martes, septiembre 13, 2005

Bruno Cardeñosa, encuestas y otras cosas.

Las encuestas son un medio estadístico de estudio de los fenómenos sociales que pueden resultar muy útiles. Pero tienen sus peligros. Las preguntas pueden resultar engañosas, o las opciones de respuesta limitadas, o la muestra sesgada o poco representativa, entre otros muchos riesgos. Se dice también que son una excesiva simplificación de algo muy complejo. Y no solo existen peligros a la hora de diseñar y efectuar una encuesta, el análisis de las mismas, nos repiten los expertos, debe realizarse por personas cualificadas para ello, pues resulta fácil hacer decir a las encuestas lo que no dicen.

Bruno Cardeñosa tiene publicado un reciente artículo en Mundo Misterioso, una web de la que es redactor, en el que se maneja con encuestas, estadísticas y sus interpretaciones. Concretamente se refiere a encuestas sobre las creencias, y con los resultados de unas cuantas de ellas llega a una interpretación que cierra el artículo. Este se titula “Radiografía de las creencias a las puertas del siglo XXI” y la interpretación final a la que me refiero es esta:

“el ser humano cree cada vez más en esas "cosas raras". No ha dejado de creer en Dios, pero ha encontrado respuestas a las grandes incógnitas lejos de las "capillas" religiosas y científicas dominantes.”

No es Cardeñosa, que yo sepa, un experto en análisis de encuestas, pero sin duda tiene derecho a analizar cualquier cosa que se le ocurra. Para el caso tampoco es un experto en leyes, una vez más que yo sepa, y también se mete a interpretaciones legales de hechos. En este último caso, con escaso éxito, todo hay que decirlo. Ni tampoco en metereología y les enmienda la plana, con poco éxito de nuevo. ¿Y qué tal se le da en este caso de interpretación de encuestas? Bueno, no soy yo tampoco ningún experto pero, según otros que si lo son, no demasiado bien.


En el caso de España tenemos la Segunda Encuesta Sobre la Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología, realizada entre el 20 de septiembre y el 15 de octubre de 2004. En la misma encuesta se dice en sus conclusiones lo siguiente:

“La ciencia queda como un valor eminentemente positivo en nuestra sociedad; los ciudadanos esperan mucho del progreso científico y piden, por ejemplo, que la toma de decisiones de la clase política se base más a menudo en la opinión de los expertos. “

En un análisis posterior que expertos del CSIC realizan para la Fundación Española para La Ciencia y la Tecnología, autora de la encuesta, se compara el interés de los españoles por la Ciencia con el que tienen por la astrología y el ocultismo. Este último se califica de “muy escaso” y es superado ampliamente por el interés por la Ciencia y el aprecio por su imagen. (pag. 38 y 39)

Como curiosidad, en la página 80, la tabla 17 muestra la valoración de los científicos y los religiosos desplegada por separado entre creyentes y no creyentes. Los propios creyentes valoran más a los científicos que a los religiosos.

Los españoles, a la pregunta de si los conocimientos científicos y técnicos mejoran la toma de decisiones en cuestiones importantes de la vida, responden que siempre o casi siempre en un 32 %, algunas veces en un 47,1% de los casos y “rara vez o jamás” en un 12,5%. (pag 296. Pregunta 29)

Resulta difícil conciliar todo esto con la conclusión de Cardeñosa, según la cual, la gente se aleja de las “capillas científicas dominantes” para resolver sus grandes incógnitas. Sobre todo cuando se nos dice en las páginas 3132 y siguientes del análisis de los expertos de CSIC que los desinteresados o desinformados acerca de la Ciencia constituyen un 22%, los procientíficos el 54.8% y los críticos solo el 5.6%.

Dice también Cardeñosa en su artículo:

“Por ejemplo, recientemente, un sondeo del Instituto Gallup en Estados Unidos demostraba que cuanto mayo r es el nivel cultural de una persona, mayo r es la aceptación que se profesa a temas como la sanación psíquica, las casas encantadas o la percepción extrasensorial.
Este hecho ha sido significado por el sociólogo Javier Elzo, para quien "los factores sociales clásicos, clase social y ocupación, no tienen influencia en la creencias esotéricas" , contradiciendo lo que un escéptico español, Javier Alcalde , decía en la revista MUY especial radiografiando a los creyentes: "Adolescentes, personas de poca cultura y desesperados." Sin embargo, los sondeos de opinión no dicen eso, sino que entre las personas cultas e informadas se registra un elevado nivel de aceptación de los llamados "fenómenos extraños" y las "creencias alternativas".

Veamos que dice la encuesta española:

Colectivos relevantes representados por sus actitudes ante la ciencia:

Desinteresados o desinformados:

Mujeres y amas de casa.
• Por encima de los 55 años.
• Personas casadas.
• Personas con menor nivel educativo (sin estudios o con estudios primaros
incompletos) y personas que sólo han logrado terminar los primarios.
• Clase social media baja o baja.

Procientíficos mesurados:

Hombres (es el segmento con mayor porcentaje de hombres).
• Menores de 35 años, especialmente en el caso de los que tienen entre 25 y 34.
• Por estudios, sobre todo entre personas que han alcanzado el segundo grado
(segundo ciclo).
• Trabajadores, de forma muy clara.
• Clase social alta o media.
Procientíficos entusiastas:

• Hombres.
• Personas de 25 a 44 años.
• Personas con un nivel de estudios medios o superiores/universitarios.
• Personas laboralmente activas: trabajadores en general.
• Clase social alta o media alta.

Críticos:

• Personas de 15 a 24 años, y de 65 en adelante.
• Personas con estudios de segundo grado (primer y segundo ciclo).
• Jubilados, amas de casa y estudiantes.
• Clase social media-media.

(Páginas 312 y siguientes)

Añadiremos, para dejar este asunto, que las conclusiones de la encuesta española son absolutamente coherentes, y en muchos aspectos totalmente coincidentes con los del Eurobarómetro Ciencia y Sociedad de la Comisión Europea:

Eurobarómetro.

Presentación de los resultados.

Al margen del tema principal, existen el artículo de Cardeñosa una serie de errores, inexactitudes y alguna otra cosa que parecen ser ya habituales en este periodista, si juzgamos por esto, esto otro, esto de aquí, y esto más.

En primer lugar, lo que aparece a primera vista como un inocente artículo plagado de datos termina siendo simplemente un panfleto antiescéptico.

Cardeñosa no sabe como atacar (una vez más) a los escépticos y en esta ocasión recurre a:

-Mentiras como aquella, ya usada por Manuel Carballal en otro injurioso panfleto, que dice que César Vidal es uno de los “más recurridos ponentes “en los congresos de ARP.SAPC. Vidal fue ponente en UN congreso de ARP.

- Falacias como pretender generalizar las actitudes y creencias del propio Vidal a los escépticos.

-Adjudicación de galardones y citas espúreas: Thomas Huxley no ganó jamás el premio Nobel, y menos en Medicina. Los premios Nobel se entregan desde 1901 y Huxley falleció en 1895.Y la cita de Cardeñosa no es suya. Parece más propia de su nieto, Aldous, escritor, pero seguramente, y dadas las actitudes del autor de Un Mundo Feliz, el sentido que quiso darle es más escéptico que al contrario. Quien si ganó el premio Nobel de medicina fue otro Huxley, nieto de Thomas y hermanastro de Aldous y del biólogo Julian Huxley,el fisiólogo Andrew Fielding Huxley, que lo obtuvo en 1963.

-Asegurar que Paul Kurtz equipara creencias a supersticiones, cuando lo que el filósofo dice es que las creencias irracionales deben frenarse mediante el uso de la razón. Por cierto, una superstición es una creencia sostenida contra la razón.

-Trata de equiparar a los escépticos con una religión sobre la base del caso Vidal, la coincidencia en condenar la sin razón entre cristianos y escépticos y el uso de lenguaje “cargado”, como cuando llama a Paul Kurtz “líder mundial” de los escépticos.

-Usar las convicciones extracientíficas de un científico como Paul Davies como argumento de autoridad o conclusión obtenida directamente de la Ciencia.

-Mentir al decir que Carl Sagan dice que “cualquier creencia” es una traba en el progreso y mata, cuando Sagan se refiere a determinadas creencias en determinados ámbitos como la salud o la medicina, el medio ambiente o el uso de las tecnologías problemáticas.

-Seguir mintiendo cuando asegura que Sagan niega en “El Mundo y sus demonios” determinados fenómenos paranormales, cuando es precisamente en esa obra donde más insiste en que algunos de ellos tienen posibilidades de ser ciertos, pero que no se deben vender como realidades en tanto no se prueben; cuando dice que Sagan, cuestiona la psicoterapia, siendo más cierto que Sagan cuestiona, y con argumentos de peso, determinadas técnicas psisoterapeúticas, cuando se inventa que Sagan dice que los abusos sexuales sobre niños son un invento del mundo moderno, siendo que Sagan dice expresamente que son una realidad aterradora que no debe jugarse con ello, condenando la moda de determinados terapeutas “modernos” a verlos incluso donde no los hay y a pesar de la ausencia de evidencias; y miente cuando afirma que Sagan dice que la quimioterapia no causa en el paciente ninguna molestia o dolor. Sobre esto último lo mejor es leer el relato de su propia experiencia con el cáncer y la quimioterapia en este artículo.

A todo este ejercicio de sentido común, Cardeñosa lo llama “delirio ultra racionalista”.

Decíamos en la anterior entrada de “paranormalidades” que:

“No es que no existieran intentos de defensa de las virtudes de la irracionalidad o que no sigan existiendo, pero se vende mal.”

A lo mejor Cardeñosa resulta ser un verdadero experto en vender irracionalidad.

jueves, agosto 04, 2005

Misterios sin resolver.

Hay dos variantes generales de magufos respecto a la expectativa de solución de los misterios paranormales.

Una de ellas no quiere que se resuelvan en absoluto. Esta corriente es nueva y, de momento, minoritaria entre los creyentes de a pie. Pero parece extenderse entre los vendedores de misterios. Juan José Benítez es un buen exponente de esta corriente.

En un artículo sobre las esferas de piedra de Costa Rica, Benítez lo deja muy claro. La cuestión de las esferas no tiene mucha importancia, salvo como otro ejemplo del tipo de reportajes que se puede esperar de la variante del investigador paranormal conocida como “tragamillas” o “correcaminos”, debido a que el único argumento que se les conoce en defensa de sus tontunas consiste en citar el número de kilómetros recorridos para hacerse la fotografía junto al misterio de turno y poder añadir alguna variante de esta frase: “No puedo describir lo que sentí cuando avisté…” y ahí puede añadirse la construcción, artefacto u objeto de turno y finalizarla con un contundente: “Ahí residía la verdadera esencia del misterio”. Y es cierto, pues no deja de ser misterioso que digan que no pueden describir esa emoción para describirla fácilmente unas pocas líneas después: miedo, sorpresa, admiración, paz o cualquier otra emoción básica. Sobre las poco misteriosas, en el sentido paranormal, esferas de Costa Rica puede verse esto o esto otro.

Para nuestro propósito, lo interesante de este artículo es esto otro que dice Benítez en ese reportaje:

“He cumplido 31 años en la investigación de los grandes enigmas de la humanidad. Según mis cálculos he dado más de cien veces la vuelta al mundo, (Benítez es el correcaminos por definición, el origina la especie) sabiendo de cientos de misterios. Pues bien, después de esa dilatada trayectoria he aprendido que los enigmas están ahí por algo muy diferente a lo que hemos creído. Los enigmas, como las estrellas, han sido puestos en el camino de los hombres para estimular su imaginación y, muy especialmente, para propiciar sus sueños. (Las estrellas y los enigmas “han sido puestos en el camino de los hombres”. Curiosa muestra de antropocentrismo) Es por eso que, desde hace tiempo, procuro investigar, sí, pero manteniéndome a distancia de las hipotéticas soluciones. No seré yo quien derribe misterios, arruinando así la maravillosa cualidad de suponer. En consecuencia, mi postura será la de exponer y que cada lector saque sus propias conclusiones.” (Que tal y como “expone” Benítez, serán conclusiones forzadas en una dirección determinada)


Esto, además de aumentar el desconcierto que provoca que quien no quiere resolver nada se llame a si mismo investigador cuando en vista de la función que se reserva más le convendría titularse como periodista de viajes, debe consolar al propio Benítez y a sus seguidores del hecho de que el tragamillas no sea capaz de resolver ni uno solo de los casos que investiga. Debe comprenderse que la solución de estos misterios, incluso en el improbable caso de que fueran efectivamente paranormales, no haría más que dejar a Benítez sin nada que investigar o vender a las revistas y editoriales. Por ejemplo, la demostración de que seres procedentes del espacio nos visitan dejaría a los ufólogos sin nada que hacer, mientras que las consecuencias de un descubrimiento de ese tipo acabarían durante décadas con el paro en montones de disciplinas científicas y abriría inconmensurables perspectivas a la ciencia. Es decir, mientras que al científico le interesa que algo así fuera cierto, al ufólogo le interesa que no se resuelva nunca.

Curiosamente, esta tendencia a no desear que el “misterio” deje de serlo bajo ningún concepto parece extenderse entre los meros consumidores de reportajes y libros. Probablemente tenga algo que ver la influencia de estos reiterados intentos de justificación de esta actitud por parte de los vende misterios, que son aceptados con reverencia por los seguidores. Así, se ven en la situación de conciliar ambas aspectos de sus ídolos tragamillas: al mismo tiempo que los ven como los héroes que desvelan la verdad, tiene que aceptar y justificar que en realidad no desvelan nada según propia confesión, lo cual les introduce en un bucle, pues esto último obliga a justificar la imagen de defensores de una verdad que no revelan ni quieren hacerlo.

En realidad, aquello que digo de que “se ven en la situación” o se “se ven obligados a justificar” se refiere a un mundo ideal. Los seguidores típicos de los correcaminos no justifican nada ni se ven en ninguna obligación lógica. Lo cual hace la vida del tragamillas mucho más cómoda, beneficiándose tanto de su imagen de revelador de verdades como de no revelar nada.

Pero existe, como decía, otro tipo de actitud ante el misterio entre los magufos. Consiste en considerar que los misterios si tienen solución y que constituye un apoyo para determinadas creencias paranormales.

Son aquellos que aseguran que la telepatía está demostrada, que la evidencia a favor de visitas extraterrestres es abrumadora, que la vida de ultratrumba es un hecho, etc. Muchos “vende misterios” pertenecen a este grupo y también la mayoría de los creyentes de a pié. Los mismos tragamillas han defendido en algún momento esto mismo, la actitud irresuelta es bastante reciente.

Se suele considerar que la evidencia es negada por dos motivos generales: intereses oscuros o ceguera “mental”. Tradicionalmente la defensa de esos supuestos fenómenos ha consistido en un relato de un suceso seguido de una pregunta como esta:

“¿Tienes una explicación racional?”

Poco a poco, el obvio hecho de que a falta de una explicación racional, la defendida es, por tanto, totalmente irracional acabó por incomodar a quienes acusan a los demás de ceguera o dogmatismo. Resultaba muy fácil alegar, además, que el hecho de que a nadie se le ocurra una explicación no significa que no exista. Además, se presenta el problema de que, sin el freno racional, las “explicaciones” se pueden multiplicar hasta el infinito, encontrando que para explicar una luz extraña en el cielo, por ejemplo, se pueden imaginar tantas que la hipótesis concreta defendida por cada cuál pierde toda su fuerza, contrariamente a lo deseado. Que nuestra hipótesis comparta la misma “solidez” que otras evidentemente disparatadas no es muy agradable. La otra variante, aquella de “no existe una explicación lógica” tiene el mismo defecto, ser ilógico no resulta más cómodo que ser irracional.

Esto llevó a una curiosa transformación. Ahora se dice: “No existe una explicación científica”

No es que no existieran intentos de defensa de las virtudes de la irracionalidad o que no sigan existiendo, pero se vende mal. Además de algún charlatán con aspiraciones de gurú, solo Jiménez del Oso se atrevía últimamente de manera clara y directa a hablar de las virtudes de aceptar esas cosas gracias a un ejercicio de fe o a declarar que la racionalidad metódica es “buscar los tres pies al gato”. En algunos casos no hay, además, problema alguno con aceptar toda hipótesis en igualdad de condiciones, por muy contradictorias que resulten entre si, siempre que no sean “racionales” o “lógicas”.

Pero apelar a esa supuesta ausencia de explicación científica supone mayores ventajas. Se ha visto favorecido por el hecho de que los ataques al conocimiento científico son múltiples y provienen de distintos ámbitos.

Por una parte tenemos la reflexión desde la Filosofía de la Ciencia acerca de su propia capacidad de suministrar conocimiento (de la ciencia). Por otra la necesidad de determinadas formas de afirmaciones de conocimiento de hacerse un hueco al sol de la respetabilidad epistemológica, como la religión o determinadas filosofías alocadas, como el postmodernismo. De todo esto hablaremos algo más cuando en una próxima entrada de “paranormalidades” tratemos de qué es una explicación, qué clase de explicaciones pueden darse y que significa que no exista una explicación científica.


Desde luego, no hay una reflexión propia del ámbito magufo sobre esta cuestión, ni prácticamente de ninguna otra, y el vende misterios se limita a hacerse con un par de frases obvias y a repetirlas continuamente. Naturalmente, los lectores, impresionados por la sabiduría de sus héroes, aprovechan cualquier ocasión para esgrimirlas. Son cositas como que “la ciencia no lo sabe todo” o que “la ciencia tiene su propio ámbito de aplicación”, que obran como mantras poderosos.


Desde luego, el problema no es menos obvio que en el caso de la defensa de “explicaciones” irracionales o ilógicas. Y es que resulta muy sencillo hacer notar que el magufo, tras pronunciar con solemne seriedad tan sonoras sentencias, se lanza sin saberlo a contradecir lo que la ciencia si sabe y a invadir el ámbito que les es propio.

En tiempos en que los vende misterios podían ofrecer sus mercancías sin oposición, nada de esto suponía un problema. Todo se vendía, sin necesidad de “buscar los tres pies al gato” ni excesivas preocupaciones acerca de contradicciones, inconsistencias o simplemente parecer cuerdo.

Pero la cosa ha cambiado e Internet tiene mucho que ver con ello. El pensamiento crítico, la exigencia de orden y método en la exposición, la divulgación de cuestiones básicas acerca de qué y cómo puede considerarse algo como conocimiento, de las falacias lógicas, el acceso a conocimientos científicos y la existencia de personas que plantean todo ello a los vende misterios ha hecho alguna mella en los seguidores. Ya no se conforman con cualquier cosa. Ya no siguen a cualquiera y se atreven a calificar a los antaño sacrosantos líderes y sus afirmaciones según el contenido lógico y empírico de las mismas. Ya piden rigor, seriedad y hablan de investigadores poco serios o disparatados y disputan entre si. El propio Benítez tuvo que ver cómo se le cuestionaba en su propio foro por parte de personas amantes del misterio, nada sospechosas de ser “detractores profesionales” acerca de posibles plagios y engaños sobre la diferencia entre “novela de ficción” y “reportaje de investigación”.

Nada definitivo, pero el vende misterios sabe que tiene un público fiel, aunque ya no alcanza a todo el que se interese por estos temas.

Algunos han optado por denunciar a sus compañeros, intentando darse imagen de “serios” a base de ello. Otros se conforman con recoger “lo que caiga”. Otros, “tras millones de kilómetros tras el misterio” han concluido que es mejor no meterse en determinado jardines antes tan queridos y han optado por “exponer y que cada lector saque sus propias conclusiones”

Esto si es una “evolución” con aprendizaje.

lunes, julio 25, 2005

Evolución paranormal

Un recurso habitual en los argumentos paranormales en general, sobre todo de tipo esotérico, habla de la evolución de la mente, del ego, del alma o de cualquier concepto similar. Suele acompañarse de una analogía con la evolución “del cuerpo” explícita o implícita, de modo que la existencia de una evolución biológica se considera suficiente para argumentar la mental o “espiritual”.

En cualquier caso, parace que es la Teoría de la Evolución la que de algún modo inspira tanto el concepto como la terminología de esos razonamientos. Y desde aquí se parte hacia la construcción de una cosmogonía más o menos coherente con ello.


Me parece algo ilegítimo incluso en el caso de su uso como simple analogía ilustrativa.
Las condiciones para que la evolución opere son, básicamente, la existencia de reproducciones, la de variación- por error de copia- en ellas, que el número de esas reproducciones sea superior al soportable por el sistema que las acoge, y algún tipo de presión selectiva, bien sea la mera competencia por los recursos, bien cambios ambientales, etc.


Sobre esto se puede deducir una primera diferencia, fundamental a mi entender, y es que no evoluciona el “cuerpo”. La evolución es respecto a la especie. Se trata de dos cuerpos distintos- como mínimo- y decimos que se ha producido evolución desde el momento en que la “copia” resultante contiene diferencias respecto al original y ello en el caso de que se acumulen en número suficiente y en el suficiente número de copias para hacerlas relevantes respecto a la especie original.


Nada de esto se encuentra en la presunta evolución “espiritual” o de conciencia. No digamos ya de la falta de generación de copias a partir de un original- de almas “hijas”-, de la de la existencia de errores de copia, de la dificultad de introducir una presión selectiva en el “ambiente” sobrenatural, etc.

Al parecer, se quiere expresar un concepto distinto a este. Lo que parece querer significarse es algún tipo de cambio en “el alma” a través de la experiencia vital o del “paso a otro nivel de existencia”.

Pero para eso ya existen términos como “desarrollo” o “aprendizaje” que se refieren a los cambios operados en un sujeto concreto.

¿Por qué, entonces, el uso del término “evolución” en semejante contexto?

En mi opinión, debido a la falsa impresión de que el mero uso de terminología ampulosa e incluso científica confiere algún tipo de veracidad a lo propuesto.

viernes, julio 22, 2005

Discovery Salud contra la Ciencia

La revista Discovery Salud o D Salud se ha convertido en la gran difusora y defensora de cualquier práctica que pretenda ser capaz de curar al margen de la demostración de su eficacia. Ello la convierte, en mi opinión, no en la mejor revista del mundo de salud, como anuncia en su cabecera, sino debido precisamente a esa actitud, en el peor enemigo de la salud.

En esa revista se encuentra todo, desde técnicas de dudosa base empírica a aquello directamente supersticioso. Se escuda para ello en varios “principios”. Uno de ellos es aquél que dice que “lo primero, no hacer daño”. Con este principio aplicado de manera literal, tenemos que quien venda agua del grifo embotellada pretendiendo que puede curar se encuentra protegido, pues el agua no hace daño. Del mismo modo, quizá la aromaterapia no cure, pero como no hace daño, se convierte en una terapia respetable para D-Salud. Ese viejo principio era aplicable en aquellos tiempos en que no se sabía prácticamente nada sobre el cuerpo y los agentes patógenos y se actuaba sobre la base de intuiciones, supersticiones y creencias sin base. En esas condiciones, si, el principio más responsable es no hacer aquello que no se sabe que puede ocasionar. Pero es irresponsable contradecir lo que ahora sabemos pretendiendo actuar como si nada se hubiera adelantado, como si la medicina no hubiera descubierto nada y resultara que todo lo que se ofrece en el terreno médico tuviera una misma base de incertidumbre e ignorancia. La revista debería ejercer su responsabilidad pensando que por muy inocua que pueda ser una terapia, se está produciendo un engaño al lector cuando no se le avisa acerca de la nula comprobación de la efectividad de las mismas. Existe un daño a las expectativas del lector y la revista participa en él con su actitud.

De esta manera, la revista no cuida por la salud a pesar de su pretensión, sino que la descuida al fomentar el desconcierto y la desinformación. Porque D-Salud no se pregunta por la eficacia de las terapias, todas le parecen igualmente respetables siempre que no causen un daño directo al enfermo. Así el lector encontrará listas de terapias y definiciones de las mismas, así como los fundamentos filosóficos, especulativos e incluso religiosos de las mismas, pero nunca cuestionará esos fundamentos ni ofrecerá a sus lectores una orientación realmente útil acerca de aquello que funciona y lo que no lo hace. D-Salud no puede, y lo que es más importante, ni siquiera quiere ofrecer a sus lectores un veredicto sobre eficacias basado en estándares de control con una eficacia probada, Todo lo más, ofrecerá evidencia anecdótica en forma de testimonios de personas que declaran haber sido curadas por esta o aquella terapia sin ofrecer un balance entre el total de personas que la han probado y aquellas que declaran que les ha funcionado ni en estudios clínicos independientes y repetidos. En el mejor de los casos hablan de estudios que no han podido ser repetidos o que resultan dudosos debido al hecho de que pretenden mostrar efectos que contradicen lo que si sabemos acerca del funcionamiento del cuerpo humano y de las causas de las enfermedades y ha sido repetidamente probado.

Los antecedentes de su director, José Antonio Campoy, ya dan cuenta de esa tendencia a tragar con todo y de falta de exigencia de rigor. Antiguo director de la revista de misterios esotéricos y pseudocientíficos para adolescentes “Más Allá de la Ciencia”, fue el responsable de que en ella se incluyera un consultorio supuestamente atendido por un extraterrestre genuino. Además se permitió publicar un libro en el que supuestamente entrevistaba al alien, Geenom. Todo este asunto, relacionado con el grupo contactista Aztlan, al que dio amplia cancha en la revista, acabó por costarle el cargo.

En su trayectoria a cargo de D-Salud se ha lucido con cosas como su campaña para pedir el premio Nóbel para el detenido por la justicia doctor alemán RYKE GEERD HAMER, el cual asegura que las teorías médicas convencionales no se pueden comprobar, mientras que las suyas si. Hamer sostiene en sus “Cinco leyes de la Naturaleza” que el cáncer- y en realidad, cualquier patología- se explica mediante el recurso a un choque emocional vivido en soledad, no comunicado. Mucho se puede oponer a esa hipótesis, pero dado que no es este el momento basta con preguntar por qué tipo de choque emocional puede sufrir un gato, un perro, un tiburón o cualquiera de los animales que pueden padecer cáncer u otras docenas de patologías que cursan como las humanas. Y cual es la terapia adecuada para que una rana saque afuera su fustración y consiga curarse. En cambio las teorías científicas integran en una misma explicación, con los matices adecuados a cada especie, todas ellas.

Campoy sigue en su nueva etapa en D-Salud enfrentado a la ciencia y pretende, como siempre hizo, que esto se debe a conspiraciones inspiradas en intereses bastardos o en cegueras que nunca le afectan a él. Como si la revista o la publicidad que la satura fuera gratis y él no cobrara un buen sueldo.

Así no es de extrañar que en su revista, a pesar de declaraciones en sentido contrario, se persiga a la ciencia con manipulaciones, inexactitudes y medias verdades.

Un ejemplo es el artículo titulado “¿Existe la Medicina Científica?”, cuyo autor es Ponciano Ramírez Muñoz y que fue publicado en la revista en el número 47 correspondiente a febrero de 2003.


Resumiré las ideas inexactas o falsas del artículo acompañadas de un comentario mío :

“La medicina alopática es más bien farmacológica”

El uso del término alopática solo tiene sentido como contraposición a homeopática, lo cual solo la opone a esa seudo medicina y no al resto de pretendidas terapias. Por otra parte, el calificativo de farmacológica es tendencioso. Se recoge el temor, a veces justificado y otras desmesurado, al uso de fármacos entre la población. Sin embargo, todo el mundo sabe que es desde la misma medicina de base científica desde la que se advierte en contra del mal uso y abuso de los fármacos por parte de médicos y pacientes, que esa advertencia se basa, precisamente, en los peligros que se conocen gracias a la aplicación del método científico y que aumenta la insistencia, ya de siempre existente, en la práctica de una medicina preventiva y en los hábitos de vida saludables.

“La medicina científica se basa en el racionalismo lineal y cartesiano.”

Falso. Al racionalismo, que es una corriente filosófica, se le opone el empirismo, que es otra corriente filosófica. La medicina con base científica no tiene nada que ver con ninguna de estas corrientes, apela a la racionalidad del pensamiento, y su opuesto es la irracionalidad, defendida por quienes propugnan o no enfrentan terapias basadas en evidencias anecdóticas, en apreciaciones subjetivas, en especulaciones injustificadas y en creencias de origen religioso. Los mismos que siempre han estado al lado de la oscuridad enfrente del conocimiento. La medicina se basa pues en la racionalidad frente a la irracionalidad.

“La ciencia no representa la verdad” “Sus afirmaciones cambian” “Es como un mapa de la realidad” “No se debe confundir el mapa con lo que representa”

Lo mismo cabe decir de toda pretensión de conocimiento, no es exclusiva de la ciencia, sino una característica de nuestra capacidad de conocer. Ciertamente, nuestra idea de la realidad ha cambiado con el tiempo, pero sin duda para mejorar, para ser un mapa más fiel de la realidad. Esos otros “mapas”, al prescindir de las herramientas y métodos mejorados, no han cambiado, siguen fieles a ideas antiguas y reflejan el mundo conforme se concibe con herramientas y métodos más toscos e ineficaces. Por ejemplo, la ciencia ha desterrado la idea de la forma de la Tierra como un circulo plano y “representa” la realidad como un globo aproximadamente esférico. El ser humano no dispone de nada que no sean esos mapas, pero podemos tener mejores mapas si actuamos con rigor y método. Los defensores de esas supuestas terapias rechazan esos mapas y prefieren otros más toscos, menos fieles.

“La ciencia está basada en el concepto del error, está basada en el error”

Falso. La ciencia reconoce la falibilidad humana y los límites del conocimiento, por eso considera el conocimiento como perfectible y no da nada como definitivo. En cambio, otros pretenden saber verdades definitivas a pesar de no ponerlas a prueba o negar el veredicto de esas pruebas. Temen el error.

“Es absurdo fragmentar la realidad para ver como funciona” “No se puede reproducir la realidad en un laboratorio”

Falso. Para estudiar el mecanismo de la fotosíntesis sería absurdo estudiar el Universo en su conjunto o todo el proceso natural de nuestro planeta. Del mismo modo, es absurdo pretender conocer al ser humano como “un todo” para obtener conocimiento del proceso de la absorción de determinadas substancias por las células. Muchos aspectos de la realidad no pueden observarse de manera espontánea en la naturaleza, pueden ser raros o inaccesibles sin determinadas condiciones que pueden forzarse en un laboratorio.

“En un estudio de laboratorio se puede demostrar cualquier cosa que uno se proponga” “Muchos aceptan de manera dogmática todo lo que haya sido demostrado en un laboratorio, estos son los “cientófilos””

Empezando por el final, no se puede culpar a la ciencia como método por lo que algunos hagan en su nombre. No es cierto que en un laboratorio se pueda demostrar cualquier cosa, de hecho, a pesar de sus esfuerzos, ninguna de estas terapias ha conseguido demostrar nada en los laboratorios. No se explica como, si piensan así, dedican tantos esfuerzos a solicitar estudios de laboratorio para sus terapias e invocan estudios de este tipo aislados y poco representativos en su defensa y de manera, por cierto, bastante dogmática a favor de ese supuesto apoyo en un laboratorio. Los homeópatas y el mismo doctor Hamer hablan de estudios de laboratorio que los apoyan. ¿En qué quedamos?

“Los cientólatras siempre argumentan que algo “lo dice la ciencia”, lo cual prueba que uno no tiene argumentos a favor y lo que dice no tiene valor”

Ciertas cuestiones no pueden decidirse a base de argumentos retóricos. Por mucho que se discuta con brillantes argumentos, la única manera de saber si un producto tiene determinado efecto en el organismo es comprobarlo o apelar a conocimientos previos ya comprobados. El veredicto de la comprobación científica de algo así es un argumento completamente legítimo en un debate. Ignorarlo y pretender resolverlo a base de retórica es, en cambio, irracional.

“El empirismo puro es también científico” “La investigación de fármacos es de ese tipo, combinaciones al azar hasta que se obtiene un resultado” “Las explicaciones de los efectos son posteriores o incluso no existen” “Las terapias holísticas hacen lo mismo”

No es cierto que toda o la mayor parte de la investigación sobre fármacos se corresponda con ese tipo de empirismo puro basado en series de ensayo-error a ciegas. La investigación sobre fármacos para una determinada enfermedad parte del estudio de la misma, de sus causas y efectos y se basa en hipótesis sobre ello. Existe otro tipo de investigación acerca del efecto de nuevas sustancias y de combinaciones de las mismas, es cierto. Sin embargo, no se trata de experimentar hasta que se “se obtiene un resultado” útil, sino de registrar los resultados de todas esas combinaciones para un posible uso futuro. Y en ello se puede constatar que el método de ensayo-error, que constituye la base del conocimiento ordinario, no puede definir por sí mismo el método científico y explica la diferencia con esas otras “terapias”. En efecto, la obtención de un resultado o la consideración subjetiva por parte del experimentador de que efectivamente ha sido así no es suficiente para su aprobación. Los resultados deben probarse en ensayos repetidos. El autor del artículo nombra esta fase de pasada, como si careciera de importancia, cuando es la parte fundamental del método científico, la contrastación independiente y repetible.

“La medicina científica rechaza que se escoja un grupo de pacientes diagnosticados de una enfermedad y se les apliquen las diferentes terapias holísticas para verificar su validez a la vista de los resultados debido a un concepto lineal del término comprobación”

En primer lugar, que el concepto sea lineal o no, no tiene mayor relevancia. Lo que importa a estos efectos es su efectividad, y la crítica del autor se refiere simplemente al supuesto carácter lineal del concepto, concediendo una importancia injustificada- filosófica en todo caso- a otros planteamientos al margen de sus resultados.

En segundo lugar, lo que se rechazaría sería el conjunto de criterios que juzgan la verificación del resultado, no se puede creer ingenuamente que el mero hecho de la realización de una experiencia proporciona por sí misma el resultado. El rigor afecta a todos los aspectos de la misma.

Y en tercer lugar y más importante, ese tipo de experiencias que involucran a seres humanos y sus dolencias se realizan cuando ya existe una expectativa razonable de éxito constatada por experiencias previas de distinto tipo. Realizar una experiencia de la que nada se sabe al amparo de creencias en un asunto en el que la salud de las personas está en juego parece muy irresponsable.

“Bach comprobó empíricamente el efecto de ciertos preparados contra la desesperanza y miles de terapeutas en todo el mundo lo comprobaron posteriormente de manera empírica y, por tanto, científica”

Una dolencia muy vaga, la desesperanza. En cualquier caso, la comprobación empírica de Bach y sus seguidores consiste en la recolección de casos de personas que juzgaron por sí mismas haberse “curado”. No hay el menor criterio objetivo implicado y cada uno de ellos se basa en el juicio personal acerca de la experiencia de cada uno de los terapeutas. Esto no es científico ni de lejos y no lo cambia el hecho de que se vean implicadas “experiencias”.

“En algunos países se tiene todo esto más claro y se estudian las terapias holísticas en las universidades”

Las decisiones políticas y económicas que deciden qué cosas se incorporan al estudio universitario no es garantía de nada en el ámbito de su contenido de conocimiento. En algunas universidades se estudia el creacionismo bíblico, por ejemplo. Una Universidad, en determinados países, crea cátedras subvencionadas por particulares con contenidos que responden a criterios personales del benefactor. Del mismo modo se podría decidir dejar de ofrecer estudios de Física, por ejemplo, lo cual no significa que la física haya dejado de ser científicamente respetable.

En resúmen, Discovery Salud (D-Salud) parece hacer más por la desinformación que por la salud y se encuentra comprometida en una lucha contra la racionalidad.


ACTUALIZACIÓN. 03-08-2007

El artículo original de D-Salud ya no está disponible en la red. Puede consultarse en el caché de Google:



http://209.85.135.104/search?q=cache:xkB2gLV3hKkJ:www.dsalud.com/numero47_5.htm+%C2%BFEXISTE+LA+MEDICINA+%22CIENT%C3%8DFICA%22%3F&hl=de&ct=clnk&cd=1&gl=de

jueves, julio 07, 2005

Tom Cruise no se corta.

Tom Cruise anda desmelenado.

El actor ha sido objeto de burlas y parodias en todos los medios televisivos norteamericanos debido a algunos de sus recientes actos. Incluso ha provocado la furia de Steven Spielberg que cree que las formas “infantiles” del actor pueden perjudicar a su película, “La Guerra de los Mundos”.

Cruise ha dado un buen espectáculo en la gira de promoción de esta película, con saltos en el sillón de invitado en entrevistas televisivas, carreras en directo para hacer aparecer a su nueva novia ante las cámaras, mal encaje de bromas, actitud insolente hacia los entrevistadores, etc.

En lo que a este blog se refiere, dos cosas destacan entre las últimas “hazañas” de Cruise. Una, mera curiosidad a estas alturas, es la reciente respuesta de Cruise a la pregunta de un periodista acerca de si, efectivamente, él cree en la existencia de extraterrestres. La respuesta de Cruise:

"¿Tú eres realmente tan arrogante como para creer que estamos solos en este universo?" pregunta Cruise en un momento de la entrevista a su interlocutor para añadir a continuación: "Millones de estrellas, ¿y nosotros creemos que somos las únicas criaturas vivientes? No, hay muchas cosas por ahí, sólo que nosotros no las conocemos".

Es una respuesta típica, casi ya estándar. En definitiva no es más que un intento de disfrazar lo que no es más que una mera creencia, esa posibilidad no ofrece ninguna respuesta en realidad, y la existencia de vida extraterrena no depende de la actitud humana, sea arrogante o humilde. Pero en el caso de Cruise esconde cierta trampa. Tom es adepto a la Cienciología, y su fundador, L. Ronald Hubbard (1911-1986), cuyos textos forman la casi totalidad del cuerpo doctrinario de esta secta, afirma que los extraterrestres existen y que, entre otras cosas, las almas humanas provienen de un planeta destruido hace muchos años y que encarnaron en los humanos.

Cruise, a pesar de su respuesta, no cree en los extraterrestres como el mero resultado de una evaluación de las posibilidades de que exista vida fuera de la Tierra, que sea inteligente y que posea tecnología avanzada; lo cree por que su religión lo defiende y no importa cuantas sean realmente esas posibilidades de existencia de vida extraterrena. Su opinión no proviene de datos, observaciones o argumentos, usa estos para afianzar su creencia.

La otra declaración de Cruise es algo más grave y también proviene de su ideología religiosa y ha provocado un enfrentamiento con psiquiatras de todo el mundo. La propia Cienciología anda en ese enfrentamiento desde hace años, pero las declaraciones de una estrella internacional como Cruise han levantado una buena polvareda pública.

Cruise criticó en una entrevista televisada a la actriz Brooke Shields por la publicación de un libro por parte de esta en la que relata su depresión post- parto y su lucha contra la misma. En el libro, Shields afirma que determinados medicamentos la ayudaron a superar su grave depresión.

Cruise dijo que los desequilibrios químicos no existen, que la psiquiatría es una pseudo ciencia, que esos problemas los soluciona el con ejercicio y vitaminas, como los de adicción y otras perlas semejantes. La discusión fue acalorada y en un momento determinado Cruise le dirigió airado al presentador estas palabras: “usted no conoce la historia de la psiquiatría, yo si”. Y esto otro: "Usted no tiene ni idea, está diciendo tonterías"

De nuevo, la convicción de Cruise a este respecto es religiosa, es la que mantiene la Cienciología, la cual afirma que puede curar todas las enfermedades orgánicas y mentales por medio de una terapia de propia invención. Una terapia carísima, por cierto.

La Asociación Estadounidense de Psiquiatría criticó a Cruise por el efecto que sus palabras podían tener en miles de pacientes necesitados de un tratamiento médico adecuado y todo por una ideología religiosa.

También Shields respondió a Cruise. Además de apostar por que Cruise nunca ha sufrido una depresión post parto, la actriz dijo que “había considerado la posibilidad de suicidarse tomándose un frasco de pastillas o saltando por una ventana” cuando atravesó el momento más grave de su depresión, tras el nacimiento de su hija Roman Francis en el 2003. Un psiquiatra diagnosticó la depresión, debida en su opinión a una bajada de los niveles de estrógeno y progesterona del organismo de la actriz, y le prescribió un antidepresivo. Y funcionó.

Shields manifestó que “Si algo bueno puede salir de esta perorata ridícula del señor Cruise, esperemos que sea brindar mayor atención -- algo muy necesario -- a una enfermedad grave"

Algunos periódicos americanos se preguntan si deben referirse al actor como “Doctor Cruise”

Desde luego, si parece que Cruise debiera ser más precavido en sus declaraciones en defensa de las doctrinas de su religión, sobre todo cuando enfrentan conocimientos médicos sin más base que unas convicciones injustificadas. Pero parece que va a ser al contrario, Cruise ha despedido a su portavoz de siempre y lo ha sustituido por su hermana, ciencióloga convencida y ha declarado: “Ya no ofreceré más discursos preparados, a partir de ahora diré lo que pienso”

No parece que le vaya muy bien.

Actualización: 21.12.2005

El amigo Tom insiste. Lo último y más llamativo se refiere a los bomberos en tratamiento por inhalación de humos o por depresión a consecuencia de los sucesos del 11 de Septiembre en Nueva York.

Cruise abrió dos centros del llamado
Proyecto de Desintoxicacion de los Trabajadores de Rescate de Nueva York con fondos recogidos en galas benéficas al efecto más aportaciones personales suyas. Naturalmente, estos centros dispensan terapias basadas en las extravagantes creencias de la Cienciología, de la que Tom es un fiel seguidor.

Al parecer, el actor piensa que todos los afectados debieran hacer uso de esos centros. Y eso a pesar de que, según él, el centro que el año 2002 abrió en Manhattan se había colapsado de pacientes que pedía que se abriera otro, lo cual le lleva al segundo de esos centros, en Long Island, inaugurado en junio de 2004.

Ahora, hace unos días, Cruise a pedido a todos los bomberos y afectados de los grupos de rescate, que dejen los tratamientos médicos y "
dejar los medicamentos e inhaladores, como parte de un proceso de purificación, y en su lugar, utilizar sesiones de sauna, ingerir aceite comestible y grandes dosis de niacina."

Esta alternativa ha sido calificada por médicos como "ridícula y potencialmente dañina"

El subcomisionado de los bomberos, Frank Gribbon y el subjefe médico del departamento, David Prezant, han dejado clara su postura contraria a las declaraciones de Cruise en sendas declaraciones.


jueves, junio 23, 2005

Grupo Elron, difamando a Carl Sagan

El grupo Elron es una organización argentina fundada por Horacio Velmont y dirigida por Jorge Olguín. Su presencia en Internet es abrumadora, con decenas de sitios que incluyen comunidades, grupos, foros, listas de discusión y páginas de todo tipo.

A pesar de que declaran ser una organización de “ciencia avanzada”- ellos mismos deciden qué es ciencia y qué no lo es y cuan avanzada resulta cada una- no es posible encontrar ciencia en ninguna de sus páginas. Ni siquiera un método alternativo para obtener conocimiento, todo lo que dicen saber lo extraen de su “comunicación” con “seres superiores” a través de Jorge Olguín. Toda la justificación última de sus afirmaciones son esos seres y sus supuestas comunicaciones.

También dicen carecer de fines religiosos, pero sus páginas están repletas de un evidente sentido religioso, se inspiran en la cienciología e incluso dedican homenajes al fundador de esa peligrosa secta, L Ron Hubbard.

Sus disparates afectan a prácticamente todos los aspectos de la realidad y a los seres de ficción. Aseguran que los hombres lobo son extraterrestres, que Jack el destripador aprendió mucho con sus crímenes- según les comunicó el mismo, o su “espíritu” y que sus víctimas, que eligieron serlo, también extrajeron enseñanzas muy valiosas para futuras encarnaciones; que en Marte subsisten unos dos millones de habitantes que son el resto de lo que antaño fue una grandiosa civilización y que, sin embargo, no “construyeron” la cara de Marte, cuyos autores son seres de Orión, los mismos que construyeron las pirámides egipcias, que el mago David Copperfield traicionó la gran misión que se le encomendó al usar trucos en sus actuaciones, que el monstruo del lago Ness es un holograma proyectado desde una base extraterrestre situada en el fondo del lago, que la autenticidad de la sábana de Turín les fue confirmada por el mismo Jesús, que el “espíritu” se aloja en el cuerpo entre 20 y 50 días después de la concepción, que el aborto es una elección de la madre y que la “persona encarnada” ya tendrá otras oportunidades de vivir, que los dinosaurios llevaban inscrita en su ADN la fecha de su extinción así como el ser humano, que el pueblo judío se cree elegido debido a la confusión que sufrieron entre Jehová, que aunque si les escogió es solo un dios “menor” y el “Absoluto”, que Marilyn Monroe fue ejecutada por mafiosos de Sam Giancana por orden de los hermanos Kennedy, etc. Y, por si fuera poco, el origen de TODAS las enfermedades.

En casi todos los casos se usa una variación de esta frase: “nosotros no necesitamos opinar, sabemos que es así porque los seres superiores nos lo han contado”.

Todos los científicos son ciegos, salvo unos cuantos que les han asegurado que también están en comunicación con seres superiores pero que no pueden reconocerlo en público.

Como su inspirador, Hubbard, y la secta que fundó, el grupo Elron también usa de la difamación y la manipulación para atacar a quienes se les oponen.

Un caso especialmente doloroso para mí es el ataque que hacen al fallecido doctor Carl Sagan en una de sus páginas. Lo acusan de ignorante, de mentiroso, de cobarde y de falta de “entereza moral”. Según el diagnóstico del grupo, “Carl Sagan quedará en la historia como el paradigma del científico que vive en una caja de zapatos, ignorando lo que todo el mundo sabe”.




La base de esas acusaciones es, por supuesto, las revelaciones que hicieron a Jorge Olguín los seres superiores, al parecer muy disgustados con el doctor Sagan. Unos seres que nunca demuestran un conocimiento que exceda los del señor Olguin, como comprobaron los miembros de la sociedad argentina ASALUP, en un encuentro organizado con Olguín y Velmont.

Según les revelaron esos seres, Carl Sagan averiguó que los extraterrestres se encuentran entre nosotros desde hace décadas, pero que su cobardía le impidió reconocerlo. Ni se prueba esa presencia ni se prueba que Carl Sagan pudiera pensar que fuera cierto, ni se cree necesario hacerlo. Difamación en estado puro.


Aseguran que el escepticismo de Sagan es una máscara para ocultar su ignorancia. E intentan razonarlo.

Alegan que si se sustituye la palabra “escepticismo” por “ignorancia” en los argumentos de Sagan, puede comprobarse como el escepticismo “no tiene nada que ver” en ellos.

Como era de esperar de personas que no “necesitan opinar” y, por tanto, carecen de la disciplina que proporciona la necesidad de sustentación sólida de las opiniones, Olguín y Velmont fracasan a la hora de demostrar conocimientos propios y ejercer su raciocinio.

Sagan había usado como ejemplo para ilustrar la necesidad de ser escéptico la comparación de esa actitud con la misma actitud prudente ante un comercial que nos quiere vender un automóvil de segunda mano.

Velmont asegura que si Sagan entendiera de mecánica, no precisaría de esa actitud, pues en ese caso el vendedor no le podría “embrollar”.

No cae Velmont en que eso, precisamente, es lo que recomienda Sagan. Que se compruebe por uno mismo sin confiarse sin más a la posibilidad de que el vendedor pueda ser sincero.

Uno no puede, por mucho que sepa de mecánica, saber si el vendedor es sincero y cual es el verdadero estado del automóvil si no realiza sus propias comprobaciones. Se encuentra por tanto en una situación previa de incertidumbre (no ignorancia, en rigor) acerca del estado real del automóvil que sólo puede solucionarse mediante comprobación, nunca aceptando la palabra del vendedor sin más. Eso es ser escéptico.

Sería estúpido sugerir que si alguien sabe que el automóvil está en perfectas condiciones se mantuviera una actitud escéptica. En realidad Sagan pretende ilustrar las actitudes posible sen una situación de incertidumbre, previa a toda comprobación. Una es la de aceptar de manera acrítica lo que el vendedor, o el “canalizador” de “seres superiores” nos quiere vender como cierto, lo crea él mismo o sea un mentiroso. Y la otra es la escéptica, la que no acepta sino pruebas de cual es la realidad.

Y es que el uso del término “ignorancia” en lugar de “incertidumbre” no es aquí inocente, ni mucho menos. Sagan recomienda comprobar las cosas por uno mismo, Velmont y Olguín quieren que se les crea asegurando que nadie puede comprobar, sino ellos, que lo que dicen es cierto mediante el expediente de instaurar como “sabios” por definición y sin posibilidad de comprobación a los “seres” que les dictan en exclusiva y de ignorantes a quienes quieren aplicar los consejos de Sagan.

Gentuza.

jueves, junio 16, 2005

André Barbault y la manipulación de la verdad (y III)

Barbault es consciente de que un mero pronóstico acertado o un puñado de ellos no aporta nada a la validez de la Astrología Mundial avalada por él si se enmarca en el inmenso océano de fallos que hemos visto en las anteriores entregas de este artículo. Para que la Astrología Mundial no fuera reducida a un mero estatuto adivinatorio de hechos aislados de más que dudosa eficacia, Barbault integra sus predicciones sobre la URSS en un ciclo.

Esto ocurre desde el principio, a pesar de que el mismo Barbault y sus seguidores publicitan casi exclusivamente el pronóstico para 1989. De hecho, la primera referencia a “sucesos importantes” para la URSS que hace Barbault la hace en el mismo artículo de 1945 y el de 1949 al menos de manera implícita cuando enmarca los sucesos de 1881, 1917 y 1953 en un mismo ciclo, lo cual nos lleva a que la siguiente fecha significativa sea, necesariamente, la de 1989. Y de manera explícita en 1952 en su artículo de L’Yonne Républicaine ya hace el pronóstico tanto para el año siguiente, 1953, como para 1989.

Pero no era necesario que lo hiciera, puesto que si integra la historia de la URSS en ese ciclo, el año 1989 deberá ser FORZOSAMENTE significativo como consecuencia de ello.

La insistencia en los sucesos de ese año que hacen Barbault y sus seguidores se debe a dos razones generales.

La primera, es evidente, consiste en la necesidad de confirmación del ciclo y de cada uno de sus hitos. La segunda es que Barbault no se limita a hacer un pronóstico ambiguo, sino que da detalles acerca de lo que en esa fecha ocurrirá. Esto fuerza no solo a constatar que en esa fecha ocurre algo, sino que ocurre lo predicho. Ni la primera ni la segunda se ven satisfechas, como han puesto de relevancia diversos autores, y ahí es donde se alcanza a contemplar la verdadera dimensión de la manipulación de Barbault.

Respecto a lo que ocurre en cada uno de los años, ya hemos comentado que en 1881 (o 1882 que ambas fechas han sido proporcionadas por Barbault) no hay un verdadero hecho significativo para la URSS. En su "Historia de una previsión" , Barbault ha intentado adjudicar a la conjunción de ese año dos sucesos concretos, pues es necesario para que el ciclo tenga sentido. Se trata de la creación de los primeros partidos socialistas europeos, ocurrida entre 1879 y 1883 y de la fundación del partido comunista ruso, que él fecha en ese año de 1881.

En el primer caso, se hace difícil ver cómo es que la alineación de Saturno y Neptuno pudo tener algo que ver con sucesos ocurridos antes de que se diera y por qué los posteriores han de obedecer a una dinámica diferente de la que debe explicar los primeros. Ciertamente, parece muy forzado. En el segundo caso, ya hemos visto que no es cierta esa fecha como fundación del partido comunista ruso en el anterior artículo de “paranormalidades”. La primera organización de inspiración marxista de Rusia data de 1883, y es de un partido enemigo de Lenin. Este fundó un partido local en 1895 y el primer partido ruso marxista se fundó en 1898. Pero Barbault deja en la ambigüedad ese dato, limitándose a decir que “el partido comunista ruso nació bajo la conjunción de ese año”.

En un gráfico que figura en “Historia de una previsión”, Barbault se remonta más atrás. Cita la conjunción de 1846 como supuestamente relacionada con el nacimiento del marxismo, que él fecha en 1847 y con las revoluciones de 1848, uno y dos años después de que la conjunción se forme. También nombra la de 1773 y la revolución americana, sin que quede claro que tiene que ver la independencia de las colonias inglesas-en 1776- con la historia de la URSS. Barbault se muestra generoso a la hora de ampliar el rango de la influencia de esas conjunciones para obtener su “suceso capital” para cada hito.

Y lo mismo hace en 1953, como vimos. En primer lugar hace un pronóstico para 1952, y, no viéndose cumplido, a finales de ese mismo año lo cambia a 1953. Además se “anota” como triunfo la muerte de Stalin, como si aceptara que los astros “han matado” al dirigente soviético. Pero los cambios para la URRS, que es exactamente lo pronosticado por Barbault, no se produjeron a su muerte. Malenkov, su sustituto al frente de la URSS, fue el segundo de Stalin y un continuista que permaneció en el poder hasta 1957, y los cambios empiezan realmente en esa fecha, con Krusehv una vez depuesto Malenkov. Para no reconocer un fallo, Barbault se apunta la muerte de Stalin como si fuera eso lo predicho por él y no unos cambios que no vinieron hasta 3 años después. De paso, se anota también esos cambios y dictamina unilateralmente que es el suceso más importante producido desde 1917. Se fabrica su “suceso capital”

Ya hemos hablado de la importancia de la muerte de Lenin entre esas fechas (1924), y de la creación de los coljoses, considerado por el mismo comité central del partido como el suceso más importante desde la revolución de 1917. Además, Barbault ya ha despreciado entre 1881 y 1917 un suceso que los historiadores consideran capital, la revolución de 1905. Esa revolución condujo a la de 1917, y así lo consideraba el propio Lenin que escribió que era “un ensayo general” de ella. La gravedad de algunos hechos de aquella revolución es de tal magnitud que muchas personas creen que el famoso incidente del acorazado Potemkin ocurrió durante 1917, y sin embargo corresponde a la revolución de 1905. La revolución se detuvo por la paz firmada por el zar, con concesiones políticas y sociales insólitas hasta esa fecha en Rusia y por el desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial. Es durante esa misma revolución cuando se crea el primer “soviet”. Nadie puede negar que ambas revoluciones estén conectadas y, siendo así, el pronóstico para 1917 debería ser para 1905, al ser aquella una consecuencia de esta.

Como vemos, el ciclo anunciado por Barbault no se sostiene sin siquiera entrar a examinar el pronóstico para 1989. Y son, precisamente, esos hechos anteriores los que deben sostener lo predicho para 1989, como prueba el que Barbault lo anunciara con décadas de antelación. El mismo Barbault reconoce que su intención era un pronóstico doble para esas dos fechas, que era “cosa hecha”, consecuencia de su pronóstico en forma de ciclo.

Pero consideremos, por fin, el famoso pronóstico para 1989.

Los seguidores de Barbault insisten en presentar esa fecha como la de un nuevo suceso capital en la historia de la URSS, la caída del muro de Berlín. El propio Barbault, aunque presenta este hecho como el más evidente, no deja de observar que es un jalón más en un camino que ha comenzado antes. Pero, condicionado por la necesidad de que el ciclo se cumpla, no lo lleva más allá de 1989. En “Historia de una previsión” reconoce que la caída es un suceso consecuencia de la tormenta de protesta social y política que sufre la República Federal de Alemania desde meses atrás. También cita a Polonia y las primeras elecciones legislativas en la URSS, de antes del verano.

No se refiere, en cambio, a que estos movimientos son debidos a que Gorvachov anuncia en Julio que los países del Pacto de Varsovia decidirán sus destinos por sí mismos. Todos esos sucesos se deben a que la URSS renuncia a intervenir, como en otras épocas había hecho, y a su política de dominación sobre los países del este de Europa. Seguramente, de haberlo citado, tendría que haber relacionado esa declaración con sucesos anteriores a 1989. Por ejemplo, a 1988, cuando los países bálticos reclaman su independencia por primera vez de manera abierta, con la fundación de partidos independentistas tolerados. Si la URSS no reacciona ante reclamaciones de cambios dentro de su propio país, ¿cómo iba a hacerlo con reclamaciones exteriores? O a 1987, cuando Gorvachov presenta su plan de reformas políticas y económicas, origen de todo lo demás. O, siendo Gorvachov el desencadenante de todos estos sucesos con sus ideas sobre la perestroika y el glasnot, a 1985, fecha en que Gorvachov empieza a hablar sobre ello y es, además, la fecha en que accede al poder. ¿La muerte de Stalin, a pesar de que no se producen cambios hasta tres años después, es una fecha capital y la fecha del acceso al poder de quien protagoniza los cambios más espectaculares en la historia de la URSS no es un suceso a considerar? ¿Cómo determina Barbault la importancia de los sucesos históricos? Si se quiere usar como excusa que la muerte de Stalin tiene relación con los cambios posteriores, ¿qué decir de la evidente relación entre el nombramiento de Gorvachov en 1985 y los sucesos de 1989 y posteriores?

En cualquier caso, 1989 no es la fecha de la caída de la URSS, que se produce en 1991 y la sucesión de hechos que lleva hasta ella no parte de 1989, es anterior en al menos 4 años. Y el protagonista es Yeltsin al menos en tanta medida como el propio Gorvachov. ¿Por qué no considerar la fecha, 1985, en que Gorvachov trae a Moscú a Yeltsin para hacerlo el máximo dirigente en Moscú? ¿O la fecha, 1976, en que Yeltsin es elevado a la secretaría general del partido en Sverdlovsk (la actual Yekaterinburgo) e inicio de su meteórica carrera? La respuesta es sencilla, tiene que ser 1989, o el ciclo carece de sentido alguno.




El defensor de Barbault puede alegar que, después de todo, lo innegable es que Barbault pronosticó la caída del régimen soviético para esa fecha y dio un plazo de “gracia” de año y medio. ¿Realmente fue ese su pronóstico? En absoluto, no, al menos, hasta 1987, dos años después del nombramiento de Gorvachov y ya anunciadas las reformas y efectuadas las primeras.


Aparte de las vagas referencias a que 1989 sería una nueva fecha capital en la historia de la URSS, algo que se desprendía de la misma formulación de la existencia de una relación con un ciclo astral, el primer pronóstico concreto acerca de lo que podríamos esperar de esa fecha aparece en “Los astros y la historia” 1967. De esa obra, Barbault reproduciría un par de párrafos en su “Historia de una previsión”. Estos:

“…este triple encuentro planetario será la reunión astral más importante de todo el siglo XX…dos resurgimientos históricos…el americano y el ruso, bajo los auspicios de dos principios distintos, el capitalista y el comunista…ambos participantes se encuentran al final de la carrera, el destino último es 1988-1989, a cuyo término el mundo se renovará para dar nacimiento a una sociedad nueva. Indudablemente, la gran cita de nuestra historia tiende a presentarse en ese triple cruce lineal que va de 1988 a 1992.” Página 297 de “Los Astros y la Historia”.

“…la gran metamorfosis de la sociedad se produce favoreciendo una fusión, una síntesis, en la que Neptuno asimila a Urano, es decir, cuando la sociedad nueva toma de la antigua y es mucho menos la antagonista que la continuadora, y es la imagen misma de la huella lineal de las corrientes que convergen al mismo tiempo y en el mismo sitio, como dos afluentes convirtiéndose en un río.” Página 299.

Barbault pretende que la ambigüedad de estos párrafos aporta algo más que el mero señalamiento de una fecha, cosa que, insistimos, no es necesario que señale, pertenece al ciclo apoyado por él. Según él es una descripción de lo realmente sucedido en 1989. Pero resulta evidente que en esa predicción, por muy ambigua que resulte, no se habla de la derrota o el derrumbamiento de la URSS y la victoria del capitalismo, sino de una nueva sociedad resultado de la fusión de ambas ideologías o, siendo muy generosos, de la derrota de ambas tendencias. Esa predicción no afecta solo a la URSS, sino a ese país y a su rival, a la ideología que defiende y a la de su oponente. “Dos afluentes convirtiéndose en un río”, “ambos participantes se encuentran al final de la carrera”.

Aún más, Barbault “olvida” citar otro párrafo de esa misma obra igualmente referido a 1989, este:

“…estos dos participantes, estadounidenses y rusos, el primero con una superioridad y un adelanto, y el segundo con una inferioridad y un retraso, puestos en la finalidad de una dominación mundial, vemos presentarse la perspectiva del nacimiento de una nueva sociedad, nacida de una evolución doble, pero donde, como tendencia, el segundo tendría la ventaja sobre el primero.” Página 308.

Es decir, insiste en una nueva sociedad fruto de una “evolución doble”, pero en la que, lejos de entreverse el derrumbamiento o derrota de la URSS, ¡predice un puesto de ventaja para la URSS sobre los EE.UU.! ¿Es esta una predicción de los sucesos de 1989 y posteriores?

Barbault reproducía aquí el mayor fiasco de sus predicciones a cerca de la historia de la URRS, que data de 1964 y su “Crisis mundial de 1965. Previsiones Astrológicas”

En esa obra, Barbault predice el adelantamiento de los EE.UU. por parte de la URSS en todos los terrenos, incluida la carrera espacial. Lamentablemente para Barbault, los americanos llegan primero a la Luna, y el atraso tecnológico y económico de la URSS se perpetúa.

Resumiendo, la carrera de Barbault está llena de errores tremendos, escasos aciertos y, en lo referente a la historia de la URSS, el ciclo planetario no se sostiene más que con un ejercicio de voluntad que ignore la verdadera historia de la URSS y sus hechos más destacados y forzando lo que Barbault predijo hasta extremos indisimulables.

jueves, junio 09, 2005

André Barbault y la manipulación de la verdad (II)

André Barbault cimienta su fama en una supuesta predicción realizada con décadas de antelación al suceso que supondría su realización. Se trata de la caída del muro de Berlín, el colapso de la U.R.S.S. y la exclusiva permanencia de una sola ideología que llevaría a la llamada globalización.

Además, asegura que no se trata de algo ambiguo, como vaticinar la ocurrencia de un suceso importante y nada más, sino de la más exacta predicción posible acerca de aquellos sucesos históricos.

Para que la predicción no fuera asignada a simple azar o a cuestiones ajenas a la astrología, como la mera observación de sucesos contemporáneos a la predicción que pudieran anunciar aquellos hechos, Barbault recurre a inscribir esos hechos en un ciclo astrológico al cual pertenecerían otros sucesos notables. Especialmente notables, además, pues es evidente que siempre ocurren cosas y algunas de ellas han de coincidir con esos ciclos, por lo que, para que ese ciclo tuviera algún significado, es necesario que la representatividad de los sucesos coincidentes con los del ciclo astral sean verdaderamente importantes, incluso los más importantes.

Así, si se dieran acontecimientos trascendentales para el devenir de la historia de la U.R.S.S fuera de ese ciclo, o no ocurrieran hechos trascendentes en el seno del ciclo, la importancia de este perdería su fuerza y con él la predicción de Barbault, que para tener algún significado astrológico debe inscribirse necesariamente en uno de esos eventos astrológicamente significativos.

Resumiendo, Barbault solo puede invocar el valor de su predicción si esta pertenece a un ciclo astral que haya originado otros eventos significativos en todas y cada una de sus ocurrencias. En este caso, la significación del evento nos viene dada por la trascendencia del mismo para la historia de la URSS. Si esos hechos se producen siempre o en número significativo en el seno del ciclo, existe la posibilidad de una conexión entre los acontecimientos históricos y determinadas posiciones astrales. Si durante ese ciclo no ocurre nada o si fuera de él ocurren hechos de ese tipo con frecuencia, la conexión no se sostiene y la predicción de Barbault no tiene valor alguno.

Añadamos que Barbault no se ciñe exclusivamente a la historia de la URSS como país, sino que habla de la historia del comunismo introduciendo sucesos considerados por él trascendentes para la historia de esa ideología. Evidentemente, lo dicho anteriormente también vale en este caso. Los sucesos significativos han de darse en el seno del ciclo y no deben ocurrir fuera de él ni darse ocurrencias cíclicas sin hechos significativos.

Además de repasar los acontecimientos de verdadera importancia para la URSS y para el comunismo y analizar su relación con esos ciclos, debemos, por otra parte, repasar el texto exacto de las predicciones de Barbault en relación con la historia de una y otra cosa, hechas a lo largo de décadas y si se corresponden con lo realmente ocurrido. La fuerza principal de Barbault reside no en anunciar que en determinadas fechas debemos esperar que algo importante ocurra, pretende haber anunciado lo que iba a ocurrir con un margen de ambigüedad muy reducido o inexistente. Así, comprobaremos si efectivamente anunció unos hechos que ocurrieron, si erró en algunas fechas, si se le escapó algún hecho importante e incluso si anunció hechos que nunca ocurrieron. El significado de la supuesta predicción de Barbault acerca del fin del comunismo y el nacimiento del mundo que ahora conocemos depende de ello, pues, como decíamos, las predicciones afectan a la historia completa de la URSS y del comunismo, y un simple acierto o unos pocos entre una nube de fallos situaría esa predicción concreta en una perspectiva adecuada del conjunto de ellas.

En el artículo anterior de “paranormalidades” ya vimos que los errores de Barbault en las predicciones generales son más abundantes que los aciertos y, si se ha consultado los artículos cuyos enlaces ofrecí, los escasos aciertos o bien son ambiguos o se refieren a hechos previsibles por medios ajenos a la astrología.

Respecto a la historia de la URSS y el comunismo, las predicciones de Barbault son escasas, incluso teniendo en cuenta los hechos anteriores al estudio de Barbault y que deben, necesariamente, integrarse en el sistema de ciclos. Esto se explica porque el ciclo a considerar, de 36 años de duración, y la de la URSS, que apenas alcanza los 100 años si se le añade el margen de la historia anterior del comunismo. Pero Barbault incluye algunas predicciones para la URSS que no pertenecen estrictamente al ciclo, sino que interpreta como consecuencias de las tendencias que nacen de los aspectos planetarios anteriores o de los que dirigen a esos aspectos (oposiciones, sextiles, etc.)

El día de año nuevo de 1952, Barbault publica un artículo en l’Yonne Republicaine en el que anuncia que la conjunción entre Saturno y Neptuno de esos días es la misma que se dio en 1917, fecha de la revolución de Octubre en Rusia y también la de 1881, fecha, dice Barbault, del nacimiento del Partido Comunista Ruso. Dado que el siguiente hito astral ocurre en esos momentos, Barbault anuncia que el año de 1953 será “capital para la URSS”.

Barbault “estira” las fechas a conveniencia para que encajen en los ciclos astrales. El partido Comunista Ruso no nace en 1881. Ese nombre se adopta en 1918 por el entonces llamado Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, para posteriormente llamarse Partido Comunista de los Bolcheviques de la Unión y adoptar más tarde, en 1952, el nombre definitivo de Partido Comunista de la Unión Soviética. En 1881 no existía en Rusia ningún movimiento marxista, sino revolucionarios populistas. En 1883 se funda la primera organización marxista de Rusia, “Emancipación del trabajo”, por Plejanov, que originó las concepciones mencheviques enemigas de los bolcheviques. El verdadero antecedente del partido comunista ruso hay que encontrarlo en 1895, cuando Lenin funda la “Unión de lucha por la emancipación de la clase obrera" circunscrita a San Petersburgo. El partido social demócrata de Rusia, que sería, como decimos, el que adoptaría el nombre de Partido Comunista Ruso en 1918, no existió hasta 1898 cuando celebró su congreso fundacional en Minsk. Al respecto, puede leerse en marxist.org, en su “Historia del partido comunista de la URSS” lo siguiente:

“Pero, a pesar de haberse celebrado este primer Congreso, en Rusia no existía aún, en realidad, un Partido socialdemócrata marxista. El Congreso no había logrado unir y enlazar orgánicamente los diversos grupos y organizaciones marxistas. No existía aún una línea única de trabajo entre las organizaciones locales; no existía un programa del Partido, ni estatutos de éste, ni un centro único de dirección.” Y se refiere a un congreso celebrado en 1898, 17 años después de la fecha apuntada por Barbault.

Puesto a escoger un hito para esa fecha, sorprende que Barbault no se fijara en que 1881 fue la fecha del asesinato del zar Alejandro II, aunque tal vez se deba a que fue obra de los populistas, no de los marxistas, casi inexistentes en esa fecha.

Lo que Barbault hace es forzar las cosas para que, ya que en 1917 se dio esa conjunción, en la fecha anterior se integre algún suceso “capital” y de ahí que considere que 1953 es, necesariamente, otra fecha “capital”, la única hasta 1989 y la de una nueva conjunción.

De esta manera Barbault establece una secuencia de hechos “capitales” en los años 1881-1917-1953-1989.


Y eso que esa fecha de 1953 ya ha sufrido un “retoque”, pues en 1945 Barbault anuncia ese “hecho capital” para 1952, no para 1953. (Astrologie météorologie suivie de contribution à l'astrologie agricole. Paris Niclaus 1945) ¿Cuál es la razón de la necesidad de tal retoque? La conjunción se forma en 1952 y al año siguiente se ha modificado algo a causa de las retrogradaciones. Del mismo modo que Barbault pretende adjudicar lo ocurrido en 1848 a la conjunción de dos años antes, podría haber hecho eso mismo en esta ocasión.

¿Qué ocurre en 1953? Muere Stalin. Barbault, y es de suponer que sus acríticos lectores también, se siente impresionado, lo considera un acierto total.

¿Pretende Barbault decir que los astros “mataron” a Stalin? Ese nivel de determinismo no lo sostiene ni el más fanático de los defensores de la Astrología. Hubiera resultado más convincente un golpe contra Stalin, su defenestración o algo parecido. Sin embargo, como han señalado críticos de Barbault, la posibilidad del cambio se venía anunciando en los periódicos de todo el mundo, algo ocurría en la URSS. Y algo de eso ocurre, pero 3 años más tarde con ocasión del XX Congreso del partido. Hasta entonces, no se puede hablar de cambios en la URSS.

En cualquier caso, Barbault hace de la muerte de Stalin un suceso comparable a la revolución de 1917, el único de ese calibre entre ambas fechas. Sin embargo, la muerte de Lenin, ocurrida en 1924, ocasionó tantos cambios como quieran atribuirse a la de Stalin, incluido el acceso al poder de él mismo. En 1929, se liquida a los Kulacs a favor de los coljoses. De este suceso se ha dicho:
“Fue ésta una profundísima transformación revolucionaria, un salto del viejo estado cualitativo de la sociedad a un nuevo estado cualitativo, equivalente por sus consecuencias a la transformación revolucionaria operada en Octubre de 1917.”

Esta declaración es del propio Comité Central del PC de la URSS en 1939.

Entre 1917 y 1953 podemos encontrar otros sucesos realmente capitales para la historia de la URSS. La única razón que fuerza a Barbault a considerar 1953 como capital es que es parte de una nueva conjunción.

En la tercera parte de este artículo, examinaremos la predicción “estrella” de Barbault, en qué consistió exactamente y su relación con los hechos realmente ocurridos. También tendremos ocasión de examinar otras predicciones de Barbault respecto de la URSS.

martes, mayo 17, 2005

André Barbault, la manipulación de la verdad.

André Barbault es un astrólogo que considera a sí mismo el fundador principal de la llamada Astrología Mundial, una suerte de arte predictiva de la política mundial basada en ciclos planetarios.


Barbault se presenta en sus libros y artículos como un hombre casi infalible que acertó cuestiones como la caída del muro de Berlin y otros sucesos. Muchos de sus seguidores desafían a los escépticos a que den explicaciones a esos aciertos. Para no ser acusados de partidistas, cederemos la palabra a astrólogos colegas de Barbault que nos mostrarán que no se trata de explicar por qué acertó Barbault, sino de explicar cómo alguien llegó a creer que de verdad acertó.


Jaques Reverchon fue un astrólogo "serio" que consideraba a gente
como Barbault charlatanes que perjudicaban la astrología. Publicó en
todas las revistas menos delirantes del sector y fue considerado por
sus colegas como un especialista. La CUNA de Guinard lo considera
imprescindible y Michel Gauquelin pidió a Revenchon que revisara su
famoso trabajo sobre el efecto Marte así como que efectuara de
manera independiente los cálculos, algo en lo que Revenchon estaba
considerado el mayor experto mundial.


Sobre Barbault puede leerse a Reverchon cosas como que "decir que no
se dijo lo que había dicho, y escribir que escribió lo que jamás
escribió, forma parte sin duda del arsenal"


Guinard opina que "se empeña en negar el fracaso de sus
predicciones, pero tiene poca importancia que se equivoque, cuenta
con lectores crédulos propensos a olvidar el pasado"


Barbault es autor de un programa informático
astrológico, Ordinastral, y es fundador y
propietario de una empresa que lo comercializa, Astroflash. Respecto
a esto, Gauquelin, tan querido por los astrólogos, ridiculiza tanto
a Barbault como los "astrólogos de ordenador" en su
artículo "L'Astrologie parée d'I.B.M.", Science et Vie, n° 611 (VIII
1968), p.80-89."


Conviene recordar que estas críticas a Barbault provienen del mismo mundo astrológico, no de negadores, detractores o escépticos.


Reverchon se propuso revisar el trabajo de la llamada astrología
mundial, que consideraba un camelo populista y tomó como sujeto las
predicciones de Barbault, muy conocido entre el gran público pero
despreciado entre los profesionales del sector.

Encontró que el valor predictivo de la metodología de
Barbault era nulo. Los errores de Barbault se muestran con abundancia en el trabajo de
Reverchón, lleno de documentación. Incluye un sencillo examen
estadístico de sus aciertos que lo sitúan en el margen del azar.


Entre esos errores se encuentra que predijo por ¡11 veces! el final
de la guerra Francia-Argelia, que Kennedy sería reelegido en 1964
(fue asesinado en 1963), que Krushchev estaría en el poder hasta
1966 (fue depuesto en 1964) que De Gaulle dimitiría en 1965 (fue
reelegido) y muchos otros.


Barbault no contestó a ese trabajo de Reverchón hasta 2004, treinta
años después, con motivo de la republicación del trabajo de
Reverchon en las páginas de la CURA y solo en su página web y en
ningún otro lugar. Guinard consideró oportuno prologar entonces el
artículo con una mención a la respuesta de Barbault a la que
califica de "lleno de errores y mentiras" además de injurioso.
Además recuerda que Gauquelin primero y Alan Yaouanc después ya
demostraron en dos artículos anteriores al de Reverchon muchos de
los errores de Barbault. (Cuadernos Astrológicos números 117. (1965)
y 135 (1968)


Incluye, para más abundar, una pequeña selección de errores de
Barbault posteriores a 1973, fecha del artículo de Reverchon:
(En primer lugar la predicción de Barbault y el lugar y fecha de
publicación, después un comentario con los sucesos reales)


Tándem electoral Bérégovoy / Delors para las elecciones
presidenciales de 1995 en Francia. El Astrólogo nº 98 (1992, pp.108-
109):
Esto ocurrió:
El 28 de marzo de 1993: derrota de los socialistas a los
legislativos
El 29 de marzo de 1993: dimisión del gobierno de Pierre Bérégovoy
El 29 de marzo de 1993: Eduardo Balladur nombrado 1r ministro
El 1 de mayo de 1993: Bérégovoy se suicida en Nevers
El 7 de mayo de 1995: victoria de Jacques Chirac a las elecciones
presidenciales


Fidel Castro derrocado en 1993. El Astrólogo nº 99 (1992, p. 164):

Pues va a ser que no.


Abdicación de Isabel II en su hijo para 1993. El Astrólogo nº 99
(1992, p. 171)

¿Camila es ya reina?


Paz entre palestinos e israelíes para 1995. El Astrólogo nº 106
(1994, p. 72):

¿No iba ahora Ronaldo de embajador de paz?


Nueva cohabitación tras elecciones anticipadas en 1997 en Francia
entre Miterrand y Chirac, solo que ahora con Chirac de presidente y
Miterrand de jefe del gobierno. El Astrólogo nº 112 (1995, p. 30)


Sería por medio de psicofonías, porque Miterrand muere el 8 de enero
de 1996.


Fuerte recuperación económica para 1997 gracias al ciclo Júpiter-
Saturno. Ambiente de boom económico para ese año.L'Astrologue nº 117 (1997, p.36)

Pues no, Crisis asiática de 1997.


Guinard comenta que, lejos de reconocer sus errores, Barbault
reinterpreta sus predicciones, como aquella de que en 1982 primero y
en 1983 después, se iba a producir un tremendo cataclismo mundial,
empeñándose en que creamos que tras
las dos guerras mundiales, esos años fueron la tercera "mancha negra
del siglo XX". ¿Será por el mundial del naranjito?


De manera paralela a la inclusión del prólogo al demoledor artículo
de Reverchon, la CURA publica otro cuyo autor es Jaques Halbronn,
especialista en textos proféticos, y autor de un manual sobre el
tema de gran difusión en la Universidad francesa. El título del
artículo es "André Barbault y al historia del comunismo"

En él, Halbronn pone en evidencia todos los errores de Barbault respecto a
la antigua URSS y a la historia del comunismo. Especialmente
indicado es en nuestro caso el apartado titulado "La era Gorvachov"
en el que desde el primer párrafo desmonta las pretensiones de
acierto de Barbault acerca del final de la guerra fría, la caída del
muro y las relaciones ruso-americanas.

El primer artículo puede verse aquí:
http://cura.free.fr/xxv/25rvchon.html

Y el de Halbronn aquí, ambos en francés:

http://www.hommes-et-faits.com/Para_Psy/Jh_Barbault.htm


No deje de visitar la segunda entrega de este artículo y la tercera y última.

domingo, mayo 01, 2005

Pseudo racionales.

Pensando en que la experiencia con la presencia de Reinoso en la lista de correo "charlatanes" tenga algún aspecto productivo, me atrevo a hacer una reflexión a partir de ella.

El aspecto más llamativamente negativo de esa experiencia proviene, en mi opinión, de un rasgo individual del carácter o la psique de Reinoso- es su forma particular de reacción- pero esa reacción, ajustada en cada caso al personal rasgo de carácter, es general en el mundillo magufo y constituye un reto para quienes aspiran a que el debate con los crédulos tenga un objetivo más allá del propio debate.

Me refiero a que lo particular y llamativo en Reinoso es su recurso a la descalificación personal, al insulto y su facilidad y rapidez para ello. Pero la incomprensión del rechazo de lo que consideran "datos" o "hechos", ya provenga de la "observación espontánea o del "experimento", está muy extendida entre los defensores de las distintas pseudo ciencias.

El uso del término pseudo ciencias en lugar de "fenómenos para-normales" está particularmente justificado en este caso, pues aquellos de quienes tratamos suelen rechazar las "supersticiones" de tradición esotérica u ocultista y creen estar obrando conforme a la legitimidad científica o racional.

Sin embargo, no pueden ser acogidos en la "ortodoxia" científica y racional como meramente equivocados debido a un rasgo siempre presente que consiste en cierto rechazo a aquellos aspectos del método científico que enfrentan la legitimidad de sus creencias desde su misma raíz o a la simple ignorancia de los mismos. Además del hecho de que su rechazo de esas "supersticiones" es más de tipo intuitivo que un resultado de la aplicación metodológica. Estos incrédulos en el ocultismo sobrenatural, son aspirantes a "pensadores racionales", y están convencidos de ser reformadores de esa racionalidad.


Por eso su reacción, consistente en un sentimiento de afrenta, que se manifiesta conforme al carácter personal. En algunos casos, como en el de Reinoso, su actitud les caracteriza como auténticos "troll" que hacen imposible el dialogo y boicotean los espacios en los que puede tener lugar. Pero abunda el desdén, el cortés desinterés, el victimismo "galileano", el sincero deseo de argumentar y convencer, etc. Y salvo en casos como los de Reinoso, en los que la únicas actitudes son ignorarlos o enfrentarlos mediante distintos métodos, buscando su retirada sin más y la recuperación del espacio de debate- y estos "ejemplares" suelen irritar a los representantes de ambas "posturas" en el debate-, el escéptico debe atender, en mi opinión, a las formas y contenidos de ese debate de manera especialmente atenta.

Estos pseudo racionales consiguen una imagen muy de acuerdo al gusto de nuestros tiempos. Son aquellos que se sitúan "en medio" de dos posiciones, lo cual parece ser entendido como la postura correcta. (Uno se pregunta si ocurriría lo mismo en casos como la esclavitud, si alguien consideraría necesario buscar posición equidistante entre los "supersticiosos" e irracionales defensores de esa institución y los "fanáticos" oponentes que no encuentran nada bueno en ella)

Gustan además de cultivarla, sus recursos son conocidos: la necesidad de mantener una mente abierta, la apelación al caso Galileo, la confusión entre conocer algo y ser infalible sobre ello, la insistencia en la falsa necesidad de que los críticos realicen investigaciones paralelas para legitimar su crítica,etc.

Desgraciadamente, esos recursos funcionan frecuentemente y aseguran la imagen "razonable" de esas personas en la mente de los curiosos que se acercan al debate con ánimos de averiguar algo de manera definitiva.

El escéptico debe prepararse para contestar a esas artimañas. Debe poner de manifiesto de manera clara lo falaz de esas argumentaciones. Conseguirá tanto despojar de falsas armas a su oponente como hacer patente cual es en realidad la postura razonable y por qué es así.

lunes, marzo 28, 2005

Creencias y Ciencia

Los escépticos consideramos que las creencias paranormales son eso, creencias injustificadas. Destacamos la ilegitimidad de un argumento, la inconsistencia de un razonamiento o el apresuramiento de una conclusión. A menudo, sentimos la tentación de extender el ejemplo de ello a la capacidad para razonar de todo aquel que sostiene una creencia de ese tipo, caracterizándola de básicamente defectuosa, carente sobre todo de la disciplina que proporciona el conocimiento del método científico y las reglas de la argumentación. Frecuentemente pensamos que un poco de ciencia puede "curar" ese mal. Pero la cosa puede ser algo más compleja. Muchas personas de buena formación científica sostienen creencias de ese tipo. Algunas de esas personas fueron o son muy buenos científicos.


Alfred Russel Wallace (1823-1913) es un ejemplo de científico, incluso de científico genial que mantuvo creencias abiertamente irracionales.

Wallace fue un científico brillante. Fue el descubridor de la llamada "línea de Wallace", una división este- oeste en la fauna del archipiélago malayo que inauguró los estudios de zoogeografía en lo cual Wallace, además de precursor, fue durante años el mayor experto. También fue pionero de la etnografía y del estudio del comportamiento animal, siendo el primer europeo en contemplar al orangután en libertad y en su estudio. Entomólogo de primera fila, presidió la Real Sociedad británica de la especialidad y publicó numerosos libros y artículos sobre la disciplina con aportaciones de enorme valor. También destacan sus aportaciones en el campo de la antropología. Y de haber sido de carácter más ambicioso, es posible que el estudio de la evolución biológica se llamara hoy en día "wallacismo", en lugar de "darvinismo".


Efectivamente, Wallace llegó a las mismas conclusiones que Darwin de manera independiente de este gracias a sus enormes conocimientos en zoogeografía y recibió las mismas influencias que Darwin de Lyell y Malthus. Publicó sobre la evolución antes que el propio Darwin, aunque pasó desapercibido para todos excepto los amigos de Darwin, Lyell y Huxley. Algún tiempo después, estos avisaron a Darwin sobre un nuevo artículo de Wallace de inminente publicación por parte de la Royal Society en el que adelantaba la teoría de la evolución y sus causas de manera idéntica a la concebida por Darwin. Informado Wallace acerca de los estudios inéditos de Darwin, concedió presentar su teoría conjuntamente con este con el nombre de teoría Darwin-Wallace. Cuando Darwin comenzó a llamarla "mi teoría", Wallace declaró: "Es suya y solo suya" y tituló su libro sobre evolución, con sus propios estudios y conclusiones independientes, "Darwinismo" Esta generosa actitud de Wallace resalta teniendo en cuenta que fue informado sobre todas las maniobras para la publicación conjunta y de la impresión a toda prisa de "El origen de las especies" cuando ya todo estaba hecho y mientras permanecía en Malasia.


A pesar de su indudable genio y su dominio de la argumentación científica, Wallace mantuvo una postura irracional respecto a determinados aspectos. Es conocida su injustificada excepción de la mente humana del fenómeno evolutivo que codescubrió.
Además, fue un defensor apasionado del espiritismo y de los supuestos poderes de los "medium".


Wallace mantuvo polémicas y debates sobre ello durante toda su vida, y declaró en defensa de Henry Slade en el juicio contra este charlatán celebrado a instancia de, entre otros, el propio Darwin. Se dijo que este juicio fue un modo de castigar a Wallace al permitir con su voto la lectura en la sección de antropología de la Asociación Británica de un informe sobre transmisión del pensamiento.

También es conocida su polémica con S.J. Davey y con Hogdson una vez fallecido el primero. Davey fue un defensor del espiritismo y escribió artículos en la prensa de su tiempo a favor de los poderes como médium de Engliton e incluso el mismo creyó poseer esos poderes, pero descubrió que sus experiencias eran fruto de las bromas de sus amigos. No obstante, continuó visitando a Engliton y cuando uno de aquellos amigos le confió que había detectado trucos en la actuación del médium decidió comprobar cuantas de las experiencias que hasta entonces había considerado imposibles sin el recurso de un auténtico poder podía reproducir a partir de trucos.
Consiguió hacerlo con todos los de Engliton y cuando lo reveló se sorprendió cuando comprobó que las reacciones de los defensores de aquél eran las mismas y con el mismo tipo de argumento que el mismo había utilizado en defensa del mismo médium. Obviamente, el sabía que estaban equivocados cuando decían que era imposible reproducir aquellos actos con trucos, pues acababa de hacerlo y aún andaban más equivocados cuando adujeron que él mentía y había utilizado verdaderos poderes de médium.


Wallace fue uno de ellos y, en su caso, con particular insistencia en que Davey revelara los detalles de sus trucos, cosa que Davey se negó a hacer, pues pensaba seguir usándolos en un proyecto más amplio.

Efectivamente, Davey desarrolló un "espectáculo" con guión fijo. Representaba, ajustándose todo lo posible a ese guión, ese espectáculo ante eruditos, creyentes y escépticos en pequeños grupos y luego les pedía que describieran lo que acababan de ver de la manera más exacta posible. Davey elaboró lo que todavía se considera como una de las más exhaustivas bases de datos y análisis de los errores de percepción de los testigos presenciales. Prácticamente todas las distorsiones de la memoria y los errores testimoniales que la investigación psicológica ha documentado se encontraban ya en aquellos informes de Davey y Hogdson. Davey mostró que su espectáculo conseguía el mismo efecto y los mismos testimonios que los actos de los médium. Incluso los testimonios acerca de sus actos eran aún más elogiosos que los que se conseguían sobre los médium.

Wallace aseguró que si, efectivamente, Davey usaba trucos en sus demostraciones, aquello constituiría el más serio varapalo propinado a la creencia en lo paranomal.
Cuando, tras la muerte de Davey, Hogdson reveló los trucos de Davey y como funcionaban de manera efectiva, Wallace se negó a aceptar que usara trucos. Para Wallace, Davey fue un tramposo al revés. Lo consideró un médium que fingía hacer trucos. Además destacó especialmente por su capacidad para encontrar los puntos débiles de las argumentaciones escépticas y por su propia habilidad para elaborar argumentos que racionalizaban sus creencias.

Ray Hyman escribió a propósito del caso de Wallace, que abre "...la posibilidad de que la gente inteligente pueda ser estúpida precisamente por ser inteligente". Según Hyman, si Wallace no hubiera sido tan inteligente "no hubiera sido capaz de desviar los fuertes argumentos y las pruebas en contra de sus arraigadas creencias"

Wallace no sólo conocía la ciencia y su método y fue uno de sus principales practicantes, además tenía experiencia, dura experiencia, con las prácticas que él mismo usaba en defensa de sus creencias. Con unas consecuencias que sufrió amargamente durante años. Wallace se enfrentó a unas creencias tan irracionales como las suyas contra las cuales ofreció pruebas igual de fuertes que las que Davey y Hogdson exhibieron en contra de los médium, y encontrando una oposición aún más dura que la que él mismo ofreció.

Wallace tuvo siempre dificultades económicas y John Hampden, hijo de párroco y sobrino de obispo, antievolucionista militante, lanzó un reto que a Wallace le pareció una oportunidad para conseguir un dinero fácil.

Hampden, terraplanista convencido, ofreció 500 libras a quien fuera capaz de demostrar que la Tierra era más o menos un globo. Wallace aceptó y se vio envuelto en lo que calificó de "incidente más lamentable de mi vida".

Lyell, quien aconsejó a Darwin que no se metiera en polémicas con fanáticos, "pues raramente producían nada bueno y eran una miserable pérdida de tiempo y humor", no dudó en aconsejar a Wallace que lo hiciera frente a uno de los más intrigantes y maliciosos charlatanes de Inglaterra. ¿Por qué hizo esto Lyell, quien además de aconsejar a Darwin en ese sentido se cuidó mucho de hacer lo propio?

Wallace eligió como juez a un conocido director de un periódico con fama de imparcial al que no conocía personalmente, y Hampden a un impresor amigo suyo, a su vez convencido terraplanista. Wallace llevó a cabo su demostración en un canal que corría recto a lo largo de 9 kilómetros. Walsh, el periodista elegido como juez por Wallace y otro testigo presencial miraron por el telescopio dispuesto por Wallace para comprobar su experimento y dictaminaron que, efectivamente, constituía una prueba de que la Tierra era redonda. Pero el juez nombrado por Hampden se puso a dar saltos de alegría y a vocear que Wallace había demostrado que la Tierra era plana. Hampden se negó a mirar por el telescopio aduciendo que bastaba la palabra de su juez.

Walsh se llevó el dinero, los dibujos de la experiencia y las distintas interpretaciones de sus resultado y los estudió durante una semana, al cabo de la cual los publicó en su periódico junto a su veredicto: Wallace había demostrado que la Tierra era redonda y lo declaró vencedor remitiéndole el dinero.

La polémica que siguió, incluidos juicios y condenas a una y otra parte, se alargó durante !16 años!. La batería de argumentos y contra réplicas a los argumentos de Wallace eran básicamente una modalidad de los mismos métodos que Wallace usó en contra de Davey y Hogdson. Wallace acabó sin su dinero y completamente asqueado.

Sobre Hampden escribió: "Pocas veces se han dado tanta osadía en las afirmaciones y tanta fuerza en el ingenio combinadas con una ignorancia tan general...¡Y este hombre se educó en la Universidad de Oxford!"

Pocos después el propio Wallace embistió contra Davey de una manera que mereció un juicio muy parecido sobre él mismo.

Ray Hyman, en el primer capítulo del libro "Por qué las personas inteligentes pueden ser tan estúpidas" dice, tras contar parte de esta historia sobre Wallace: "Las personas listas pueden comportarse como estúpidas precisamente por que son listas". Y George Charpak y Roland Omnés, en su "Sed sabios, convertíos en profetas", dicen, advirtiendo de la importancia de la disciplina que introduce el método científico :"Cuanto más inteligente es uno, más fácilmente se imagina posibles leyes, estructuras tentadoras, correlaciones notables y pruebas dialécticas. Dicho de otra manera: cuanto más inteligente se es, más se arriesga uno a engañarse inteligentemente, lo que significa que convencerá también de su engaño a muchas otras personas."

¿Cuál es la cura, si es que existe, contra la irracionalidad? ¿Cómo se explica el caso de Wallace?