domingo, mayo 01, 2005

Pseudo racionales.

Pensando en que la experiencia con la presencia de Reinoso en la lista de correo "charlatanes" tenga algún aspecto productivo, me atrevo a hacer una reflexión a partir de ella.

El aspecto más llamativamente negativo de esa experiencia proviene, en mi opinión, de un rasgo individual del carácter o la psique de Reinoso- es su forma particular de reacción- pero esa reacción, ajustada en cada caso al personal rasgo de carácter, es general en el mundillo magufo y constituye un reto para quienes aspiran a que el debate con los crédulos tenga un objetivo más allá del propio debate.

Me refiero a que lo particular y llamativo en Reinoso es su recurso a la descalificación personal, al insulto y su facilidad y rapidez para ello. Pero la incomprensión del rechazo de lo que consideran "datos" o "hechos", ya provenga de la "observación espontánea o del "experimento", está muy extendida entre los defensores de las distintas pseudo ciencias.

El uso del término pseudo ciencias en lugar de "fenómenos para-normales" está particularmente justificado en este caso, pues aquellos de quienes tratamos suelen rechazar las "supersticiones" de tradición esotérica u ocultista y creen estar obrando conforme a la legitimidad científica o racional.

Sin embargo, no pueden ser acogidos en la "ortodoxia" científica y racional como meramente equivocados debido a un rasgo siempre presente que consiste en cierto rechazo a aquellos aspectos del método científico que enfrentan la legitimidad de sus creencias desde su misma raíz o a la simple ignorancia de los mismos. Además del hecho de que su rechazo de esas "supersticiones" es más de tipo intuitivo que un resultado de la aplicación metodológica. Estos incrédulos en el ocultismo sobrenatural, son aspirantes a "pensadores racionales", y están convencidos de ser reformadores de esa racionalidad.


Por eso su reacción, consistente en un sentimiento de afrenta, que se manifiesta conforme al carácter personal. En algunos casos, como en el de Reinoso, su actitud les caracteriza como auténticos "troll" que hacen imposible el dialogo y boicotean los espacios en los que puede tener lugar. Pero abunda el desdén, el cortés desinterés, el victimismo "galileano", el sincero deseo de argumentar y convencer, etc. Y salvo en casos como los de Reinoso, en los que la únicas actitudes son ignorarlos o enfrentarlos mediante distintos métodos, buscando su retirada sin más y la recuperación del espacio de debate- y estos "ejemplares" suelen irritar a los representantes de ambas "posturas" en el debate-, el escéptico debe atender, en mi opinión, a las formas y contenidos de ese debate de manera especialmente atenta.

Estos pseudo racionales consiguen una imagen muy de acuerdo al gusto de nuestros tiempos. Son aquellos que se sitúan "en medio" de dos posiciones, lo cual parece ser entendido como la postura correcta. (Uno se pregunta si ocurriría lo mismo en casos como la esclavitud, si alguien consideraría necesario buscar posición equidistante entre los "supersticiosos" e irracionales defensores de esa institución y los "fanáticos" oponentes que no encuentran nada bueno en ella)

Gustan además de cultivarla, sus recursos son conocidos: la necesidad de mantener una mente abierta, la apelación al caso Galileo, la confusión entre conocer algo y ser infalible sobre ello, la insistencia en la falsa necesidad de que los críticos realicen investigaciones paralelas para legitimar su crítica,etc.

Desgraciadamente, esos recursos funcionan frecuentemente y aseguran la imagen "razonable" de esas personas en la mente de los curiosos que se acercan al debate con ánimos de averiguar algo de manera definitiva.

El escéptico debe prepararse para contestar a esas artimañas. Debe poner de manifiesto de manera clara lo falaz de esas argumentaciones. Conseguirá tanto despojar de falsas armas a su oponente como hacer patente cual es en realidad la postura razonable y por qué es así.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Escribes de forma complicada.