monroe fue ejecutada por mafiosos de Sam Giancana por orden de los hermanos Kennedy, etc. Y, por si fuera poco, el origen de TODAS las enfermedades.

En casi todos los casos se usa una variación de esta frase: “nosotros no necesitamos opinar, sabemos que es así porque los seres superiores nos lo han contado”.

Todos los científicos son ciegos, salvo unos cuantos que les han asegurado que también están en comunicación con seres superiores pero que no pueden reconocerlo en público.

Como su inspirador, Hubbard, y la secta que fundó, el grupo Elron también usa de la difamación y la manipulación para atacar a quienes se les oponen.

Un caso especialmente doloroso para mí es el ataque que hacen al fallecido doctor Carl Sagan en una de sus páginas. Lo acusan de ignorante, de mentiroso, de cobarde y de falta de “entereza moral”. Según el diagnóstico del grupo, “Carl Sagan quedará en la historia como el paradigma del científico que vive en una caja de zapatos, ignorando lo que todo el mundo sabe”.




La base de esas acusaciones es, por supuesto, las revelaciones que hicieron a Jorge Olguín los seres superiores, al parecer muy disgustados con el doctor Sagan. Unos seres que nunca demuestran un conocimiento que exceda los del señor Olguin, como comprobaron los miembros de la sociedad argentina ASALUP, en un encuentro organizado con Olguín y Velmont.

Según les revelaron esos seres, Carl Sagan averiguó que los extraterrestres se encuentran entre nosotros desde hace décadas, pero que su cobardía le impidió reconocerlo. Ni se prueba esa presencia ni se prueba que Carl Sagan pudiera pensar que fuera cierto, ni se cree necesario hacerlo. Difamación en estado puro.


Aseguran que el escepticismo de Sagan es una máscara para ocultar su ignorancia. E intentan razonarlo.

Alegan que si se sustituye la palabra “escepticismo” por “ignorancia” en los argumentos de Sagan, puede comprobarse como el escepticismo “no tiene nada que ver” en ellos.

Como era de esperar de personas que no “necesitan opinar” y, por tanto, carecen de la disciplina que proporciona la necesidad de sustentación sólida de las opiniones, Olguín y Velmont fracasan a la hora de demostrar conocimientos propios y ejercer su raciocinio.

Sagan había usado como ejemplo para ilustrar la necesidad de ser escéptico la comparación de esa actitud con la misma actitud prudente ante un comercial que nos quiere vender un automóvil de segunda mano.

Velmont asegura que si Sagan entendiera de mecánica, no precisaría de esa actitud, pues en ese caso el vendedor no le podría “embrollar”.

No cae Velmont en que eso, precisamente, es lo que recomienda Sagan. Que se compruebe por uno mismo sin confiarse sin más a la posibilidad de que el vendedor pueda ser sincero.

Uno no puede, por mucho que sepa de mecánica, saber si el vendedor es sincero y cual es el verdadero estado del automóvil si no realiza sus propias comprobaciones. Se encuentra por tanto en una situación previa de incertidumbre (no ignorancia, en rigor) acerca del estado real del automóvil que sólo puede solucionarse mediante comprobación, nunca aceptando la palabra del vendedor sin más. Eso es ser escéptico.

Sería estúpido sugerir que si alguien sabe que el automóvil está en perfectas condiciones se mantuviera una actitud escéptica. En realidad Sagan pretende ilustrar las actitudes posible sen una situación de incertidumbre, previa a toda comprobación. Una es la de aceptar de manera acrítica lo que el vendedor, o el “canalizador” de “seres superiores” nos quiere vender como cierto, lo crea él mismo o sea un mentiroso. Y la otra es la escéptica, la que no acepta sino pruebas de cual es la realidad.

Y es que el uso del término “ignorancia” en lugar de “incertidumbre” no es aquí inocente, ni mucho menos. Sagan recomienda comprobar las cosas por uno mismo, Velmont y Olguín quieren que se les crea asegurando que nadie puede comprobar, sino ellos, que lo que dicen es cierto mediante el expediente de instaurar como “sabios” por definición y sin posibilidad de comprobación a los “seres” que les dictan en exclusiva y de ignorantes a quienes quieren aplicar los consejos de Sagan.

Gentuza.

jueves, junio 16, 2005

André Barbault y la manipulación de la verdad (y III)

Barbault es consciente de que un mero pronóstico acertado o un puñado de ellos no aporta nada a la validez de la Astrología Mundial avalada por él si se enmarca en el inmenso océano de fallos que hemos visto en las anteriores entregas de este artículo. Para que la Astrología Mundial no fuera reducida a un mero estatuto adivinatorio de hechos aislados de más que dudosa eficacia, Barbault integra sus predicciones sobre la URSS en un ciclo.

Esto ocurre desde el principio, a pesar de que el mismo Barbault y sus seguidores publicitan casi exclusivamente el pronóstico para 1989. De hecho, la primera referencia a “sucesos importantes” para la URSS que hace Barbault la hace en el mismo artículo de 1945 y el de 1949 al menos de manera implícita cuando enmarca los sucesos de 1881, 1917 y 1953 en un mismo ciclo, lo cual nos lleva a que la siguiente fecha significativa sea, necesariamente, la de 1989. Y de manera explícita en 1952 en su artículo de L’Yonne Républicaine ya hace el pronóstico tanto para el año siguiente, 1953, como para 1989.

Pero no era necesario que lo hiciera, puesto que si integra la historia de la URSS en ese ciclo, el año 1989 deberá ser FORZOSAMENTE significativo como consecuencia de ello.

La insistencia en los sucesos de ese año que hacen Barbault y sus seguidores se debe a dos razones generales.

La primera, es evidente, consiste en la necesidad de confirmación del ciclo y de cada uno de sus hitos. La segunda es que Barbault no se limita a hacer un pronóstico ambiguo, sino que da detalles acerca de lo que en esa fecha ocurrirá. Esto fuerza no solo a constatar que en esa fecha ocurre algo, sino que ocurre lo predicho. Ni la primera ni la segunda se ven satisfechas, como han puesto de relevancia diversos autores, y ahí es donde se alcanza a contemplar la verdadera dimensión de la manipulación de Barbault.

Respecto a lo que ocurre en cada uno de los años, ya hemos comentado que en 1881 (o 1882 que ambas fechas han sido proporcionadas por Barbault) no hay un verdadero hecho significativo para la URSS. En su "Historia de una previsión" , Barbault ha intentado adjudicar a la conjunción de ese año dos sucesos concretos, pues es necesario para que el ciclo tenga sentido. Se trata de la creación de los primeros partidos socialistas europeos, ocurrida entre 1879 y 1883 y de la fundación del partido comunista ruso, que él fecha en ese año de 1881.

En el primer caso, se hace difícil ver cómo es que la alineación de Saturno y Neptuno pudo tener algo que ver con sucesos ocurridos antes de que se diera y por qué los posteriores han de obedecer a una dinámica diferente de la que debe explicar los primeros. Ciertamente, parece muy forzado. En el segundo caso, ya hemos visto que no es cierta esa fecha como fundación del partido comunista ruso en el anterior artículo de “paranormalidades”. La primera organización de inspiración marxista de Rusia data de 1883, y es de un partido enemigo de Lenin. Este fundó un partido local en 1895 y el primer partido ruso marxista se fundó en 1898. Pero Barbault deja en la ambigüedad ese dato, limitándose a decir que “el partido comunista ruso nació bajo la conjunción de ese año”.

En un gráfico que figura en “Historia de una previsión”, Barbault se remonta más atrás. Cita la conjunción de 1846 como supuestamente relacionada con el nacimiento del marxismo, que él fecha en 1847 y con las revoluciones de 1848, uno y dos años después de que la conjunción se forme. También nombra la de 1773 y la revolución americana, sin que quede claro que tiene que ver la independencia de las colonias inglesas-en 1776- con la historia de la URSS. Barbault se muestra generoso a la hora de ampliar el rango de la influencia de esas conjunciones para obtener su “suceso capital” para cada hito.

Y lo mismo hace en 1953, como vimos. En primer lugar hace un pronóstico para 1952, y, no viéndose cumplido, a finales de ese mismo año lo cambia a 1953. Además se “anota” como triunfo la muerte de Stalin, como si aceptara que los astros “han matado” al dirigente soviético. Pero los cambios para la URRS, que es exactamente lo pronosticado por Barbault, no se produjeron a su muerte. Malenkov, su sustituto al frente de la URSS, fue el segundo de Stalin y un continuista que permaneció en el poder hasta 1957, y los cambios empiezan realmente en esa fecha, con Krusehv una vez depuesto Malenkov. Para no reconocer un fallo, Barbault se apunta la muerte de Stalin como si fuera eso lo predicho por él y no unos cambios que no vinieron hasta 3 años después. De paso, se anota también esos cambios y dictamina unilateralmente que es el suceso más importante producido desde 1917. Se fabrica su “suceso capital”

Ya hemos hablado de la importancia de la muerte de Lenin entre esas fechas (1924), y de la creación de los coljoses, considerado por el mismo comité central del partido como el suceso más importante desde la revolución de 1917. Además, Barbault ya ha despreciado entre 1881 y 1917 un suceso que los historiadores consideran capital, la revolución de 1905. Esa revolución condujo a la de 1917, y así lo consideraba el propio Lenin que escribió que era “un ensayo general” de ella. La gravedad de algunos hechos de aquella revolución es de tal magnitud que muchas personas creen que el famoso incidente del acorazado Potemkin ocurrió durante 1917, y sin embargo corresponde a la revolución de 1905. La revolución se detuvo por la paz firmada por el zar, con concesiones políticas y sociales insólitas hasta esa fecha en Rusia y por el desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial. Es durante esa misma revolución cuando se crea el primer “soviet”. Nadie puede negar que ambas revoluciones estén conectadas y, siendo así, el pronóstico para 1917 debería ser para 1905, al ser aquella una consecuencia de esta.

Como vemos, el ciclo anunciado por Barbault no se sostiene sin siquiera entrar a examinar el pronóstico para 1989. Y son, precisamente, esos hechos anteriores los que deben sostener lo predicho para 1989, como prueba el que Barbault lo anunciara con décadas de antelación. El mismo Barbault reconoce que su intención era un pronóstico doble para esas dos fechas, que era “cosa hecha”, consecuencia de su pronóstico en forma de ciclo.

Pero consideremos, por fin, el famoso pronóstico para 1989.

Los seguidores de Barbault insisten en presentar esa fecha como la de un nuevo suceso capital en la historia de la URSS, la caída del muro de Berlín. El propio Barbault, aunque presenta este hecho como el más evidente, no deja de observar que es un jalón más en un camino que ha comenzado antes. Pero, condicionado por la necesidad de que el ciclo se cumpla, no lo lleva más allá de 1989. En “Historia de una previsión” reconoce que la caída es un suceso consecuencia de la tormenta de protesta social y política que sufre la República Federal de Alemania desde meses atrás. También cita a Polonia y las primeras elecciones legislativas en la URSS, de antes del verano.

No se refiere, en cambio, a que estos movimientos son debidos a que Gorvachov anuncia en Julio que los países del Pacto de Varsovia decidirán sus destinos por sí mismos. Todos esos sucesos se deben a que la URSS renuncia a intervenir, como en otras épocas había hecho, y a su política de dominación sobre los países del este de Europa. Seguramente, de haberlo citado, tendría que haber relacionado esa declaración con sucesos anteriores a 1989. Por ejemplo, a 1988, cuando los países bálticos reclaman su independencia por primera vez de manera abierta, con la fundación de partidos independentistas tolerados. Si la URSS no reacciona ante reclamaciones de cambios dentro de su propio país, ¿cómo iba a hacerlo con reclamaciones exteriores? O a 1987, cuando Gorvachov presenta su plan de reformas políticas y económicas, origen de todo lo demás. O, siendo Gorvachov el desencadenante de todos estos sucesos con sus ideas sobre la perestroika y el glasnot, a 1985, fecha en que Gorvachov empieza a hablar sobre ello y es, además, la fecha en que accede al poder. ¿La muerte de Stalin, a pesar de que no se producen cambios hasta tres años después, es una fecha capital y la fecha del acceso al poder de quien protagoniza los cambios más espectaculares en la historia de la URSS no es un suceso a considerar? ¿Cómo determina Barbault la importancia de los sucesos históricos? Si se quiere usar como excusa que la muerte de Stalin tiene relación con los cambios posteriores, ¿qué decir de la evidente relación entre el nombramiento de Gorvachov en 1985 y los sucesos de 1989 y posteriores?

En cualquier caso, 1989 no es la fecha de la caída de la URSS, que se produce en 1991 y la sucesión de hechos que lleva hasta ella no parte de 1989, es anterior en al menos 4 años. Y el protagonista es Yeltsin al menos en tanta medida como el propio Gorvachov. ¿Por qué no considerar la fecha, 1985, en que Gorvachov trae a Moscú a Yeltsin para hacerlo el máximo dirigente en Moscú? ¿O la fecha, 1976, en que Yeltsin es elevado a la secretaría general del partido en Sverdlovsk (la actual Yekaterinburgo) e inicio de su meteórica carrera? La respuesta es sencilla, tiene que ser 1989, o el ciclo carece de sentido alguno.




El defensor de Barbault puede alegar que, después de todo, lo innegable es que Barbault pronosticó la caída del régimen soviético para esa fecha y dio un plazo de “gracia” de año y medio. ¿Realmente fue ese su pronóstico? En absoluto, no, al menos, hasta 1987, dos años después del nombramiento de Gorvachov y ya anunciadas las reformas y efectuadas las primeras.


Aparte de las vagas referencias a que 1989 sería una nueva fecha capital en la historia de la URSS, algo que se desprendía de la misma formulación de la existencia de una relación con un ciclo astral, el primer pronóstico concreto acerca de lo que podríamos esperar de esa fecha aparece en “Los astros y la historia” 1967. De esa obra, Barbault reproduciría un par de párrafos en su “Historia de una previsión”. Estos:

“…este triple encuentro planetario será la reunión astral más importante de todo el siglo XX…dos resurgimientos históricos…el americano y el ruso, bajo los auspicios de dos principios distintos, el capitalista y el comunista…ambos participantes se encuentran al final de la carrera, el destino último es 1988-1989, a cuyo término el mundo se renovará para dar nacimiento a una sociedad nueva. Indudablemente, la gran cita de nuestra historia tiende a presentarse en ese triple cruce lineal que va de 1988 a 1992.” Página 297 de “Los Astros y la Historia”.

“…la gran metamorfosis de la sociedad se produce favoreciendo una fusión, una síntesis, en la que Neptuno asimila a Urano, es decir, cuando la sociedad nueva toma de la antigua y es mucho menos la antagonista que la continuadora, y es la imagen misma de la huella lineal de las corrientes que convergen al mismo tiempo y en el mismo sitio, como dos afluentes convirtiéndose en un río.” Página 299.

Barbault pretende que la ambigüedad de estos párrafos aporta algo más que el mero señalamiento de una fecha, cosa que, insistimos, no es necesario que señale, pertenece al ciclo apoyado por él. Según él es una descripción de lo realmente sucedido en 1989. Pero resulta evidente que en esa predicción, por muy ambigua que resulte, no se habla de la derrota o el derrumbamiento de la URSS y la victoria del capitalismo, sino de una nueva sociedad resultado de la fusión de ambas ideologías o, siendo muy generosos, de la derrota de ambas tendencias. Esa predicción no afecta solo a la URSS, sino a ese país y a su rival, a la ideología que defiende y a la de su oponente. “Dos afluentes convirtiéndose en un río”, “ambos participantes se encuentran al final de la carrera”.

Aún más, Barbault “olvida” citar otro párrafo de esa misma obra igualmente referido a 1989, este:

“…estos dos participantes, estadounidenses y rusos, el primero con una superioridad y un adelanto, y el segundo con una inferioridad y un retraso, puestos en la finalidad de una dominación mundial, vemos presentarse la perspectiva del nacimiento de una nueva sociedad, nacida de una evolución doble, pero donde, como tendencia, el segundo tendría la ventaja sobre el primero.” Página 308.

Es decir, insiste en una nueva sociedad fruto de una “evolución doble”, pero en la que, lejos de entreverse el derrumbamiento o derrota de la URSS, ¡predice un puesto de ventaja para la URSS sobre los EE.UU.! ¿Es esta una predicción de los sucesos de 1989 y posteriores?

Barbault reproducía aquí el mayor fiasco de sus predicciones a cerca de la historia de la URRS, que data de 1964 y su “Crisis mundial de 1965. Previsiones Astrológicas”

En esa obra, Barbault predice el adelantamiento de los EE.UU. por parte de la URSS en todos los terrenos, incluida la carrera espacial. Lamentablemente para Barbault, los americanos llegan primero a la Luna, y el atraso tecnológico y económico de la URSS se perpetúa.

Resumiendo, la carrera de Barbault está llena de errores tremendos, escasos aciertos y, en lo referente a la historia de la URSS, el ciclo planetario no se sostiene más que con un ejercicio de voluntad que ignore la verdadera historia de la URSS y sus hechos más destacados y forzando lo que Barbault predijo hasta extremos indisimulables.

jueves, junio 09, 2005

André Barbault y la manipulación de la verdad (II)

André Barbault cimienta su fama en una supuesta predicción realizada con décadas de antelación al suceso que supondría su realización. Se trata de la caída del muro de Berlín, el colapso de la U.R.S.S. y la exclusiva permanencia de una sola ideología que llevaría a la llamada globalización.

Además, asegura que no se trata de algo ambiguo, como vaticinar la ocurrencia de un suceso importante y nada más, sino de la más exacta predicción posible acerca de aquellos sucesos históricos.

Para que la predicción no fuera asignada a simple azar o a cuestiones ajenas a la astrología, como la mera observación de sucesos contemporáneos a la predicción que pudieran anunciar aquellos hechos, Barbault recurre a inscribir esos hechos en un ciclo astrológico al cual pertenecerían otros sucesos notables. Especialmente notables, además, pues es evidente que siempre ocurren cosas y algunas de ellas han de coincidir con esos ciclos, por lo que, para que ese ciclo tuviera algún significado, es necesario que la representatividad de los sucesos coincidentes con los del ciclo astral sean verdaderamente importantes, incluso los más importantes.

Así, si se dieran acontecimientos trascendentales para el devenir de la historia de la U.R.S.S fuera de ese ciclo, o no ocurrieran hechos trascendentes en el seno del ciclo, la importancia de este perdería su fuerza y con él la predicción de Barbault, que para tener algún significado astrológico debe inscribirse necesariamente en uno de esos eventos astrológicamente significativos.

Resumiendo, Barbault solo puede invocar el valor de su predicción si esta pertenece a un ciclo astral que haya originado otros eventos significativos en todas y cada una de sus ocurrencias. En este caso, la significación del evento nos viene dada por la trascendencia del mismo para la historia de la URSS. Si esos hechos se producen siempre o en número significativo en el seno del ciclo, existe la posibilidad de una conexión entre los acontecimientos históricos y determinadas posiciones astrales. Si durante ese ciclo no ocurre nada o si fuera de él ocurren hechos de ese tipo con frecuencia, la conexión no se sostiene y la predicción de Barbault no tiene valor alguno.

Añadamos que Barbault no se ciñe exclusivamente a la historia de la URSS como país, sino que habla de la historia del comunismo introduciendo sucesos considerados por él trascendentes para la historia de esa ideología. Evidentemente, lo dicho anteriormente también vale en este caso. Los sucesos significativos han de darse en el seno del ciclo y no deben ocurrir fuera de él ni darse ocurrencias cíclicas sin hechos significativos.

Además de repasar los acontecimientos de verdadera importancia para la URSS y para el comunismo y analizar su relación con esos ciclos, debemos, por otra parte, repasar el texto exacto de las predicciones de Barbault en relación con la historia de una y otra cosa, hechas a lo largo de décadas y si se corresponden con lo realmente ocurrido. La fuerza principal de Barbault reside no en anunciar que en determinadas fechas debemos esperar que algo importante ocurra, pretende haber anunciado lo que iba a ocurrir con un margen de ambigüedad muy reducido o inexistente. Así, comprobaremos si efectivamente anunció unos hechos que ocurrieron, si erró en algunas fechas, si se le escapó algún hecho importante e incluso si anunció hechos que nunca ocurrieron. El significado de la supuesta predicción de Barbault acerca del fin del comunismo y el nacimiento del mundo que ahora conocemos depende de ello, pues, como decíamos, las predicciones afectan a la historia completa de la URSS y del comunismo, y un simple acierto o unos pocos entre una nube de fallos situaría esa predicción concreta en una perspectiva adecuada del conjunto de ellas.

En el artículo anterior de “paranormalidades” ya vimos que los errores de Barbault en las predicciones generales son más abundantes que los aciertos y, si se ha consultado los artículos cuyos enlaces ofrecí, los escasos aciertos o bien son ambiguos o se refieren a hechos previsibles por medios ajenos a la astrología.

Respecto a la historia de la URSS y el comunismo, las predicciones de Barbault son escasas, incluso teniendo en cuenta los hechos anteriores al estudio de Barbault y que deben, necesariamente, integrarse en el sistema de ciclos. Esto se explica porque el ciclo a considerar, de 36 años de duración, y la de la URSS, que apenas alcanza los 100 años si se le añade el margen de la historia anterior del comunismo. Pero Barbault incluye algunas predicciones para la URSS que no pertenecen estrictamente al ciclo, sino que interpreta como consecuencias de las tendencias que nacen de los aspectos planetarios anteriores o de los que dirigen a esos aspectos (oposiciones, sextiles, etc.)

El día de año nuevo de 1952, Barbault publica un artículo en l’Yonne Republicaine en el que anuncia que la conjunción entre Saturno y Neptuno de esos días es la misma que se dio en 1917, fecha de la revolución de Octubre en Rusia y también la de 1881, fecha, dice Barbault, del nacimiento del Partido Comunista Ruso. Dado que el siguiente hito astral ocurre en esos momentos, Barbault anuncia que el año de 1953 será “capital para la URSS”.

Barbault “estira” las fechas a conveniencia para que encajen en los ciclos astrales. El partido Comunista Ruso no nace en 1881. Ese nombre se adopta en 1918 por el entonces llamado Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, para posteriormente llamarse Partido Comunista de los Bolcheviques de la Unión y adoptar más tarde, en 1952, el nombre definitivo de Partido Comunista de la Unión Soviética. En 1881 no existía en Rusia ningún movimiento marxista, sino revolucionarios populistas. En 1883 se funda la primera organización marxista de Rusia, “Emancipación del trabajo”, por Plejanov, que originó las concepciones mencheviques enemigas de los bolcheviques. El verdadero antecedente del partido comunista ruso hay que encontrarlo en 1895, cuando Lenin funda la “Unión de lucha por la emancipación de la clase obrera" circunscrita a San Petersburgo. El partido social demócrata de Rusia, que sería, como decimos, el que adoptaría el nombre de Partido Comunista Ruso en 1918, no existió hasta 1898 cuando celebró su congreso fundacional en Minsk. Al respecto, puede leerse en marxist.org, en su “Historia del partido comunista de la URSS” lo siguiente:

“Pero, a pesar de haberse celebrado este primer Congreso, en Rusia no existía aún, en realidad, un Partido socialdemócrata marxista. El Congreso no había logrado unir y enlazar orgánicamente los diversos grupos y organizaciones marxistas. No existía aún una línea única de trabajo entre las organizaciones locales; no existía un programa del Partido, ni estatutos de éste, ni un centro único de dirección.” Y se refiere a un congreso celebrado en 1898, 17 años después de la fecha apuntada por Barbault.

Puesto a escoger un hito para esa fecha, sorprende que Barbault no se fijara en que 1881 fue la fecha del asesinato del zar Alejandro II, aunque tal vez se deba a que fue obra de los populistas, no de los marxistas, casi inexistentes en esa fecha.

Lo que Barbault hace es forzar las cosas para que, ya que en 1917 se dio esa conjunción, en la fecha anterior se integre algún suceso “capital” y de ahí que considere que 1953 es, necesariamente, otra fecha “capital”, la única hasta 1989 y la de una nueva conjunción.

De esta manera Barbault establece una secuencia de hechos “capitales” en los años 1881-1917-1953-1989.


Y eso que esa fecha de 1953 ya ha sufrido un “retoque”, pues en 1945 Barbault anuncia ese “hecho capital” para 1952, no para 1953. (Astrologie météorologie suivie de contribution à l'astrologie agricole. Paris Niclaus 1945) ¿Cuál es la razón de la necesidad de tal retoque? La conjunción se forma en 1952 y al año siguiente se ha modificado algo a causa de las retrogradaciones. Del mismo modo que Barbault pretende adjudicar lo ocurrido en 1848 a la conjunción de dos años antes, podría haber hecho eso mismo en esta ocasión.

¿Qué ocurre en 1953? Muere Stalin. Barbault, y es de suponer que sus acríticos lectores también, se siente impresionado, lo considera un acierto total.

¿Pretende Barbault decir que los astros “mataron” a Stalin? Ese nivel de determinismo no lo sostiene ni el más fanático de los defensores de la Astrología. Hubiera resultado más convincente un golpe contra Stalin, su defenestración o algo parecido. Sin embargo, como han señalado críticos de Barbault, la posibilidad del cambio se venía anunciando en los periódicos de todo el mundo, algo ocurría en la URSS. Y algo de eso ocurre, pero 3 años más tarde con ocasión del XX Congreso del partido. Hasta entonces, no se puede hablar de cambios en la URSS.

En cualquier caso, Barbault hace de la muerte de Stalin un suceso comparable a la revolución de 1917, el único de ese calibre entre ambas fechas. Sin embargo, la muerte de Lenin, ocurrida en 1924, ocasionó tantos cambios como quieran atribuirse a la de Stalin, incluido el acceso al poder de él mismo. En 1929, se liquida a los Kulacs a favor de los coljoses. De este suceso se ha dicho:
“Fue ésta una profundísima transformación revolucionaria, un salto del viejo estado cualitativo de la sociedad a un nuevo estado cualitativo, equivalente por sus consecuencias a la transformación revolucionaria operada en Octubre de 1917.”

Esta declaración es del propio Comité Central del PC de la URSS en 1939.

Entre 1917 y 1953 podemos encontrar otros sucesos realmente capitales para la historia de la URSS. La única razón que fuerza a Barbault a considerar 1953 como capital es que es parte de una nueva conjunción.

En la tercera parte de este artículo, examinaremos la predicción “estrella” de Barbault, en qué consistió exactamente y su relación con los hechos realmente ocurridos. También tendremos ocasión de examinar otras predicciones de Barbault respecto de la URSS.

martes, mayo 17, 2005

André Barbault, la manipulación de la verdad.

André Barbault es un astrólogo que considera a sí mismo el fundador principal de la llamada Astrología Mundial, una suerte de arte predictiva de la política mundial basada en ciclos planetarios.


Barbault se presenta en sus libros y artículos como un hombre casi infalible que acertó cuestiones como la caída del muro de Berlin y otros sucesos. Muchos de sus seguidores desafían a los escépticos a que den explicaciones a esos aciertos. Para no ser acusados de partidistas, cederemos la palabra a astrólogos colegas de Barbault que nos mostrarán que no se trata de explicar por qué acertó Barbault, sino de explicar cómo alguien llegó a creer que de verdad acertó.


Jaques Reverchon fue un astrólogo "serio" que consideraba a gente
como Barbault charlatanes que perjudicaban la astrología. Publicó en
todas las revistas menos delirantes del sector y fue considerado por
sus colegas como un especialista. La CUNA de Guinard lo considera
imprescindible y Michel Gauquelin pidió a Revenchon que revisara su
famoso trabajo sobre el efecto Marte así como que efectuara de
manera independiente los cálculos, algo en lo que Revenchon estaba
considerado el mayor experto mundial.


Sobre Barbault puede leerse a Reverchon cosas como que "decir que no
se dijo lo que había dicho, y escribir que escribió lo que jamás
escribió, forma parte sin duda del arsenal"


Guinard opina que "se empeña en negar el fracaso de sus
predicciones, pero tiene poca importancia que se equivoque, cuenta
con lectores crédulos propensos a olvidar el pasado"


Barbault es autor de un programa informático
astrológico, Ordinastral, y es fundador y
propietario de una empresa que lo comercializa, Astroflash. Respecto
a esto, Gauquelin, tan querido por los astrólogos, ridiculiza tanto
a Barbault como los "astrólogos de ordenador" en su
artículo "L'Astrologie parée d'I.B.M.", Science et Vie, n° 611 (VIII
1968), p.80-89."


Conviene recordar que estas críticas a Barbault provienen del mismo mundo astrológico, no de negadores, detractores o escépticos.


Reverchon se propuso revisar el trabajo de la llamada astrología
mundial, que consideraba un camelo populista y tomó como sujeto las
predicciones de Barbault, muy conocido entre el gran público pero
despreciado entre los profesionales del sector.

Encontró que el valor predictivo de la metodología de
Barbault era nulo. Los errores de Barbault se muestran con abundancia en el trabajo de
Reverchón, lleno de documentación. Incluye un sencillo examen
estadístico de sus aciertos que lo sitúan en el margen del azar.


Entre esos errores se encuentra que predijo por ¡11 veces! el final
de la guerra Francia-Argelia, que Kennedy sería reelegido en 1964
(fue asesinado en 1963), que Krushchev estaría en el poder hasta
1966 (fue depuesto en 1964) que De Gaulle dimitiría en 1965 (fue
reelegido) y muchos otros.


Barbault no contestó a ese trabajo de Reverchón hasta 2004, treinta
años después, con motivo de la republicación del trabajo de
Reverchon en las páginas de la CURA y solo en su página web y en
ningún otro lugar. Guinard consideró oportuno prologar entonces el
artículo con una mención a la respuesta de Barbault a la que
califica de "lleno de errores y mentiras" además de injurioso.
Además recuerda que Gauquelin primero y Alan Yaouanc después ya
demostraron en dos artículos anteriores al de Reverchon muchos de
los errores de Barbault. (Cuadernos Astrológicos números 117. (1965)
y 135 (1968)


Incluye, para más abundar, una pequeña selección de errores de
Barbault posteriores a 1973, fecha del artículo de Reverchon:
(En primer lugar la predicción de Barbault y el lugar y fecha de
publicación, después un comentario con los sucesos reales)


Tándem electoral Bérégovoy / Delors para las elecciones
presidenciales de 1995 en Francia. El Astrólogo nº 98 (1992, pp.108-
109):
Esto ocurrió:
El 28 de marzo de 1993: derrota de los socialistas a los
legislativos
El 29 de marzo de 1993: dimisión del gobierno de Pierre Bérégovoy
El 29 de marzo de 1993: Eduardo Balladur nombrado 1r ministro
El 1 de mayo de 1993: Bérégovoy se suicida en Nevers
El 7 de mayo de 1995: victoria de Jacques Chirac a las elecciones
presidenciales


Fidel Castro derrocado en 1993. El Astrólogo nº 99 (1992, p. 164):

Pues va a ser que no.


Abdicación de Isabel II en su hijo para 1993. El Astrólogo nº 99
(1992, p. 171)

¿Camila es ya reina?


Paz entre palestinos e israelíes para 1995. El Astrólogo nº 106
(1994, p. 72):

¿No iba ahora Ronaldo de embajador de paz?


Nueva cohabitación tras elecciones anticipadas en 1997 en Francia
entre Miterrand y Chirac, solo que ahora con Chirac de presidente y
Miterrand de jefe del gobierno. El Astrólogo nº 112 (1995, p. 30)


Sería por medio de psicofonías, porque Miterrand muere el 8 de enero
de 1996.


Fuerte recuperación económica para 1997 gracias al ciclo Júpiter-
Saturno. Ambiente de boom económico para ese año.L'Astrologue nº 117 (1997, p.36)

Pues no, Crisis asiática de 1997.


Guinard comenta que, lejos de reconocer sus errores, Barbault
reinterpreta sus predicciones, como aquella de que en 1982 primero y
en 1983 después, se iba a producir un tremendo cataclismo mundial,
empeñándose en que creamos que tras
las dos guerras mundiales, esos años fueron la tercera "mancha negra
del siglo XX". ¿Será por el mundial del naranjito?


De manera paralela a la inclusión del prólogo al demoledor artículo
de Reverchon, la CURA publica otro cuyo autor es Jaques Halbronn,
especialista en textos proféticos, y autor de un manual sobre el
tema de gran difusión en la Universidad francesa. El título del
artículo es "André Barbault y al historia del comunismo"

En él, Halbronn pone en evidencia todos los errores de Barbault respecto a
la antigua URSS y a la historia del comunismo. Especialmente
indicado es en nuestro caso el apartado titulado "La era Gorvachov"
en el que desde el primer párrafo desmonta las pretensiones de
acierto de Barbault acerca del final de la guerra fría, la caída del
muro y las relaciones ruso-americanas.

El primer artículo puede verse aquí:
http://cura.free.fr/xxv/25rvchon.html

Y el de Halbronn aquí, ambos en francés:

http://www.hommes-et-faits.com/Para_Psy/Jh_Barbault.htm


No deje de visitar la segunda entrega de este artículo y la tercera y última.

domingo, mayo 01, 2005

Pseudo racionales.

Pensando en que la experiencia con la presencia de Reinoso en la lista de correo "charlatanes" tenga algún aspecto productivo, me atrevo a hacer una reflexión a partir de ella.

El aspecto más llamativamente negativo de esa experiencia proviene, en mi opinión, de un rasgo individual del carácter o la psique de Reinoso- es su forma particular de reacción- pero esa reacción, ajustada en cada caso al personal rasgo de carácter, es general en el mundillo magufo y constituye un reto para quienes aspiran a que el debate con los crédulos tenga un objetivo más allá del propio debate.

Me refiero a que lo particular y llamativo en Reinoso es su recurso a la descalificación personal, al insulto y su facilidad y rapidez para ello. Pero la incomprensión del rechazo de lo que consideran "datos" o "hechos", ya provenga de la "observación espontánea o del "experimento", está muy extendida entre los defensores de las distintas pseudo ciencias.

El uso del término pseudo ciencias en lugar de "fenómenos para-normales" está particularmente justificado en este caso, pues aquellos de quienes tratamos suelen rechazar las "supersticiones" de tradición esotérica u ocultista y creen estar obrando conforme a la legitimidad científica o racional.

Sin embargo, no pueden ser acogidos en la "ortodoxia" científica y racional como meramente equivocados debido a un rasgo siempre presente que consiste en cierto rechazo a aquellos aspectos del método científico que enfrentan la legitimidad de sus creencias desde su misma raíz o a la simple ignorancia de los mismos. Además del hecho de que su rechazo de esas "supersticiones" es más de tipo intuitivo que un resultado de la aplicación metodológica. Estos incrédulos en el ocultismo sobrenatural, son aspirantes a "pensadores racionales", y están convencidos de ser reformadores de esa racionalidad.


Por eso su reacción, consistente en un sentimiento de afrenta, que se manifiesta conforme al carácter personal. En algunos casos, como en el de Reinoso, su actitud les caracteriza como auténticos "troll" que hacen imposible el dialogo y boicotean los espacios en los que puede tener lugar. Pero abunda el desdén, el cortés desinterés, el victimismo "galileano", el sincero deseo de argumentar y convencer, etc. Y salvo en casos como los de Reinoso, en los que la únicas actitudes son ignorarlos o enfrentarlos mediante distintos métodos, buscando su retirada sin más y la recuperación del espacio de debate- y estos "ejemplares" suelen irritar a los representantes de ambas "posturas" en el debate-, el escéptico debe atender, en mi opinión, a las formas y contenidos de ese debate de manera especialmente atenta.

Estos pseudo racionales consiguen una imagen muy de acuerdo al gusto de nuestros tiempos. Son aquellos que se sitúan "en medio" de dos posiciones, lo cual parece ser entendido como la postura correcta. (Uno se pregunta si ocurriría lo mismo en casos como la esclavitud, si alguien consideraría necesario buscar posición equidistante entre los "supersticiosos" e irracionales defensores de esa institución y los "fanáticos" oponentes que no encuentran nada bueno en ella)

Gustan además de cultivarla, sus recursos son conocidos: la necesidad de mantener una mente abierta, la apelación al caso Galileo, la confusión entre conocer algo y ser infalible sobre ello, la insistencia en la falsa necesidad de que los críticos realicen investigaciones paralelas para legitimar su crítica,etc.

Desgraciadamente, esos recursos funcionan frecuentemente y aseguran la imagen "razonable" de esas personas en la mente de los curiosos que se acercan al debate con ánimos de averiguar algo de manera definitiva.

El escéptico debe prepararse para contestar a esas artimañas. Debe poner de manifiesto de manera clara lo falaz de esas argumentaciones. Conseguirá tanto despojar de falsas armas a su oponente como hacer patente cual es en realidad la postura razonable y por qué es así.

lunes, marzo 28, 2005

Creencias y Ciencia

Los escépticos consideramos que las creencias paranormales son eso, creencias injustificadas. Destacamos la ilegitimidad de un argumento, la inconsistencia de un razonamiento o el apresuramiento de una conclusión. A menudo, sentimos la tentación de extender el ejemplo de ello a la capacidad para razonar de todo aquel que sostiene una creencia de ese tipo, caracterizándola de básicamente defectuosa, carente sobre todo de la disciplina que proporciona el conocimiento del método científico y las reglas de la argumentación. Frecuentemente pensamos que un poco de ciencia puede "curar" ese mal. Pero la cosa puede ser algo más compleja. Muchas personas de buena formación científica sostienen creencias de ese tipo. Algunas de esas personas fueron o son muy buenos científicos.


Alfred Russel Wallace (1823-1913) es un ejemplo de científico, incluso de científico genial que mantuvo creencias abiertamente irracionales.

Wallace fue un científico brillante. Fue el descubridor de la llamada "línea de Wallace", una división este- oeste en la fauna del archipiélago malayo que inauguró los estudios de zoogeografía en lo cual Wallace, además de precursor, fue durante años el mayor experto. También fue pionero de la etnografía y del estudio del comportamiento animal, siendo el primer europeo en contemplar al orangután en libertad y en su estudio. Entomólogo de primera fila, presidió la Real Sociedad británica de la especialidad y publicó numerosos libros y artículos sobre la disciplina con aportaciones de enorme valor. También destacan sus aportaciones en el campo de la antropología. Y de haber sido de carácter más ambicioso, es posible que el estudio de la evolución biológica se llamara hoy en día "wallacismo", en lugar de "darvinismo".


Efectivamente, Wallace llegó a las mismas conclusiones que Darwin de manera independiente de este gracias a sus enormes conocimientos en zoogeografía y recibió las mismas influencias que Darwin de Lyell y Malthus. Publicó sobre la evolución antes que el propio Darwin, aunque pasó desapercibido para todos excepto los amigos de Darwin, Lyell y Huxley. Algún tiempo después, estos avisaron a Darwin sobre un nuevo artículo de Wallace de inminente publicación por parte de la Royal Society en el que adelantaba la teoría de la evolución y sus causas de manera idéntica a la concebida por Darwin. Informado Wallace acerca de los estudios inéditos de Darwin, concedió presentar su teoría conjuntamente con este con el nombre de teoría Darwin-Wallace. Cuando Darwin comenzó a llamarla "mi teoría", Wallace declaró: "Es suya y solo suya" y tituló su libro sobre evolución, con sus propios estudios y conclusiones independientes, "Darwinismo" Esta generosa actitud de Wallace resalta teniendo en cuenta que fue informado sobre todas las maniobras para la publicación conjunta y de la impresión a toda prisa de "El origen de las especies" cuando ya todo estaba hecho y mientras permanecía en Malasia.


A pesar de su indudable genio y su dominio de la argumentación científica, Wallace mantuvo una postura irracional respecto a determinados aspectos. Es conocida su injustificada excepción de la mente humana del fenómeno evolutivo que codescubrió.
Además, fue un defensor apasionado del espiritismo y de los supuestos poderes de los "medium".


Wallace mantuvo polémicas y debates sobre ello durante toda su vida, y declaró en defensa de Henry Slade en el juicio contra este charlatán celebrado a instancia de, entre otros, el propio Darwin. Se dijo que este juicio fue un modo de castigar a Wallace al permitir con su voto la lectura en la sección de antropología de la Asociación Británica de un informe sobre transmisión del pensamiento.

También es conocida su polémica con S.J. Davey y con Hogdson una vez fallecido el primero. Davey fue un defensor del espiritismo y escribió artículos en la prensa de su tiempo a favor de los poderes como médium de Engliton e incluso el mismo creyó poseer esos poderes, pero descubrió que sus experiencias eran fruto de las bromas de sus amigos. No obstante, continuó visitando a Engliton y cuando uno de aquellos amigos le confió que había detectado trucos en la actuación del médium decidió comprobar cuantas de las experiencias que hasta entonces había considerado imposibles sin el recurso de un auténtico poder podía reproducir a partir de trucos.
Consiguió hacerlo con todos los de Engliton y cuando lo reveló se sorprendió cuando comprobó que las reacciones de los defensores de aquél eran las mismas y con el mismo tipo de argumento que el mismo había utilizado en defensa del mismo médium. Obviamente, el sabía que estaban equivocados cuando decían que era imposible reproducir aquellos actos con trucos, pues acababa de hacerlo y aún andaban más equivocados cuando adujeron que él mentía y había utilizado verdaderos poderes de médium.


Wallace fue uno de ellos y, en su caso, con particular insistencia en que Davey revelara los detalles de sus trucos, cosa que Davey se negó a hacer, pues pensaba seguir usándolos en un proyecto más amplio.

Efectivamente, Davey desarrolló un "espectáculo" con guión fijo. Representaba, ajustándose todo lo posible a ese guión, ese espectáculo ante eruditos, creyentes y escépticos en pequeños grupos y luego les pedía que describieran lo que acababan de ver de la manera más exacta posible. Davey elaboró lo que todavía se considera como una de las más exhaustivas bases de datos y análisis de los errores de percepción de los testigos presenciales. Prácticamente todas las distorsiones de la memoria y los errores testimoniales que la investigación psicológica ha documentado se encontraban ya en aquellos informes de Davey y Hogdson. Davey mostró que su espectáculo conseguía el mismo efecto y los mismos testimonios que los actos de los médium. Incluso los testimonios acerca de sus actos eran aún más elogiosos que los que se conseguían sobre los médium.

Wallace aseguró que si, efectivamente, Davey usaba trucos en sus demostraciones, aquello constituiría el más serio varapalo propinado a la creencia en lo paranomal.
Cuando, tras la muerte de Davey, Hogdson reveló los trucos de Davey y como funcionaban de manera efectiva, Wallace se negó a aceptar que usara trucos. Para Wallace, Davey fue un tramposo al revés. Lo consideró un médium que fingía hacer trucos. Además destacó especialmente por su capacidad para encontrar los puntos débiles de las argumentaciones escépticas y por su propia habilidad para elaborar argumentos que racionalizaban sus creencias.

Ray Hyman escribió a propósito del caso de Wallace, que abre "...la posibilidad de que la gente inteligente pueda ser estúpida precisamente por ser inteligente". Según Hyman, si Wallace no hubiera sido tan inteligente "no hubiera sido capaz de desviar los fuertes argumentos y las pruebas en contra de sus arraigadas creencias"

Wallace no sólo conocía la ciencia y su método y fue uno de sus principales practicantes, además tenía experiencia, dura experiencia, con las prácticas que él mismo usaba en defensa de sus creencias. Con unas consecuencias que sufrió amargamente durante años. Wallace se enfrentó a unas creencias tan irracionales como las suyas contra las cuales ofreció pruebas igual de fuertes que las que Davey y Hogdson exhibieron en contra de los médium, y encontrando una oposición aún más dura que la que él mismo ofreció.

Wallace tuvo siempre dificultades económicas y John Hampden, hijo de párroco y sobrino de obispo, antievolucionista militante, lanzó un reto que a Wallace le pareció una oportunidad para conseguir un dinero fácil.

Hampden, terraplanista convencido, ofreció 500 libras a quien fuera capaz de demostrar que la Tierra era más o menos un globo. Wallace aceptó y se vio envuelto en lo que calificó de "incidente más lamentable de mi vida".

Lyell, quien aconsejó a Darwin que no se metiera en polémicas con fanáticos, "pues raramente producían nada bueno y eran una miserable pérdida de tiempo y humor", no dudó en aconsejar a Wallace que lo hiciera frente a uno de los más intrigantes y maliciosos charlatanes de Inglaterra. ¿Por qué hizo esto Lyell, quien además de aconsejar a Darwin en ese sentido se cuidó mucho de hacer lo propio?

Wallace eligió como juez a un conocido director de un periódico con fama de imparcial al que no conocía personalmente, y Hampden a un impresor amigo suyo, a su vez convencido terraplanista. Wallace llevó a cabo su demostración en un canal que corría recto a lo largo de 9 kilómetros. Walsh, el periodista elegido como juez por Wallace y otro testigo presencial miraron por el telescopio dispuesto por Wallace para comprobar su experimento y dictaminaron que, efectivamente, constituía una prueba de que la Tierra era redonda. Pero el juez nombrado por Hampden se puso a dar saltos de alegría y a vocear que Wallace había demostrado que la Tierra era plana. Hampden se negó a mirar por el telescopio aduciendo que bastaba la palabra de su juez.

Walsh se llevó el dinero, los dibujos de la experiencia y las distintas interpretaciones de sus resultado y los estudió durante una semana, al cabo de la cual los publicó en su periódico junto a su veredicto: Wallace había demostrado que la Tierra era redonda y lo declaró vencedor remitiéndole el dinero.

La polémica que siguió, incluidos juicios y condenas a una y otra parte, se alargó durante !16 años!. La batería de argumentos y contra réplicas a los argumentos de Wallace eran básicamente una modalidad de los mismos métodos que Wallace usó en contra de Davey y Hogdson. Wallace acabó sin su dinero y completamente asqueado.

Sobre Hampden escribió: "Pocas veces se han dado tanta osadía en las afirmaciones y tanta fuerza en el ingenio combinadas con una ignorancia tan general...¡Y este hombre se educó en la Universidad de Oxford!"

Pocos después el propio Wallace embistió contra Davey de una manera que mereció un juicio muy parecido sobre él mismo.

Ray Hyman, en el primer capítulo del libro "Por qué las personas inteligentes pueden ser tan estúpidas" dice, tras contar parte de esta historia sobre Wallace: "Las personas listas pueden comportarse como estúpidas precisamente por que son listas". Y George Charpak y Roland Omnés, en su "Sed sabios, convertíos en profetas", dicen, advirtiendo de la importancia de la disciplina que introduce el método científico :"Cuanto más inteligente es uno, más fácilmente se imagina posibles leyes, estructuras tentadoras, correlaciones notables y pruebas dialécticas. Dicho de otra manera: cuanto más inteligente se es, más se arriesga uno a engañarse inteligentemente, lo que significa que convencerá también de su engaño a muchas otras personas."

¿Cuál es la cura, si es que existe, contra la irracionalidad? ¿Cómo se explica el caso de Wallace?

lunes, febrero 21, 2005

Javier Reinoso, la Astrología y la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué sabe usted acerca de la Segunda Guerra Mundial? ¿Sabe usted, por ejemplo, cuál es la fecha de inicio de ese conflicto? ¿Conoce, aún de manera general, las causas que lo desencadenaron?

Hay varias formas de simplificar ambas cosas. Sobre la fecha de inicio resulta además fácil, es la fecha convenida por todos los historiadores, el 1 de septiembre de 1939. Respecto a las causas, el problema es mayor, pero si se pide una causa casi todo el mundo coincide en hablar de los deseos expansionistas de Hitler, del partido Nazi o de Alemania.

¿Qué ocurrió ese día?. Que Alemania invadió Polonia. Ese día Alemania y Polonia entraron en guerra. Un año antes, en septiembre de 1938, Alemania hizo lo mismo con Checoslovaquia, anexionándose los Sudetes. Las potencias occidentales acordaron aceptar esa situación en una conferencia en Munich, pero en marzo del año siguiente, unos pocos meses antes de invadir Polonia, Hitler invade otras zonas de Checoslovaquia (Bohemia y Moravia).

En ambos casos hubo uso de la fuerza militar y muertos y a nadie se le oculta que ambos conflictos se inscriben en la misma dinámica.

Sin embargo, y a pesar de que hasta dos días después Francia y Gran Bretaña no declaran la Guerra a Alemania y que el conflicto no puede llamarse “mundial” hasta mucho después, cuando otros países entran en la guerra, algunos con diferencia de años, la fecha del 1 de septiembre de 1939 es la de inicio de la 2ª Guerra Mundial. Así se acuerda por los historiadores y esa fecha debe dar cualquiera al que se haga la segunda pregunta del primer párrafo de este artículo. La fecha no es arbitraria, y responde a un criterio. Lo cual no significa que sea la única que pudiera haberse adoptado. La fecha del tres de septiembre de ese año, o la de septiembre del año anterior o varias posteriores (hasta 1940 Alemania no invade Dinamarca o Bélgica, ni inicia el camino hacia Europa occidental, ni Italia entra en la guerra, y mucho menos Japón o EE.UU.), serían correctas.

La cosa no tiene mayor trascendencia salvo en lo que concierne a las causas. Si las causas del conflicto son, exclusivamente, las manejadas por historiadores, en un momento concreto debe ponerse el inicio del mismo, y esa fecha es perfectamente correcta. Pero si hay una causa con incidencia significativa que sea ajena a los asuntos humanos la cosa cambia.

Supongamos que pensamos que en los conflictos bélicos interviene algún elemento que escapa al control de los actores humanos. Un ángulo determinado entre la posición de dos o más planetas, por ejemplo. Puede sonar ridículo que el hecho de que dos planetas en su órbita en el cielo presenten una posición mutua relativa tenga algo que ver con que se desencadene o no una guerra, sobre todo cuando no se tiene en cuenta la posición real de esos planetas en el cielo, sino la de una proyección en un plano; pero eso mismo sostiene, entre otros,
Javier Reinoso, autor de un programa de softweare astrológico que muestra, entre otras cosas, esas relaciones proyectadas. (La función principal de la página y sus foros es la promoción de programa informático)


En este caso, y dada la relación estrecha entre la fecha en la que ocurre un conflicto y la de determinada coincidencia en la posición de determinados planetas, la cuestión de cual sea la fecha de ese inicio es crucial. (No olvido otras cuestiones a resolver, como el hecho de que sea importante la fecha en que Alemania entra en Polonia y no la de la llegada a Varsovia o la de cualquier batalla especialmente significativa, cruel o enconada) Si la coincidencia de esa posición es importante para la ocurrencia de conflictos bélicos, esas fechas han de coincidir.

Este hombre escribió en su primer mensaje en la lista de discusión de Yahoo, "charlatanes"
que eso es justamente lo que ocurría. Que hay una coincidencia entre la fecha de inicio de los conflictos bélicos entre los hombres y un rango de posiciones relativas entre Plutón y Saturno, vistas desde nuestro planeta y proyectadas sobre un plano.

Por alguna razón, Reinoso consideraba que esto sólo ocurría con los conflictos “importantes” y lanzó un reto para que cada uno de los lectores que lo desearan pudieran comprobarlo por sí mismos. La idea era que fuéramos los que nos mostramos escépticos con esa idea los que propusiéramos una lista de diez o doce conflictos ocurridos a lo largo del siglo XX para que, posteriormente, Reinoso mostrara que coincidían en su fecha de inicio con esa posición astral.

Dado que era la fecha de inicio lo que Reinoso consideraba significativo y que sólo un rango determinado de conflictos, los que él llamaba “importantes” sin más precisión, deberían ser considerados, se le preguntó por qué criterio debíamos usar para decidir una y otra cosa y la razón de ello. Las razones de algo así debieran ser claras para cualquiera, pero sobre todo para él mismo, que es quien afirmaba una y otra cosa.

Pero no resultó así. Reinoso no tiene ni idea de por qué las fechas de inicio son las significativas, cómo se deciden éstas una vez entra en juego el factor astral ni cree que exista más criterio para considerar importante un conflicto que preguntar en la calle por cuales les suenan a nuestros conocidos. Su negativa a considerar todo esto, que el expresó en forma de insultos y desprecios con unas maneras muy infantiles (Reinoso llamó loco a todo el que tuvo la ocurrencia de preguntarle por todo ello, preguntaba por el régimen del supuesto psiquiátrico en el que, según él, debiéramos estar internados y otras “gracias” semejantes, acompañadas de mucho “je,je,je” y “ji,ji,ji), tuvo las consecuencias que eran de esperar. Desacuerdo total acerca de que puede considerarse un conflicto “importante” y que no puede considerarse así. Reinoso no considera importante la Guerra Civil española pero si algunas matanzas en países africanos, por ejemplo. Curiosamente, o quizá no tanto, la guerra civil española no coincide con la posición astral que predice su hipótesis, y esas guerras africanas si. La fecha de inicio de la Guerra del Vietnam, fecha que además falsea, si es importante, pero la de la Guerra de Corea, que estuvo a punto de desencadenar la Tercer Guerra Mundial, no lo es. Seguramente sus conocidos han visto mucho cine bélico de los setenta y ochenta y poco o nada de los cincuenta. Ese es el resultado de la falta de criterio de Reinoso.

Por no alargar demasiado este artículo les diré que una vez confrontadas las listas de posiciones de esos astros las de los conflictos ocurridos en el siglo XX, el resultado no es demasiado espectacular, más bien al contrario.

Si tienen algún interés en leer los recursos argumentativos de este tipo, que en su propio foro procedió a expulsar a quienes le contradecían, a mi mismo por ejemplo, tras dedicar su colección de insultos de patio de colegio, pasen por la lista. El hombre sigue allí, escribiendo más que nadie a pesar de que varias veces ha dicho que no tiene nada que hacer allí, que no quiere nada con nosotros y que no iba a volver jamás. Lo último es un programita en flash que supuestamente es capaz de discriminara entre tres fechas suministradas por el usuario, una de la cuales debe corresponderse con un hecho “emotivamente significativo” y las otras dos carecer de ese componente. Los problemas de precisión acerca de lo que eso quiera decir ya han empezado. Y eso que Reinoso asegura que obtendrá un 90 % de aciertos y que piensa ganar el reto de Randi con él.

Durante un tiempo, puede que incluso les resulta divertido leer a este hombre.


Adenda
Alberto (Ford Prefect), se ha tomado la molestia de sumergirse en el oceano de los númerosos mensajes de la lista charlatanes para ofrecer una "repetición de las mejores jugadas" del debate con Reinoso. Es un maravilloso resumen que ayudará a comprender este artículo.
Por otra parte, Alejandro (Mistermaguf) ha hecho algo parecido con las respuestas de Reinoso a ese y otros mensajes originados por el resumen de Ford. Es este.
Gracias a ambos.

Final

El carácter de troll de Javier Reinoso y el alcance de su perturbación mental puede entenderse mejor sabiendo que su nefasta actuación en la lista charlatanes ha sido realizada de manera casi idéntica en otros lugares con anterioridad. En el foro de Todopolítica puede seguirse una conversación que sigue las pautas casi exactas de la resumida por Ford Prefect y que ofrezco en la adenda anterior. Reionoso, que empieza escribiendo como Ren_Atirantar, demuestra su facilidad para el insulto y la ira infantil y su nula capacidad argumentativa. Ahora, según manifiesta él mismo, ya ha encontrado un nuevo foro en el que descargar su incontinencia.

Un ejemplar digno de estudio, siempre que se tome la precaución de maniatarlo y amordazarlo. Muerde.


miércoles, febrero 16, 2005

Flores de Bach, superstición y la R.A.E.

Según el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, la superstición se define como toda creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón. Al parecer, las creencias religiosas se libran de ese calificativo por el hecho de estar encuadradas en un sistema doctrinal. Por muy contraria a la razón que pueda resultar una creencia, basta con ser conforme al sistema religioso de referencia para no ser supersticiosa.

No acabo de tener claro si esto afecta a cualquier religión o sólo a la propia. ¿Puede uno calificar de superstición toda creencia no ajustada a la razón de las religiones rivales? ¿O el mero hecho de pertenecer al cuerpo doctrinal de una religión ahorra a toda creencia, por muy irracional que pueda ser, el bochornoso calificativo de “supersticiosa”? ¿Y que ocurre con quienes no profesan religión alguna? ¿Será reprendido por la RAE si llama a toda creencia irracional “superstición”, sea cual sea su origen? ¿Y que hay de aquellas creencias abandonadas por distintas religiones según nuestro conocimiento del mundo avanzaba? ¿Pasan a ser supersticiones, lo fueron siempre o nunca lo serán?

¿Y el caso de creencias que pertenecen tanto al mundo religioso como al seglar? ¿Son o no son supersticiones?

En fin, de una de estas últimas creencias quería yo hablar. En su forma más general, consiste en culpabilizar a las víctimas de determinadas desgracias. Castigo de Dios, se ha dicho cuando alguien padecía alguna calamidad de ese tipo. En la Biblia es fácil encontrar ejemplos. En muchas religiones orientales se recoge alguna forma de esta creencia, siendo un ejemplo bien conocido la reencarnación, en la que la vida nueva e incluso la forma física que adopte dependen de la “calidad” ética de los actos realizados en la anterior. Incluso para los griegos, el héroe es el que acata su destino y lo enfrenta con valor, mientras que el villano sufre por un destino que no acepta y contra el que se rebela y es ello la causa de sus males, peores que el trágico final del héroe, que actúa correctamente.

En muchas ocasiones, la víctima de los males es a su vez causa de los mismos. No hay dudas en determinados casos. Y en esos, lo supersticioso es mantener que son los astros, los hados o cualquier otro ente rector del destino los causantes de lo que la irresponsabilidad, la maldad o la negligencia de la propia víctima ha desencadenado. En otras, sin embargo, los males padecidos no son causa directa de “malos” actos de quienes los sufren.

Podemos distinguir ambos casos aplicando la razón, que; como dice la RAE y a falta de aclaración sobre mis dudas religiosas; es a su vez lo que evita el calificativo de supersticiosa para nuestra conclusión.

Pudiera pensar el lector de estas líneas que esas son creencias del pasado que sólo sobreviven en algunas religiones y no afectan a quien se ve libre de dogmas de fe o que, en todo caso, no afectan a cuestiones bien claras, como la causa de las enfermedades, por ejemplo.

Creo que quien esto diga no conoce a Edward Bach, el creador de la terapia floral (las cada vez más famosas “Flores de Bach”) que cuenta con admiradores y practicantes cada vez más numerosos,
y autor de un artículo en el que se deja ver claramente la vieja ¿superstición? de la que hablamos.


El infumable artículo, además de un magnífico ejemplo de supervivencia de viejas supersticiones, nos muestra otros acerca de aquellos que apoyan todo lo que suene a “alternativo”, por muy contradictorio que resulte. La homeopatía es claramente contradictoria con la terapia floral, además de incompatible. Sin embargo es “alternativa” a la medicina “oficial”. Y eso, al parecer, es considerado bueno.

No veo religión implicada, ¿será una superstición?

lunes, febrero 14, 2005

Enrique De Vicente y "los modelos científicos"

La epistemología, o teoría del conocimiento, ha producido en el siglo XX reflexiones que han contribuido a abandonar una cierta imagen ingenua de lo que el método científico es y deja de ser. Muchas han sido las contribuciones valiosas, y no solo han influido en la descripción del método y en la práctica científica en los niveles que afectan a los participantes, sino que han conseguido llegar al gran público en gran medida.

Los “Paradigmas” de Kuhn, y el “caos o anarquismo metodológico” de Feyerabend son dos de esas aportaciones que más han llegado fuera del círculo estrictamente científico o de la Filosofía de la Ciencia (junto al criterio de falsabilidad de Popper, igualmente valioso siempre que se encuadre en su justa perspectiva.)

Ambos autores han sido usados por personas que no deseaban una comprensión más profunda del método científico, sino una destrucción del mismo con el objeto de rebajar los conocimientos obtenidos por su medio hasta el nivel de otras fuentes o las de elevar estas últimas hasta las cotas de prestigio alcanzado por el conocimiento científico.

De manera breve, podemos decir que Kuhn acierta al decir que los modelos científicos se aceptan antes de ser plenamente demostrados, y que la Teoría afecta a las observaciones, pero sin duda llega un momento, antes o después, en que la elección del “paradigma” es objetiva, basada en hechos que no pueden ignorarse. Y, la existencia de paradigmas, ¿es en si mismo un conocimiento objetivo, independiente del paradigma en el que se origina? Valoremos las pruebas que ofrecen los científicos de sus afirmaciones frente a las que Kuhn ofrece de las suyas.

Feyerabend, el cual dijo más de una vez de sí mismo que no debiera ser tomado en serio, acierta al decir que no debe “encerrarse” a la ciencia en un corsé excesivamente rígido de normas. Pero de ahí a su conclusión de que toda norma tiene el mismo valor hay un mundo. Feyerabend dice que la educación de los niños debiera ser suministrada sobre la base de la creencia de los padres. Pone como ejemplo aprender astrología en lugar de astronomía. Pero para averiguar si los padres tienen una u otra creencia ha de usarse un método. Y si, como dice Feyerabend, todos valen igual, podemos aplicar uno que, con el debido sesgo, concluya que nadie cree en la Astrología. Y en el sistema caótico de Feyerabend, debe considerarse válido. Una vez más, es posible comparar las conclusiones de Feyerabend y las de los científicos y las respectivas pruebas a favor de uno y otro.

Del mismo modo, la crisis del determinismo que supuso la comprensión de la Mecánica Cuántica, ha pretendido ser usada con el mismo objetivo.

Viene todo esto a cuento del último editorial de Enrique de Vicente en Año Cero, titulado Tsunami. Además de apuntarse al carro de los reproches fáciles al ser humano por su incapacidad para gobernar su mundo o de los peligros de la Tecnología, pide De Vicente a sus lectores que informen acerca de premoniciones sobre el reciente Tsunami asiático u otras catástrofes semejantes. Pretende conseguir algún tipo de alerta extrasensoria que evite cuantas muertes sea posible por el anuncio de esas “premoniciones”.

Advierte De Vicente que algo así, basado en informes anecdóticos, solo puede parecer irracional a quienes temen “arriesgarse a perder su prestigio y sus prejuicios en el intento de ampliar nuestras concepciones de la realidad”. Personas que supuestamente “se aferran a viejos modelos científicos”.


Ni una palabra dedicada a justificar “otros modelos científicos” puede encontrarse en ese o en otros escritos de De Vicente. Ni una sola justificación particular de la validez de esos informes. ¿Piensa De Vicente que el hecho de que la Ciencia tenga límites hace desaparecer las tonterías?

miércoles, febrero 09, 2005

Las diabluras de Miguel Blanco

Miguel Blanco es el director de uno de los programas más veteranos de la radio española con temáticas paranormales, Espacio en Blanco. Su especialidad parecen ser "los dioses". Aunque no queda claro a que se refiere con esa expresión. Parece algo en la línea de los visitantes extraterrestres de Daniken. Aunque, como la mayoría de sus colegas, defiende y difunde cualquier cosa con tal de que suene a misterio.


El caso es que en la página de su programa de radio hay una referencia biográfica en la que una frase dice así:
"Entre sus logros se cuenta que ha sido el único blanco que ha visto UN DIABLO en HAITI y ha vivido para contarlo (casi se muere)."


El propio Blanco ha repetido en muchas ocasiones esa historia, sin muchos más detalles, contribuyendo a mantener la atmósfera de misterio en torno a ese caso, y en numerosos programas de televisión y radio en los que participa como invitado así como en medios escritos se hace referencia a ese hecho como una especie de hazaña insólita que le confiere, de alguna manera, un manto de investigador audaz en el mismo territorio del misterio.
Puede pensar quien oiga o lea esta frase que Blanco se enfrentó a las oscuras fuerzas diabólicas en un duelo singular o que algún representante del mundo infernal se sintió suficientemente ofendido o curioso por este "investigador" como para sentir la tentación de presentarse desnudo de disfraz ante el valeroso periodista.


La verdad es que Blanco simplemente asistió a un espectáculo de los muchos que se organizan en Haiti para impresionar al turista y obtener unos dineros. Unos años después el propio Blanco volvió, junto a Manuel Carballal, a Haiti y volvieron a la misma casa en la que Blanco tuvo su primer "encuentro" con aquel diablo para un reencuentro con el diablo ocho años más viejo. Pero en esta ocasión la evidencia del fraude no escapó a ninguno de ellos. En el mismo lugar del encuentro de Blanco ocho años antes, con los mismos elementos y el mismo diablo, aunque oficiando el sobrino del anterior "convocante", al parecer heredero del negocio familiar. Incluso la ambientación se repite, consistente en una mujer que sale con la cara de espanto de la sala en la que los incautos van a entrar en ese momento a conocer al "diablo". ¿Y por qué iba a cambiar, si todo un periodista europeo se encargó de difundir lo "genuino" de su espectáculo? Según cuenta él mismo, muchos europeos acudieron atraídos por el relato de Blanco.


La historia completa la cuenta el propio Carballal en esta página .


Además de comprobar que, en el mejor de los casos, Blanco es de una ingenuidad casi inigualable, podemos ver que ni fue el único en "enfrentarse" a aquél diablo, ni tampoco el primero ni el último y que esos rituales no son más que una fuente de ingresos para personas que carecen de otros o que encuentran en este una fácil y rentable. Tampoco queda demasiado oscura la razón de que Blanco sobreviviera al "encuentro".

Originalmente escrito en Saber-Creer

martes, enero 18, 2005

Negando la evidencia. Antonio Pérez

En su artículo “¿Por qué negar las evidencias?” , publicado en el número 3 de Octubre de 2002 de la revista “Los límites de la realidad”, Antonio Pérez muestra un ejemplo de entre tantos existentes acerca de la incomprensión del escepticismo y su justificación, así como de su propia postura y la de quienes piensan como él.

Se refiere Pérez a tópicos como “negar sin más” o “negación por sistema”. Lo ilustra con una historia que le cuenta un amigo “prestigioso investigador y presidente de una conocida sociedad científica”, que parece ser Pedro Amorós. Según el relato, muy dudoso en cuanto a su veracidad, un “famoso científico” presenció y participó en una experiencia durante la cual una mesa, acerca de la cual se realizó un “cuidadoso y exhaustivo examen”, se “elevó 50 cm.” Como el científico no encontró explicación a ese hecho, simplemente lo negó, según nos cuenta Pérez.

Nadie dudará de que este “cuento”- relato con moraleja- nos muestra una actitud irracional, pero si pretende Pérez, o el “prestigioso investigador” autor original del mismo, que esa es la actitud de los escépticos se equivoca. Para desgracia de Pérez y los investigadores, ni siquiera pueden documentar algo como que una mesa se eleve por medios no triviales.

Y ahí tenemos una de las claves de la incomprensión de Pérez. El admite la posibilidad de que una mesa haga algo parecido a lo descrito y cree que negar esa posibilidad es negar sin más. Parece vivir en un mundo en el que no podamos decir nada acerca de ciertas cosas excepto si son posibles o imposibles en el sentido clásico. No es imposible, en ese sentido, que la neumonía la cause el exceso de dormir, o el hecho de pronunciar la palabra “puerta”, o escuchar ciertos éxitos musicales, pero sabemos lo suficiente para decir que la neumonía la causan ciertos tipos de microbios. Del mismo modo podemos negar que una mesa se levante medio metro del suelo por medios “extraños”. Si alguien admite esa posibilidad debe explicar la razón, y esta, para no ser considerada irracional, debe consistir en algo más que en “es posible, ¿no?”. ¿Qué fuerza, tiene, en ese contexto, un puñado de testimonios a favor de que alguien contrajera la neumonía tras escuchar un disco de David Bisbal? ¿Y cuál es la de un puñado a favor de que las mesas se eleven del suelo sin ayuda?

¡¡¡Pérez acepta esa posibilidad y cree que hay que investigarla antes de poder decir nada sobre ello!!! Y eso a pesar de que él mismo dice que la postura correcta, que él llama “neutral”, consiste en no negar ni afirmar nada en tanto no se dispongan de argumentos o pruebas para definirse. ¿De verdad considera que no existen argumentos y pruebas para definirse en contra de que las mesas levitan? ¿Quién niega las evidencias?

Tratando de ilustrar su postura, Pérez nos habla de las psicofonías. Pretende el autor que, sea cual sea la causa de las llamadas “inclusiones”, estas ocurren, y están pendientes de explicación. Pero eso no es exacto. Existen muchas y variadas explicaciones para las psicofonías según cada caso concreto, todas ellas no solo posibles, sino más que probables en las circunstancias en las que se recogen. Una actitud correcta, “neutral”, consistiría en evaluar toda la evidencia disponible, que no se limita a las circunstancias concretas de la “experiencia”, sino que es extensible a los conocimientos implicados.

Un ejemplo puede extraerse del propio texto de Pérez. Nos incluye unas declaraciones de Sinesio Darnell, químico industrial y diplomado en microbiología e investigador del fenómeno paranormal, en las que nos dice que las psicofonías tienen acreditado su carácter paranormal en el hecho de que carecen de frecuencia. Darnell propone algo que contradice algo tan sólido cómo el conocimiento sobre el sonido, ¡¡diciendo que es posible que el sonido carezca de frecuencia, una de las características que todo sonido tiene por definición!! Si Darnell escucha un sonido al reproducir las cintas, estos tienen necesariamente una frecuencia. Un sonido sin frecuencia no puede existir, es como una luz oscura o un agua seca. En este caso si se puede hablar de imposibles. Es una imposibilidad lógica. Pero la actitud de Pérez y Darnell, y la de los investigadores paranormales en general, es la de interpretar sus grabaciones ignorando hechos sólidos sin percatarse de ello o refugiándose en tópicos falaces del tipo “mente abierta” o similares. Prefieren creer que la física se equivoca en aquellos aspectos con sólida base teórica y consistencia empírica a imaginarse capaces de haber cometido un error o descuido en sus experiencias. Se equivoca el mundo, pero ni yo ni mis amigos.

Respecto a esos tópicos, también el texto de Pérez nos proporciona algún ejemplo. Afirma que la ciencia no puede probar la existencia del amor o el odio (si puede, obviamente), o que como existen cosas invisibles al ojo, no puede negarse nada por el hecho de que no pueda verse (algo que nadie hace)

El artículo incluye unas fotografías como ejemplo de fenómeno extraño. Y dice que tal vez en el futuro dejen de serlo al ser explicados por fin. No tendrá que esperar más. Se trata de imágenes de las correas porta cámaras que han sido incluidas, seguramente por descuido, en las fotografías. Para ver un análisis de esas “espirales de energía”, como el autor las llama, en un caso que, por cierto, Pedro Amorós dio por “auténtico” fenómeno paranormal, puede visitarse este lugar.

Dice el autor que la “negación de las evidencias” es cosa de quienes obtienen algún beneficio por desmentir, intoxicar o difamar. ¿Quién obtiene beneficios de todos estos asuntos? ¿Quién ignora las evidencias?


viernes, enero 07, 2005

Comandante Clomro y escepticismo.

El Comandante Clomro es un peculiar contactado argentino. Afirma ser un extraterrestre que ocupa su actual cuerpo cuando lo abandonó su propietario original a la edad de 23 años. Durante años perteneció a Lineamiento Universal Superior (LUS) una secta ufológica que acabó con sus líderes acusados de asesinato, y con un mensaje que, en su esencia, conserva Clomro. En su imagen pública aparece con uniforme paramilitar y un pasamontañas y gafas oscuras que ocultan su rostro. Se dice en lucha contra una conspiración mundial o galáctica que pretende ocultar la verdad sobre la existencia de extraterrestres. Entre sus fuentes declaradas, se encuentran los escritos más delirantes de J.J. Benítez o Von Daniken, la Biblia, Heráclito o Baudelaire. Sus muchos escritos pueden encontrase por toda la red Internet y en sus muchas páginas personales, entre las cuales se encuentra “La red internética de información del Comandante Clomro”, con referencias a todas ellas.

Comentaré un artículo de Clomro titulado
“Ufología, escepticismo e ignorancia” que, aunque en el enlace que ofrezco aparece con fecha del 22 de agosto del 2001, parece originalmente escrito en el día 11 de noviembre de 2000.

Pretende el artículo establecer que el escepticismo es una actitud subjetiva, que compara con la ignorancia, que respeta como tal actitud personal, pero que considera ilegítima tanto en la ufología como en la ciencia.

Dice Clomro que, muy por encima de los escépticos que no creen en ovnis, o de los ufólogos que no creen a los contactistas, resulta sorprendente que existan ufólogos que no crean en los ovnis. Se refiere a aquellos que, como la Fundación Anomalía, estudian los ovnis como fenómeno social o psicológico.

Achaca esto Clomro al escepticismo de esos, para él, falsos ufólogos sin más explicaciones. No queda claro, por tanto, si Clomro considera que el fenómeno Ovni puede o no ser abordado desde la perspectiva sociológica o psicológica, o incluso antropológica, sin ser necesariamente escéptico o incrédulo respecto a la naturaleza extraterrestre del mismo. Pero parece que solo se es falso ufólogo si no crees que los OVNIs sean ingenios extraterrestres. Tampoco puedes ser un buen ufólogo si, a pesar de creer en la hipótesis extraterrestre, piensas que las abducciones pueden tener explicaciones triviales, comparadas con la hipótesis del secuestro alienígena:

“Abducciones, por ejemplo, son vistas, por esta clase de ufólogos, como producto de traumas o situaciones intramentales de las presuntas "víctimas" de los "ilusorios" secuestros alienígenas.”

Piensa Clomro que el escepticismo es la otra cara de la credulidad. Que mientras esta acepta acríticamente y sin examen todo lo que se dice en Ufología, el escepticismo lo niega de la misma manera.

Por ello asegura el “comandante” que el escepticismo no tiene lugar en la ufología, como no lo tiene la credulidad, y lo extiende a la Ciencia. Los escépticos, como los crédulos, son para Clomro “infiltrados” en la ufología, debido a que es “una disciplina tan expuesta a ser invadida por gente que no respeta las premisas necesarias para cumplir eficientemente su actividad.”. Todos estos “falsos ufólogos” aprovechan para su infiltración “que no hay matriculación, colegiación ni control alguno para calificar idoneidad.” No explica Clomro cómo podemos juzgar, ante esta situación, su propia “idoneidad” como ufólogo.

Se trata, evidentemente, del desconocimiento o la manipulación de lo que es el escepticismo y la propia ciencia, en una maniobra que trata de colocar a la ufología más delirante, incluido el contactismo que él mismo representa, en una situación de igualdad con la ciencia. Y pretende hacerlo ilegitimando el papel del escepticismo en la ciencia, para extenderlo a la ufología. Clomro no descuida que sin el escepticismo cunde el peligro de la credulidad, y advierte contra ella, pero no define esta con más precisión que una referencia a “cuando un creyente (…) acepta lo falso sin ponerlo en duda” y otra bastante vaga a la necesidad de verificación de las afirmaciones, sin una mención de los criterios que lo permitan ni un análisis de las consecuencias que tiene rechazar la credulidad. Seguramente, porque esas consecuencias llevan directamente al escepticismo, y no a la postura que el pretende defender. Así, se limita a una descalificación superficial de la credulidad y arremete contra el escepticismo.

Para Clomro, la ciencia nunca duda. No cree ni deja de creer:

“(La ciencia)…es una herramienta cuyas tres respuestas posibles con respecto a la existencia o inexistencia de algo por lo que se indague, son: comprobación de existencia, comprobación de inexistencia, y no comprobación ni negación de existencia o inexistencia. En esta tercera posibilidad, el escepticismo no tiene cabida. No cabe la incredulidad ante lo que no puede comprobarse o negarse. Sólo cabe la ignorancia. Un escéptico dice: "no creo". Un ignorante dice: "no sé". No creer, significa creer inexistente algo. No saber, significa no creer existente ni inexistente algo.”


Clomro limita el escepticismo a una respuesta que consiste en negar existencia cuando la situación epistémica es la que describe en tercer lugar en este párrafo, la indecisa.
En una hábil maniobra o en una manifiesta demostración de ingenuidad, Clomro ignora la segunda situación y aprovecha para situar a las afirmaciones de la ufología, al menos aquellas que él apoya y divulga, en una situación acerca de la cual, todo lo más, debemos suspender el juicio.

Pero el escepticismo no solo niega ciertas cosas, además recomienda la suspensión del juicio, hasta el punto de ser esta una de las características definitorias del propio escepticismo. Una suspensión que se justifica en la ausencia de datos que puedan justificar las afirmaciones positivas acerca de existencia y que, por tanto, autoriza el ataque contra esas afirmaciones.

La afirmación de Clomro acerca de ser un extraterrestre encarnado en un cuerpo humano, por ejemplo, no ha sido ni, probablemente, pueda ser verificada. Para el “comandante”, la situación debiera entonces ser la de la tercera de sus descripciones, y lo legítimo sería, por tanto, manifestar ignorancia sobre esa cuestión. El escéptico, según Clomro, no adopta esa postura legítima y la sustituye por otra que se corresponde con la segunda de ellas, cuando la situación epistémica aconseja la tercera.


Es evidente que el mismo Clomro no hace nada parecido a lo que recomienda a los demás, sino que apuesta decididamente por la primera, como la mayoría de los "ufólogos auténticos”, según su descripción, y su postura es la de afirmar que todo ello está más que comprobado. De no ser así, de no ser Clomro y sus “fuentes” – Benítez y Daniken, por ejemplo- unos claros defensores de la verdad de la hipótesis extraterrestre, entrarían en la categoría de “infiltrados en la verdadera ufología” acerca de la cual se muestra tan crítico.


Y esto es lo que nos lleva a la postura real del escéptico, la de negar que esas afirmaciones sean legítimas en modo alguno. Porque la situación real es que algunas personas, “verdaderos ufólogos”, según Clomro, nos bombardean con afirmaciones y supuestas pruebas acerca de la incuestionable verdad de la existencia de extraterrestres y sus visitas a nuestra planeta, de secuestros y experimentos, de conspiraciones para ocultarlo, y de toda la manida imaginería ufológica que “dan por cierto sin verificación alguna.”, por usar la expresión de Clomro para explicar qué son los crédulos. Porque esa es su verdadera postura, la de crédulo.

El escéptico no se enfrenta a una situación de indeterminación ante la que adopta una postura de negación. El escéptico enfrenta afirmaciones de existencia que no son legítimas y que, por tanto, debe negar. No se opone, en principio, a la posibilidad de la existencia de esos fenómenos, sino a la afirmación de que son reales, que es lo que realmente hacen Clomro y otros como él.

Porque resulta bien distinto examinar la posibilidad teórica de que algo así suceda y hacerlo con las afirmaciones de que, efectivamente, es un suceso.

Respecto a la segunda, el escéptico niega. Niega con toda la fuerza con la que, en la ciencia y a pesar de lo que Clomro dice, se niega siquiera consideración a hipótesis o explicaciones que adoptan formas que huyen de su verificación, que se refugian artificial y falsamente en una descripción de la tercera situación que mencionaba Clomro.


Y respecto a la primera, respecto a la posibilidad de la ocurrencia de esos fenómenos, la postura escéptica está más que legitimada y es también corriente en ciencia. Y a eso se refiere Carl Sagan en la frase que cita Clomro para negarla en su artículo. El científico, para serlo de manera eficaz, ha de ser escéptico. Porque la posibilidad de la ocurrencia y mera existencia de determinados fenómenos no es una cuestión que afecta a un campo exclusivo del conocimiento, manteniendo aisladas sus consecuencias respecto a otros aspectos de la realidad.

Que Clomro pueda comunicarse telepáticamente con seres extraterrestres, que sea un extraterrestre encarnado en un cuerpo humano y que exista una conspiración galáctica, tiene unas consecuencias que alteran radicalmente nuestro conocimiento de algunos aspectos muy importantes de la realidad. Y de la misma manera que se justifica el escepticismo que un científico pueda mantener acerca de una explicación de la existencia de las estaciones climáticas por medio de una hipótesis que afectara a la realidad de la inclinación del eje de la Tierra, negándola, el escéptico tiene justificada su propia postura respecto a cuestiones que no afectan menos a otros aspectos de la realidad cuya situación, en la descripción del párrafo de Clomro, es claramente la de la primera de ellas: “comprobación de existencia”. Ante esa situación, afirmaciones que las desafían merecen todo el escepticismo del mundo.

Clomro falla en la descripción de la postura escéptica, en la de la legítima ante distintas situaciones epistémicas, en la suya propia y, en general, ante prácticamente todo lo que aborda en este artículo.