lunes, noviembre 08, 2004

Manuel Capella, inconsciencias

En un artículo de Manuel Capella, vicepresidente de la SEIP, titulado “El sabio que llevamos dentro”, hay algunas afirmaciones que pretenden ser una explicación de algunso aspectos del mundo natural y que, por tanto, cae de lleno en el terreno de la Ciencia. El artículo sorprende por algunas afirmaciones respecto a procesos involuntarios que compartimos con los animales y que Capella asigna a un “sabio” interior, que identifica con el subconsciente.

La razón aparente que le lleva a proponer la existencia de un sabio es la, según él, necesidad de efectuar ciertos cálculos muy precisos para que esos procesos se produzcan.

Lo hace casi automáticamente, mientras los grandes matemáticos del mundo, los químicos más famosos tardarían años en resolverlo. Es como uno de esos "calculadores prodigiosos". Y ésta no es más que una de las muchas tareas que hace para nosotros cada día. Un trabajo que realiza cotidianamente para ti, sin ningún esfuerzo.

El artículo empieza con estas preguntas:

Sabrías decir la cantidad de agua que debes beber para neutralizar el exceso de sal, después de una comida? ¿Cuánta perdemos por transpiración mientras practicamos cualquier tipo de deporte? ¿Y las horas que necesitas dormir para reponer las fuerzas gastadas durante el día?

Al parecer, Capella piensa que la sede del control de los mecanismos del sueño y la sed es el mismo. Y no solo de estos:

Él resuelve los complejos procesos de la digestión, asimilación, eliminación y las secreciones glandulares, que pondrían a dura prueba el saber reunido de todos los químicos y laboratorios de la tierra. El estableció el crecimiento de nuestro cuerpo y lo va construyendo desde la infancia hasta la muerte. Lo repara, lo opera; tiene un poder prácticamente ilimitado, no sólo para proporcionarnos y mantenernos en un buen estado de salud, sino para orientarnos en cada instante de duda. La nutrición, la eliminación, todas las secreciones y excreciones, la función de nuestro corazón de los pulmones, la vida de todas las células, sus transformaciones y evoluciones, todas estas funciones están bajo el control total de nuestro subconsciente.

Capella elimina de una sola parrafada los estímulos corporales que explican por sí mismos todas esas funciones. Ahora se trata de un sistema único y centralizado que controla todo el organismo y sin cuya acción positiva moriríamos y que es, al mismo tiempo, responsable de la solución de nuestras dudas. Cuando usted cree estar decidiendo un curso de acción sopesando todos los aspectos relevantes, su sabio entra en acción haciendo de su pensamiento una ilusión.

Cabría interpretar que Capella se permite una licencia y que solo quiere decir que esos procesos son involuntarios, inconscientes en ese sentido. Pero parece desmentirlo que, para Capella, otras tareas del mismo “sabio” serían estas:

Puede ver sin ojos y percibir por intuición. Tiene el poder de comunicarse con los demás sin la ayuda de la palabra. Nos revela cosas de las cuales nuestro consciente no tiene la más mínima idea. Se da cuenta de cosas que no son visibles al ojo normal. Nos advierte de la proximidad de un peligro. Soluciona cuestiones vitales importantes, mientras dormimos. Es lo que habitualmente hemos llamado "consultar con la almohada". Aprueba y desaprueba (a veces para desazón nuestra) una línea de conducta que hemos adoptado. Cura nuestro cuerpo y nos mantiene en buen estado de salud, si le animamos en ese sentido. ¿Y porqué no? Nos informa de otras realidades, nos comunica con otras dimensiones y conoce las respuestas de casi todas las cosas.

Al parecer, incluso la conciencia ética es subconsciente para este hombre. Respecto a la última frase, resulta muy reveladora de cierta forma de pensar ese “ ¿Y por qué no?". Mientras algo no sea imposible, mientras exista la posibilidad teórica, estas personas se siente legitimadas no ya para afirmar que es cierto, sino para fundamentar sobre ello “terapias”

No debe sorprender que Capella afirme que el subconsciente “conoce las respuestas de casi todas las cosas”, en otro lugar del mismo artículo dice:

En resumen, es una fuerza todopoderosa que actúa por y para nosotros.

Y ya hemos visto antes referirse a ello afirmando que:

tiene un poder prácticamente ilimitado

Como Capella afirma que controla el crecimiento de las células y su comportamiento, hemos de suponer que todos los seres vivos tienen su correspondiente “sabio”. Los seres unicelulares tienen un subconsciente, también los árboles, los champiñones y todo aquello que tenga un funcionamiento complejo, si a eso vamos.Supongamos que una persona pierde sus funciones cerebrales o que durante una intervención quirúrgica futurista se extrae el cerebro a una persona. No hay razón para preocuparse, el subconsciente sigue ahí velando por nosotros, puesto que la mayor parte de los sistemas y subsistemas de su cuerpo siguen funcionando.

Cuando usted siente la boca seca y, por tanto, sed no es, como se viene diciendo, debido a que las glándulas salivares simplemente estén efectívamente secas, se debe, según este artículo a que su “sabio” interior, el mismo que le conecta con “otras realidades” y le dice que matar esta muy mal, le avisa que debe beber exactamente cierta cantidad de agua. Y es el mismo mecanismo el que aconseja a sus células cuando dividirse, el que dice a su perro cuando parar de correr, el que decide que espermatozoide entrará en el óvulo y cual será la combinación genética del gameto.

Un verdadero “sabio”.

La página de Capella

El sabio que llevamos dentro

SEIP